En el contexto de la implementación de una Reforma Educacional, como un factor esencial del Programa del actual Gobierno, algunas reflexiones que generen una opinión:

Guido Reyes

      Nos entusiasmó   y abrigamos esperanzas  con la declaración de intenciones que movían la reforma, establecer un verdadero cambio de paradigma de la política pública en Educación,  intentando  eliminar los dos aspectos centrales de las políticas implantadas por la Dictadura: El Principio de Subsidiariedad  y el Mercado de la Educación con la aplicación de la Ley de la Oferta y la Demanda. Es decir, recuperar la educación como un derecho social   y no como un bien de consumo transable en el mercado. Propuesta sustentada  en cuatro cimientos u objetivos  fundamentales: Calidad Educativa: La Reducción de la Segregación; Gratuidad Universal y  El Fin al lucro en todo el sistema Educativo con los recursos del Estado. Agrego, que se construiría con una activa y respetada participación  ciudadana. Como no concordar con tales elevadas intenciones.

     No obstante en el proceso real y concreto  del diseño; implementación de los cambios y redacción de las propuestas legales, experimentamos, primero, que no recoge las demandas de fondo expresadas por el movimiento social y las organizaciones de protagonistas directos como lo son el  profesorado y estudiantado chileno. Hasta la fecha, no vemos una verdadera inclusión social en la discusión de los cambios.

     Los proyectos de ley enviados al Congreso sobre Regulación de la Admisión, Eliminación del financiamiento compartido, prohibición  del lucro y el De Carrera Profesional Docente, mantienen los criterios neoliberales de mercado en la Educación  impuestos por el autoritarismo y antidemocracia de la Dictadura y mantenidos por la falta  de voluntad política, el perfil liberal y economicista  de los últimos gobiernos. El discurso oficial  no puede ser refrendado por los hechos, toda vez que los proyectos  regulan solamente el mercado educacional. En el primero de los proyectos modifica levemente el actual sistema de subvención escolar por asistencia y los mecanismos de financiamiento en los diferentes niveles de la educación; y en la realidad mantiene el lucro en el sistema. En la Carrera Profesional , en una observación general, se  nos imponen situaciones nunca dialogadas con el profesorado; no se revaloriza la importancia y trascendencia de la labor docente como lo han difundido los medios de comunicación; se continúa con políticas de aumento de salarios relacionadas a evaluaciones de entes externos al hacer docente y la competencia entre docentes; no reconoce la experiencia laboral; no refleja un mejoramiento sustantivo en las condiciones laborales ni en la estimulación a un adecuado y sistemático apoyo y perfeccionamiento profesional. En suma, vemos modificaciones que superficialmente acogen demandas ciudadanas y denotan imprecisión.

   Sin ser contradictorio, tales modificaciones algún efecto tendrán en los procesos educativos  en cuanto a la gestión del sistema, pero no expresan la esencia de una Reforma  Educacional propiamente tal.

          Estimo que una  efectiva y pertinente Reforma Educativa en nuestra realidad nacional exige:

1.-   Un cambio de constitución política dado que la impuesta por la Dictadura, legaliza el principio  subsidiario en educación y la libertad de enseñanza, que son la hidra generadora de la crisis y deficiente educación que vivimos. Debemos  recuperar el principio de Estado Docente.

2.   Ser capaces de lograr un verdadero pacto político social, capaz de trascender a los gobiernos y construir un proyecto Nacional de  Educación. Proyecto que defina  para que queremos educar; que  es educación pública y de respuesta, también, a muchos de los problemas que sufre nuestro país; responsabilidad ciudadana; distribución de los recursos; crecimiento económico; fortalecimiento de la democracia; capacitación laboral, aumento de la delincuencia y corrupción, etc.

3.    Una iniciativa como la esbozada debe ser producto de un amplio debate en el cual la sociedad chilena analice, discuta con profundidad  y proponga con responsabilidad la Educación que requiere para hacer realidad la sociedad que anhela.

       Concluyendo. Por las inconsecuencias  y vaguedad que observamos en las autoridades y por las condiciones de mayoría parlamentaria que hacen posible reformar , da la impresión que las aspiraciones de todos los que anhelamos una educación nacional que se ajuste eficientemente a los cambios del acontecer actual y que permita a los jóvenes actuar sobre las condiciones de nuestro tiempo que le afectarán en el futuro y con la intención de lograr el advenimiento de una sociedad más justa, más solidaria, con mayor dignidad y democracia, chocaron, como suele acontecer  con intereses creados que están caracterizando y sustentado la política chilena .

       No será la primera vez que intereses personales y partidarios se privilegien en lugar de decisiones de progreso, bienestar   y trascendencia para la comunidad.