Entre la II y IV región del país se concentran más de 490 depósitos de relave minero que diariamente amenazan la vida de miles de personas.

Pero, ¿qué es  exactamente el mentado relave minero?

Se trata de gigantescos depósitos de desechos tóxicos que contienen arsénico, plomo, mercurio, sales de cianuro y químicos propios del procesamiento minero que se acumulan en millones de toneladas. Las consecuencias sobre la vida humana y el medioambiente que estos confinamientos de material contaminante producen son incalculables. A esto se suma que en nuestro país no existe una regulación estricta en relación al acopio de desechos de la industria extractiva.

Así, la gran industria extractiva ha demostrado ser incapaz de conjugar su desarrollo con el de las comunidades cercanas a sus explotaciones, de manera que se preserven tanto su estilo de vida como el ecosistema.

“En Chile, bajo la lógica de aminorar los costos, por supuesto para tener mayores utilidades, se localizan los depósitos de relave lo más cercano posible a las faenas mineras. Por tanto, quedan establecidos en zonas altas o medias de la cordillera, zonas de quebrada por donde bajan normalmente aguas superficiales”, explica el director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), Lucio Cuenca.

Estas estructuras intervienen los cursos naturales de agua, siendo desviados en algunos casos para que los torrentes salgan en zonas de menos altura. “Se hace una especie de bypass y esto se transforma en un riesgo de contaminación. Los relaves pueden filtrarse o desbordarse, contaminando los canales de agua”, afirma Cuenca.

relave pelambres

En Caimanes, localidad ubicada en la IV Región, la contaminación de napas subterráneas ha creado una crisis hídrica de extrema gravedad para sus casi 1.600 habitantes. Hace años que el pueblo no cuenta con agua potable de libre acceso, y el riesgo de derrumbe mantiene en  alerta a los vecinos.

Son solo diez los kilómetros que separan al pueblo de Caimanes con el tranque El Mauro de minera Los Pelambres, el depósito más grande de Sudamérica y tercero más grande del mundo y que pertenece al Grupo Luksic. De acuerdo a un informe presentado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en caso de colapso los habitantes de Caimanes no tendrían ni cinco minutos para escapar, con aviso inmediato. Hoy, los habitantes de la localidad ven cómo sus derechos son vulnerados, condenados a seguir viviendo bajo esa trampa mortal.

Riesgo de colapso

Los efectos de los depósitos de relave no terminan con la contaminación. El colapso de sus estructuras se configura como uno de los temores más grandes de las comunidades afectadas, sobre todo tomando en cuenta la sismicidad del país.

“En términos estrictos, es la empresa la que tiene la libertad de determinar dónde se instala un tranque de relave, que está hecho del mismo material residual. Se establecen indicadores de acuerdo a la sismicidad de cada una de las regiones, y en base a eso se hace un diseño ingenieril para que la muralla resista la presión de los millones de toneladas almacenadas”, declara Cuenca.

Sin embargo, los diseños no siempre son exactos en el cálculo. El director del OLCA explica que en el caso de El Mauro, el proyecto se levanto con un factor de sismicidad no acorde a la realidad regional, por lo que los 2.600 millones de toneladas confinados en el depósito podrían venirse abajo con un movimiento telúrico importante.

Si bien existe una política para aminorar riesgos, “no existen zonas de exclusión. No existe legislación que diga que sobre cuencas o lechos de ríos no se pueden instalar tranques de relave”, comenta Cuenca. “En ninguna parte del mundo se aceptan relaves en zonas cordilleranas o de altura. En Chile eso se sigue haciendo, sin ser cuestionado, incluso se siguen aprobando proyectos así”, añade.

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Los casos de Las Palmas y El Soldado parecen estar en el olvido. Durante el terremoto del 27 de febrero del 2010, el cerro de basura tóxica de la mina Las Palmas se desmoronó por completo, sepultando varias casas de la zona y acabando con la vida de cuatro personas.  Una situación similar ocurrió en 1965, cerca de La Calera en la V Región. Tras un fuerte sismo, el relave de la mina El Soldado sepultó el poblado minero “El Cobre” por completo. Más de 200 personas murieron y la contaminación se expandió por cientos de kilómetros.

Depósitos abandonados

Según el Catastro Nacional de Depósitos de Relave 2015, documento que elabora el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), en la actualidad existen 603 depósitos a nivel nacional: 216 de ellos activos, 244 inactivos y 143 sin información disponible.

Gran parte de los depósitos que no cuentan con información detallada hoy se encuentran en desuso y abandonados. Nadie se hace cargo de sus efectos y en la medida que pasa el tiempo incrementan el peligro que significan para la población y el medioambiente. En el norte del país, son 121 los tranques de los que no se posee información.