movimiento estudiantil revitalizaSi lo que el Gobierno buscaba era que la movilización de estudiantes y profesores contra la reforma educacional se intensificara, lo consiguió. Con los anuncios del 21 de mayo La Moneda apostó a recuperar el mango de la agenda, pero encontró al movimiento estudiantil y al magisterio preparados para disputarla. En el curso de las últimas semanas se desarrollaron dos de las marchas más multitudinarias desde 2011, el 14 y el 28 de abril, mientras que el 95% de los profesores decidió rechazar el proyecto de carrera docente e iniciar un paro indefinido.

En la Confech piensan que el propio Gobierno es responsable del ascenso de las movilizaciones y del bajo apoyo que entre la población tiene hoy la reforma educacional. Por mantener una agenda de proyectos que, a su juicio, no supone cambios sustantivos al modelo educacional y por la dura represión de la que han sido objeto las movilizaciones estudiantiles durante 2015. Las muertes de Exequiel Borbarán y Diego Guzmán, así como el ataque policial que mantiene a Rodrigo Avilés en riesgo vital, sembraron una extendida indignación en las bases movimiento.

La ausente educación pública

“Las promesas del Gobierno tienen titulares tan grandilocuentes como contradictorios”, asegura la presidenta de la FECH Valentina Saavedra. “La gratuidad se anuncia ‘completa y efectiva’, pero en la práctica es un financiamiento a la demanda aplicable sólo al 60% más vulnerable. Se propone financiar sólo la docencia, dejando al mercado el desarrollo de la investigación y la extensión y estimulando fábricas de cartones”, sentencia.

Con todo, recalca, “el gran problema es la ausencia de una política en pro de la educación pública. El concepto ni siquiera apareció en el discurso”. La dirigenta explica que para los estudiantes “la educación pública debe ser el eje de la reforma y en su lugar vemos un inmenso vacío”. Limitar el financiamiento a una parte de las universidades del Cruch, añade Saavedra, “evade la discusión de si queremos financiar el sistema tal como está o hacer transformaciones para que las universidades sean instituciones verdaderamente públicas”.

En la sesión de la Confech celebrada el sábado 30 de mayo en la Universidad Diego Portales, los universitarios decidieron convocar a una nueva marcha nacional para el 10 de junio. En la ocasión exigirán la inclusión de un conjunto de puntos a la reforma de la educación superior. El documento será finiquitado el sábado 6, pero está avanzado y lo guían las ideas de crear un “sistema nacional de educación pública” e implementar una “gratuidad universal”.

También definirán cómo responder a la invitación hecha por el Mineduc para iniciar una mesa de diálogo. Al respecto, Valentina Saavedra asegura que “nuestra disposición al diálogo ha sido histórica y la mantenemos, pero participar es decidir, no ser meros adornos”. En esa línea, destacó la dirigenta, “el propio Gobierno hipotecará la posibilidad de un diálogo fructífero si no pone voluntad política de escuchar, que es precisamente lo que no hizo con los profesores y terminó ganándose un rechazo rotundo a su proyecto en ese ámbito”.

Las privadas a la carga

Otro factor que ha resultado decisivo para la intensificación de la movilización estudiantil durante el último mes es el mayor involucramiento de los estudiantes de las universidades privadas en el proceso. Hace dos semanas, además, consiguieron hacerse de una vocería propia en la Confech, petición que había sido resistida desde el ingreso de la primera federación de universidad privada a la instancia: la de la Universidad Central en 2011.

“En las universidades privadas se ve algo que incluso no se veía el 2011 y es que más allá de que no exista una sola demanda en concreto que nos una, en la mayoría se están discutiendo paros y tomas por demandas internas que hablan de la necesidad de una reforma que incluya a las universidades privadas”, relata Nicolás Fernández, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Diego Portales y vocero Confech. “El estudiante de privada entiende que necesita un derecho social y se nota su ánimo de ir a conquistarlo”.

