“Uno de cada tres niños se encuentra en estado de malnutrición severa y 250.000 menores corren el peligro de morir de hambre”, aseguró el ex coordinador humanitario de la ONU en Sudán del Sur, Toby Lanzer.

El ex funcionario fue expulsado a principios de junio por el gobierno local, generando una polémica entre el organismo internacional y las autoridades africanas. Sudan del Sur se independizó en 2011, y hace 18 meses vive una guerra civil con brutales consecuencias.

CIVILES BUSCAN REFUGIO EN BOR

Fue a través de un informe, que Lanzer dio a conocer el estado actual del conflicto y sus resultados para la población. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) hizo un fuerte llamado a las donaciones, afirmando que se necesitan más de 1.600 millones de dólares para acabar el año.

Sudán del Sur tiene 12 millones de habitantes: dos tercios necesitan ayuda urgente y cerca de 4,6 millones de personas podrían no disponer de alimentación en el corto plazo.

“Hace ya seis meses que pensábamos que la violencia y el sufrimiento habían alcanzado su máximo y que la paz llegaría. Nos equivocábamos”, comentó Toby Lanzer. “La intransigencia política alejó toda perspectiva de paz, la guerra continua y está conduciendo al hundimiento económico” del país.

La guerra civil estalló a finales de 2013, producto de una pugna a la interna del ejército sursudanés provocada por la rivalidad político étnica entre el presidente Salva Kiir y su ex vicepresidente Riek Machar.

El informe revela violaciones y ataques contra civiles de parte de ambos bandos. Las operaciones militares han destruido casas, hospitales, escuelas y robado miles de cabezas de ganado que han dejado a las comunidades en la miseria. Las fuerzas no han discriminado sus objetivos, lanzando obuses sobre zonas pobladas y abriendo fuego al azar hacia campamentos de refugiados.