rigobertaRigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, estuvo de visita en México hace unos días para promover las elecciones en el estado de Guerrero, donde hace ocho meses desaparecieron 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. 

Pese a que Menchú fue recibida con gusto en un principio, su visita se produce en un momento delicado de las relaciones entre el Instituto Nacional Electoral (INE) -liderado por Lorenzo Córdova- y las comunidades indígenas. Además, la dirigenta guatemalteca recibió un donativo de 10 mil dólares por estar presente en el acto que la acreditó como visitante extranjera y en la conferencia del pasado 29 de mayo en Acapulco. El pago fue confirmado por la misma institución.

Las autoridades del INE están en entredicho ante los mexicanos por haber presentado a Menchú como “visitante extranjera” que presenciaría los comicios del próximo domingo. Sin embargo, las organizaciones Murrieta y Tendiendo Puentes desmintieron que la dirigenta se quedará a presenciar las votaciones y cuestionaron la suma entregada por su visita, que han calificado como una forma de lavar la cara a un proceso electoral que es rechazado por los familiares de los normalistas de Ayotzinapa. 

rigobertaEn México, el rechazo ciudadano al INE crece y se profundiza. Desde el 2009, ha aumentado en un 75% el rechazo a la participación como funcionario de casilla en los comicios.

Por otra parte, mientras realizaba su Conferencia Magistral por la Democracia y la Cultura de la Paz en Acapulco, la Premio Nobel de la Paz pidió un minuto de silencio por la memoria de los 43 estudiantes desaparecidos, quienes todavía no han sido encontrados. Sin embargo, su discurso fue interrumpido por una estudiante indígena, que se presentó como amiga de un universitario recientemente secuestrado y decapitado en la región.

“Estudiaba en Bellas Artes y regresó a visitar a su familia. Lo levantaron -secuestraron- afuera de su casa y apareció el 27 de mayo, le quitaron la cabeza, su cuerpo estaba en descomposición absoluta y lo reconocimos por un tatuaje”, contó.

La joven estudiante, identificada como Ana Gatica, interpeló directamente a Menchú: “La indignación y la rabia no se puede acabar y sé que usted lo entiende. No podemos seguir pidiendo un minuto de silencio por los desaparecidos porque pedir un minuto de silencio por cada desaparecido y por cada asesinado en nuestro país, en nuestro Estado, es quedarnos callados eternamente”.

En redes sociales, el descontento de los Mexicanos hacia Rigoberta Menchú se palpa fácilmente. Durante las últimas horas, han circulado afiches y caricaturas que la acusan de legitimar las elecciones federales y desconocer los cuestionamientos al proceso electoral, dando la espalda a las comunidades indígenas. Incluso, circula una petición de firmas para exigir que la dirigenta se retracte.