Conversamos con Mario Aguilar, líder de La Disidencia, grupo opositor a la conducción del presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo (PC), quién analiza el estado de la movilización del Magisterio, explica el momento político y gremial, y se da espacio para caracterizar -en duros términos- el desempeño del ministro Nicolás Eyzaguirre en este conflicto que, según sus palabras, poner en jaque al gobierno de Michelle Bachelet.

El miércoles resuelven el futuro del paro nacional de los profesores. ¿En qué pie están y cómo definiría este momento?

Las cartas están jugadas. El proyecto de Carrera Docente cuenta con un amplio rechazo graficado no sólo en los profesores movilizados, sino también, en los estudiantes universitarios y secundarios, en un grupo importante de parlamentarios y de sectores académicos que han estudiado nuestras demandas. También en la sociedad se han comprendido los argumentos de los docentes y la ciudadanía se ha sensibilizado con la paralización por más que implique la pérdida de clases para sus hijos y los contratiempos que eso puede provocar en la gente. Ahí diría yo hay un punto importante y que ha sido un factor clave para que esta movilización siga adelante: el apoyo de la ciudadanía. Incluso ese apoyo se ha sondeado en algunas encuestas de opinión pública realizadas por medios de comunicación.

A esta altura los únicos que defienden el proyecto de ley, tal como está en el parlamento, son el gobierno personificado en el ministro Eyzaguirre y sus asesores, y los centros de estudios ligados a la derecha. El resto ya tomó una posición crítica y a favor de hacer una modificación de fondo al articulado que se impulsa desde La Moneda.

Así las cosas, el conflicto llegó a un punto en que desde nuestra lógica se resuelve retirando el proyecto del parlamento y sólo entonces, se debería producir una discusión de fondo para introducir modificaciones con la participación del profesorado, las comunidades escolares, de los expertos y del gobierno. Lo hemos dicho con absoluta claridad, el ministro retira el proyecto, se abre a discutirlo y se termina el paro. Por lo tanto, no es un conflicto o un gallito con el gobierno, sino, un llamado a hacer bien las cosas y dejar atrás la antigua forma de legislar con las cúpulas y a espaldas de la sociedad.

foto 2 Mario Aguilar marchando

¿Qué les parece las palabras de Valentina Quiroga, Subsecretaria de Educación, (Ex Educación 2020) quién sostuvo que los profesores no han entendido los alcances del Proyecto de Carrera Docente?

Los profesores si hemos entendido perfectamente de qué se trata el proyecto de Carrera Docente. Lo hemos estudiado y digerido artículo por artículo y por ello, las conclusiones y el rechazo son categóricos. Creemos que la situación es al revés, es el gobierno y su ministro los que no entienden nada de la labor pedagógica y una vez más demuestran la falta de sintonía con nosotros y también con sentir ciudadano.

Eyzaguirre se ha rodeado de expertos en educación y me pregunto ¿De dónde salieron esos expertos? ¿En qué lugar lograron acreditar esa expertis? ¿Cuándo y dónde estuvieron frente a 40 alumnos en una sala de clases? Son preguntas legítimas cuando desde el Ejecutivo se nos ha motejado y caricaturizado como un gremio que se resiste a los cambios, a las evaluaciones y a los avances. Eso está lejos de ser verdad y al contrario, son los llamados expertos los que por medio de su proyecto de ley propician una labor docente determinada y guiada por intereses económicos confundiendo la función pedagógica con una cadena de producción de bienes y servicios en una economía neoliberal.

¿Cómo ha sido el comportamiento del ministro Eyzaguirre en este conflicto?

Eyzaguirre ha sido un ministro lejano. Soberbio diría yo, que vive en el Olimpo. Una conducta que se ha replicado con los estudiantes y que ante los profesores es idéntica. En general, es un hombre de poco contacto con el gremio y  para qué decir con la ciudadanía y sus problemas. Hoy es el ministro de Educación, pero se comporta como el viejo ministro de Hacienda que alguna vez fue, no ha cambiado y sigue siendo el mismo en su concepción de los problemas, en su forma de trabajo y en sus soluciones neoliberales.