En las movilizaciones que se desarrollan en universidades privadas, explica Fernández, “la demanda más sentida, a veces no explícitamente, es la democratización. Se ven muchas universidades en las que se exige transparencia en las cuentas y decisiones internas, respeto a las decisiones democráticas de los estudiantes, participar en las determinaciones de las autoridades o en los contenidos de los cursos”.

Una de las universidades en las que se desarrollan conflictos de este tipo es de hecho la Diego Portales. Los estudiantes de la casa de estudios que dirige Carlos Peña mantienen tomada la facultad de Comunicación y Letras y en paro la de Historia y Ciencias Sociales, en rechazo a “la ausencia del problema de las privadas en la cuenta pública de la Presidenta y al no respeto de los paros que hemos votado”, señala Fernández.

La situación es similar en la Universidad Santo Tomás, aunque más grave por la investigación que cursa el Mineduc sobre la relación del establecimiento con la inmobiliaria relacionada Radice. La universidad le arrienda edificios a la empresa para “justificar gastos que no son reinvertidos”, acusa el presidente de la federación de estudiantes de la sede Santiago, Diego Martínez. “Además la universidad es codeudora ante los bancos, entonces al endeudarse la inmobiliaria se endeuda la universidad, lo que afecta su proyecto educativo”.

La situación mantiene alerta a los estudiantes de la Santo Tomás, porque puede derivar en sanciones como excluir a la universidad de optar al Crédito con Aval del Estado, principal vía de financiamiento estudiantil, pero también de la política de gratuidad anunciada por el Gobierno. “Esta posibilidad nos parece una irrresponsabilidad del Estado. Nuestra postura es que no se debiera dar pie a que sigan existiendo instituciones privadas que no puedan acceder a lo público o que quede sometido a su voluntad. ¿Qué pasa con las que no quieran? Eso vulnera el derecho a la educación de esos estudiantes”.

Profesores debaten retiro de proyecto de reforma docente

En la trinchera de los profesores, en tanto, la movilización también se intensifica. Desde el lunes de esta semana el gremio se encuentra en paro indefinido, en rechazo al proyecto de carrera docente del Gobierno y exigiendo uno nuevo. “El paro se ha mantenido firme. El viernes tenemos una asamblea nacional donde irán todos los dirigentes del país, se revisará la posición de las comunas y definirán las líneas de acción para presionar al gobierno”, relata Darío Vásquez, secretario general del Colegio de Profesores.

Dos posiciones encontradas se verán las caras en la asamblea del viernes. “Una es ir al Parlamento a entregar indicaciones al proyecto y la otra es pedir su retiro, que yo creo que va a ser la mayoritaria. Algunos creemos que la línea de entregar indicaciones es darle el visto bueno al proyecto que presentó el Gobierno y quedarse en mejorar algunas cosas. Ese camino sería lapidario para las aspiraciones del profesorado”, sentencia Vásquez. “A partir de allí se deberán abrir conversaciones con el gobierno y parlamentarios, pidiéndoles que no aprueben la idea de legislar”.

Al alero de la movilización de los docentes, los estudiantes secundarios también se activaron con la toma de diversos liceos en Santiago, como el Liceo 7 de Providencia, el Liceo 4 de Santiago, el Darío Salas y el Instituto Nacional. La noche de este martes fueron desalojados los tres últimos, pero los estudiantes eludieron la represión policial abandonando los establecimiento. Le dejaron a Carabineros dos “tomas fantasmas”.

Las tomas se realizaron en solidaridad con los profesores, pero también en rechazo “al retraso del Mineduc en el proyecto de nueva educación pública, que no ha dado guiños de qué puede salir de ahí”, afirma Tomás Vergara, vocero de la Cones. Entre los secundarios, reconoce el dirigente, se está expresando un extendido inconformismo con el Gobierno: “Estamos descontentos también porque nada se ha dicho acerca de terminar con el financiamiento con vouchers, que es bastante importante para acabar con la lógica de mercado en la educación”.