javiera_espinozaDurante esta semana y hasta el 14 de Junio se desarrolla la Intersesional de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático en Bonn, Alemania. Esta sesión de negociación busca avanzar en el borrador para el acuerdo climático que reemplazará al Protocolo de Kioto y que debiese firmarse en diciembre de este año en París.

La estabilización de las emisiones de gases efecto invernadero es uno de los objetivos a largo plazo de la Convección y por ende, para no superar los +2°C a fines de siglo es necesario disminuir las emisiones ya. Sin embargo, no porque sea un objetivo a “largo plazo” las partes pueden tomar pausa y restar urgencia a las negociaciones y no avanzar para llegar a un acuerdo ambicioso, justo y vinculante.

Sabemos que no todos los países han contaminado y contaminan por igual. Sabemos que entre los distintos países existen muchas diferencias que complejizan el nivel de compromiso, ambición, urgencia y responsabilidad, no sólo para con sus propios habitantes, sino con un compromiso que debiesen asumir al entender que finalmente somos todos habitantes de un mismo planeta. El principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” es realmente importante y apremiante y así también lo ha expuesto Chile en las negociaciones.

Una buena solución que puede ser más concreta y rápida de lo imaginada por los gobiernos -y es uno de los temas relevantes que como sociedad civil apoyamos para abordar el cambio climático-, es que se eliminen las emisiones de combustibles fósiles para el año 2050 dando un real impulso a las energías renovables. Tanto el impulso a las renovables como la eliminación de energías fósiles debiesen quedar en el texto del nuevo Acuerdo ya que cada día se demuestra que éstas apoyadas con la eficiencia energética son alternativas accesibles y cada vez más baratas y competitivas, que reducen las emisiones, generan más puestos de trabajo y permiten a los gobiernos actuar de manera más inmediata.

En el caso de Chile, la matriz se ha ido ensuciando representando las energías fósiles cerca el 60% de la matriz eléctrica. Esto es preocupante cuando la propuesta del Ministerio de Energía es potenciar los combustibles fósiles, en teoría menos sucios que el carbón -como el shale gas- mediante mecanismos que no apuntan a cambiar el paradigma fósil, por el contrario, fortalecerlo. Chile puede tomar la delantera en la región mediante una meta ambiciosa que busque llegar al 100% de la matriz eléctrica con fuentes renovables no convencionales al año 2050. Tenemos una oportunidad no sólo de llevar la delantera en la región, sino que también responsabilizarnos de que las futuras generaciones puedan recibir un planeta no “tan” destrozado.

En esta materia, la Presidenta Bachelet anunció en septiembre y diciembre pasado  que “de aquí al 2020 el 45% de los nuevos proyectos eléctricos tienen que provenir de energías renovables no convencionales (ERNC).” Pero esto no significa que nuestra matriz tenga este umbral para el año mencionado, por el contrario: desde septiembre del 2014 a diciembre del año 2020, de el 100% de los proyectos “que ingresen” (capacidad instalada proyectada) a la matriz al año 2025, el 45% será de una fuente de ERNC, muy distinto a que “toda” nuestra matriz tenga un 45% de ERNC. Es evidente que no es una meta ambiciosa y Chile debería de comprometerse si temores a aumentar la ambición en transitar a una matriz eléctrica descarbonizada.

Hoy 05 de junio cuando conmemoramos el Día del Medio Ambiente considero oportuno hacer un fuerte llamado a los tomadores de decisiones y negociadores para que esta Intersesional  en Bonn no sea un fracaso, que realmente se avance con miras a llegar a fin de año a un nuevo Acuerdo Climático Global justo – ambicioso – vinculante, y en especial, que Chile tenga un rol de liderazgo en la región con miras a un mejor futuro.

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Javiera Espinoza es Geógrafa de Fundación Terram