Para el ministro, la voz de los profesores no es relevante y asume que todavía en Chile se puede apostar “al mal menor” en las políticas públicas, cuando desde 2011 y como lo hemos demostrado los profesores en estos días, la apuesta es “al bien mayor”, a lo que se necesita como sociedad y no a lo que nace fruto de negociaciones espurias y muy alejadas de los intereses de la mayoría. Ya no se trata de soluciones por encima y amparada en negociaciones de cúpulas tanto en el parlamento como en los gremios. Hoy la gente demanda participación y cambios estructurales, y en educación esas transformaciones son urgentes. El país necesita esos cambios porque lo que está en juego es el futuro de nuestros niños, de nuestras familias y nuestra sociedad. Ese es el tema de la mayor urgencia en la educación pública.

En términos directos ¿Qué rechazan del proyecto de Carrera Docente? ¿Por qué se oponen? y ¿Qué proponen?

Rechazamos el proyecto porque reproduce una lógica empresarial productivista. Se habla de Certificación como si los profesores fuéramos manzanas. Los niños no son productos son sujetos que no responden a pruebas estandarizadas. Pues la educación y la pedagogía precisamente se basan en las particularidades de los estudiantes, en sus contextos personales, en sus realidades socioculturales incluso en sus singularidades geográficas donde les toca aprender y educarse.

Esa lógica productivista ha hecho daño a la educación. Sólo se apunta a lograr rendimientos por medios de pruebas estandarizadas y se nos ha olvidado el niño que se educa como el factor principal de este esquema. Toda la presión se que imprime para lograr resultados en esas pruebas estandarizadas apuntan a los efectos que se quiere lograr para beneficio de las escuelas y sus sostenedores en el caso de los subvencionados. Esos resultados no van en dirección de mejorar los contenidos y de las formas cómo se traducen a los alumnos. Tampoco cómo los profesores podrían elevar su nivel si lo que se aplica es una modalidad que pretende subir puntajes nada más. Esto es una aberración que es rechazada hasta internacionalmente. Mire usted cómo se explica que hoy existen niños de 6 años con depresión. Sí, con depresión y de eso nadie se hace cargo.

En el actual proyecto ni siquiera se nombra una vez el concepto comunidad. En esta lógica empresarial no cuentan los estudiantes, los apoderados ni los entornos de las escuelas y colegios. Todos estos actores son considerados sólo como receptores no cómo protagonistas del proceso educativo.

Proponemos replantear todo el proyecto de Carrera Docente. Para eso debe retirarse del parlamento, pues como lo dije antes no cuenta con el aval casi de nadie, y luego realizar una discusión nacional de fondo juntos a los profesores, a los expertos de una lado y de  otro, a la comunidad escolar incluso de los entornos locales que se integren a está discusión . Podemos darnos un plazo definido y un mecanismo para legitimar este proceso ante la sociedad y sólo entonces, emanar un proyecto de ley que cuente con el amplio apoyo de los que participan en la educación, para que luego en el congreso se discutan los aspectos legislativos y legales que correspondan a nueva ley rediseñada.

Desde el ministerio y algunos sectores políticos aseguran que los profesores no quieren evaluarse ¿Por qué cree que sostienen esa afirmación?

Simplemente es una caricatura. Es un intento quitarle al profesorado la simpatía que ha generado en amplios sectores de la sociedad. Es una maniobra política cuyo objetivo es desprestigiar al gremio que está movilizado y que ha puesto en jaque al gobierno. Le aseguro que quienes nos acusan de no querer evaluarnos desconocen que sí lo hacemos cada año por medio de La Evaluación Docente. Un instrumento que se traduce en la elaboración de un portafolio que contiene la elaboración y planificación de clases con sus respectivas evaluaciones. La grabación de una clase frente a los estudiantes, la medición de un par evaluador y la evaluación del director de cada escuela o colegio. Además de la aplicación de una prueba de conocimiento específico llamada AVDI (Asignación Variable del Desempeño Individual) para postular a una asignación de excelencia. Sin embargo, los resultados de esta evaluación a los docentes no han favorecido a la educación ni a los profesores ni menos a los estudiantes. De modo que el tema no es la evaluación en sí, sino, para qué y cómo se deben evaluar los profesores. Esto es básico en cualquier diseño pedagógico.

