Puede ser un avance, pero no. Una nueva Constitución, así como están las cosas, no. Lo que digo no rechaza la idea de una Constitución política construida a través de la deliberación y participación popular por los canales que el propio pueblo se auto-imponga para tales fines. Más bien, lo que planteo es que una nueva Constitución debe ser el resultado de un proceso de encadenamiento de poder constituyente que, como tal, funde algo nuevo. Pero eso nuevo… ¿es la Constitución?, ¡Por supuesto que no!

mauricio

Lo nuevo a fundar debe ser la articulación entre un modo de producción y un modelo de desarrollo distinto al actual que, como tal, ya ha mostrado su agotamiento. Esta debe ser la prioridad. Por lo tanto, la pregunta, en un primer momento no tiene su punto de anclaje en la institucionalidad, más bien la suspende, aunque inmediatamente después se haga necesaria si lo que se busca es establecer un nuevo Estado de Derecho. La pregunta fundamental, entonces, es por la materialidad que permite la producción y reproducción de nuestra sociedad, en cada momento, a cada instante.

Un modelo de desarrollo puede ser entendido, básicamente, como las políticas económicas y sociales implementadas por los países con el objetivo de asegurar la producción de riquezas, el crecimiento económico, el mantenimiento de su población y la reproducción ideológica y cultural al interior de sus territorios; es decir, no es otra cosa que la puesta en forma de un modo de producción material y simbólico que se articula de manera virtuosa con el modelo. Ambos –modo  de producción y modelo de desarrollo– se engarzan; retroalimentándose, manteniéndose y, en último término, reproduciéndose, dando forma así al sistema social. Esta reproducción nunca será pura, siempre existirán sectores sociales que se resistan a sus lógicas y que intenten, permanentemente, imponer sus términos.

Entonces, la pregunta inicial claramente no es por la institucionalidad. Esta puede ser “cambiada”, pero si no se modifican las condiciones materiales en las cuales se sustenta nuestro sistema social, las cuales están resguardadas y aseguradas por la actual institucionalidad, todo será en vano o estaremos en presencia y, peor, siendo parte de una gran estafa. La pregunta primera, por lo tanto, es completamente materialista y no jurídica o constitucionalista.

* El autor es Sociólogo, Magister en Sociología y Doctor (c) en Ciencia Social con Especialidad en Sociología por El Colegio de México.