claudia arévaloDesde hace unos meses que tengo la posibilidad de representar a compañeros y compañeras agrupados en la Asamblea de Estudiantes Secundarios (ACES), en donde participan estudiantes de distintas zonas de la capital, de centros de estudiantes de liceos y de escuelas, pero principalmente estudiantes de base que hoy están levantando organización en distintos liceos periféricos, en donde se agrupa la mayor cantidad de estudiantes afectados por este sistema de educación de mercado.

Desde el 2011 hasta ahora, la ACES ha pavimentado un camino de construcción como alternativa educacional completamente distinta a lo que han planteado los gobiernos, tanto de la Alianza como de la Concertación (mal disfrazada como “Nueva Mayoría”). Ese camino que hemos trazado, hoy queremos que se consolide, pero principalmente que genere un viraje dentro de las lógicas de trabajo de los secundarios.

Cuando me toco asumir esta tarea, no fue al azar, ya que desde comienzo de año con mis compañeros de la JUNCEC (Junta de Colegios de Conchalí) veníamos trabajando en un encuentro de Liceos de Periferias que pudiera articular un discurso desde las bases, desde quienes en el futuro seremos considerados sólo como mano de obra barata, de los que no tenemos la posibilidad de entrar a la educación superior si no es pagando (ya sea una universidad privada o un preuniversitario) o simplemente quedaremos excluidos debido al lugar de donde provenimos. Es por eso que nuestro trabajo fue contactar a compañeros y compañeras de las distintas zonas de la capital, que tuvieran los mismos planteamientos, inquietudes y problemas que nosotros, e incluso compañeros de colegios emblemáticos.

Pero la tarea no terminó ahí, tuvimos que comenzar a trabajar arduamente para que no nos moviera sólo el rechazo a este sistema educativo, sino que las ansias de construir la educación que como secundarias y secundarios queremos. Es por esto que hemos sido propulsores de que nuestras propuesta sigan levantándose, en constante actualización a las situaciones que vivimos cotidianamente, como cuando vemos que compañeros no pueden estudiar porque sus liceos no tienen agua potable o no tienen la infraestructura necesaria para que el aprendizaje sea digno de una vez por todas.

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Es por ello que hacemos un llamado a todas y todos nuestros compañeros que hoy ven las inclemencias de un sistema educacional que nos muestra como “gran esperanza” la educación profesional, cuando la mayoría de nosotros no entrará a las universidad y en donde estaremos excluidos incluso de los CFT e IP. Esa es la realidad de la mayoría de los estudiantes secundarios, los que estamos calificados en un sistema desigual sólo como mano de obra barata. Por lo tanto, el giro que queremos ver en la organización secundaria es que no sea sólo en términos de discurso, sino también en términos de construcción. Hoy queremos transformar, queremos cambiar y dar un vuelco a través de la ACES, de nuestros centros de alumnos, de nuestros colectivos, porque sólo la organización y la lucha nos dará el camino claro para vencer a este sistema que nos segrega por donde nacimos y por donde estudiamos.

10355887_1605376523036523_8984896430684336335_nEl año pasado ya vimos pasar el proyecto de Inclusión, este año se viene el de desmunicipalización, y sabemos que ahora nuestra educación será controlada por comunidades educativas, bajo control comunitario, pero también debemos ser claros: no queremos una desmunicipalización que nuevamente tercerice nuestra educación a manos de fundaciones que supuestamente no tendrán lucro, pero que si irán en el marco de proyectos educativos realizados sin la participación de todos los actores y que son sesgados en las direcciones y autoridades de los colegios y no en quienes la habitan cotidianamente, como son los profesores y estudiantes. No aceptaremos que se haga creer que la reforma educativa cambia nuestras realidades, porque somos tajantes al plantear que esta “reforma” sólo sigue basándose en los pilares de una educación de mercado, donde el lucro seguirá presente, en donde las desigualdades de oportunidades también seguirán, pero por sobre todo, donde los curriculum educativos seguirán en manos de unos pocos, que sólo quieren que se nos enseñen lo que a este sistema le es útil. No nos quieren formar con pensamiento crítico, con una línea de pensamiento que transforme o cuestione lo que vemos, sino que como meros reproductores del sistema capitalista en su fase neoliberal, es decir, como un mero engranaje de una máquina que ya no tolera más aceite para seguir funcionando, porque el problema es de fondo, y ni el Gobierno ni los sostenedores ni las fundaciones que se crearán podrán ver lo que vivimos y pensamos los estudiantes excluidos, los estudiantes de periferia.

Hacemos un llamado amplio a todos los sectores, estudiantes, trabajadores y pobladores, a comenzar a construir nuestra educación y que se haga con convicción, con unidad y lucha. Es por ello que hoy la ACES está abierta a todos los que queramos construir desde abajo propuestas de educación con visión emancipadora y crítica, donde profesores, apoderados, pobladores y estudiantes discutamos por qué es necesaria nuestra educación, y cómo queremos que ésta transforme nuestras vidas. Queremos ser protagonistas de nuestra propia historia, la historia de nuestro pueblo que ya se cansó de los gobiernos corruptos y de los vacilantes que sólo quieren incidir en una reforma hecha a la medida de los intereses de los empresarios.

Más que nunca, la ACES seguirá avanzando en la lucha, desde los territorios, desde las periferias, desde lo que sufren la mala educación del “Mal-gobierno”, que defiende a los que lucran y persigue a los que luchan. La ACES se levanta, avanza y no tranza.