Pero existe otro aspecto en la afirmación de que los profesores no queremos evaluarnos y se relaciona con la idea de considerar a los docentes como peligrosos, en el sentido de ser los portadores de contenidos críticos hacia los estudiantes. En las actuales condiciones no existe tiempo para que los profesores realicen actividades de colaboración con la comunidad educativa. Todo está concentrado en lograr rendimientos en las pruebas estandarizadas, por lo que los docentes casi no interactúan con sus colegas, con sus alumnos ni con sus apoderados. La mayoría cuenta con un contrato de 38 horas de clases de las cuales casi 30 son frente a cursos.

foto 1 Mario Aguilar - mujeres profes

¿Qué espera de Asamblea Nacional? ¿Seguirá el paro o existirá una salida distinta?

Espero que se siga sintonizando con el profesor de base. Ha sido claro que como gremio y en unidad, hemos desactivado las maniobras que desde el gobierno han intentado bajar el paro. Acá hay un aspecto importante que nace de las movilizaciones del año anterior y que se han reflejado en proceso de maduración del profesorado y sus contenidos, pues rechazamos el proyecto del Ejecutivo, luego pedimos su retiro y al no ser escuchados y hasta ignorados, se convocó a un paro nacional, que sin arrogancia alguna, tiene en jaque al gobierno.

Estoy consciente de diversas maniobras a todo nivel para que los profesores depongan la movilización, sin embargo, ese viejo estilo de arreglos cupulares que implica alinear al gremio con los objetivos del gobierno hoy día no cuajan. Esa forma de entender la lucha gremial quedó atrás y ya no funciona como lo hacían siempre. Las diferencias con los profesores que están ligados a la Nueva Mayoría existen y no se pueden negar, pero se ha respetado la autonomía del gremio y mejor aún la discusión se ha politizado en el sentido de la preocupación de la cosa pública y del proyecto de sociedad que todos debemos dar partiendo por la educación. Así que espero que se respeten las decisiones de las bases más allá incluso de las amenazas de descuentos de algunos alcaldes de oposición y de gobierno. Hasta la Subsecretaria Quiroga nos anuncia por la prensa con restarle la Subvención a los colegios que no han tenido asistencia durante este mes producto del paro.

Es claro que la mayoría de los docentes están por mantener el paro, porque de parte del gobierno no existe una propuesta distinta al proyecto que está en el congreso, incluso con las modificaciones que surgieron en la comisión tripartita de la semana anterior. Pero en términos sustantivos no hay cambios de fondo. Los parlamentarios no tienen las herramientas legales para rectificar el proyecto y hasta el minuto, no existe el ánimo de Eyzaguirre ni de sus asesores de echar pie atrás en la ley. Así las cosas, el paro no se baja si no hay retiro del proyecto.

¿Estamos entonces en las horas claves en esta movilización nacional de los profesores?

Claro, pues resulta engañoso sostener que los profesores no quieren deponer el paro porque no logran su objetivo de bajar la ley. Al contrario, después de un mes de movilización el gobierno no entregó una propuesta distinta al proyecto de ley. Dice que está dispuesto a escuchar, sin embargo, el Ejecutivo se aferró al articulado original del proyecto de Carrera Docente y consensuado con los diputados se abrió sólo a ciertos cambios en el lenguaje, pero no en el fondo de la ley. Eso es todo y es lo que debemos discutir en la Asamblea Nacional.

La pelota a propósito de la Copa América está en los pies del gobierno y se vienen horas claves para destrabar este conflicto que enfrentan los profesores y que afecta a la educación chilena y con ello a toda lo sociedad.