Luego de que el día de ayer la comisión de Constitución de la Cámara aprobara una indicación que permitirá a empresas realizar aportes exclusivos para los partidos políticos, el oficialismo ha dejado entrever múltiples contradicciones para enfrentar la agenda de probidad y transparencia derivada de la Comisión Engel.

La modificación al proyecto que buscaba eliminar el aporte de privados a la política, que fue aprobada con nueve votos de un total de trece – todos de la Nueva Mayoría más el diputado Cristián Monckeberg (RN) -, estableció un máximo anual de dinero que bordea los 12 millones y medio de pesos, equivalente a 500 UF.

La enmienda, introducida por Fuad Chahín (DC) y Leonardo Soto (PS), abrió un flanco de discusiones al interior de la Nueva Mayoría que en menos de 24 horas ha tomado un curso marcado por la postura del gobierno. El contenido del inciso contradice lo que presentó originalmente el Ejecutivo, que prohibía a personas jurídicas, con o sin fines de lucro, aportar dinero a campañas y partido políticos para que sea el Estado quien pase sostener dicho financiamiento.

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Hoy fue la misma Presidenta quien salió al paso de las críticas y opiniones que siguieron al hecho, declarando que “el mandato que tiene el gobierno y la voluntad de esta Presidenta es llevar una agenda de probidad sin letra chica, sin dobles lecturas”.

“Yo quiero ser muy clara, no hay espacio hoy en Chile para que las empresas financien a los partidos políticos y esa y no otra es la postura que vamos a defender como gobierno en el Parlamento, separar definitivamente la política de los negocios”, afirmó, según consigna La Tercera.

Por su parte, el economista Eduardo Engel, que presidió el Consejo Asesor Presidencial contra los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la corrupción, sostuvo para Emol: “las empresas no debieran aportar a la política y punto. Ni a las campañas, ni a los partidos. Si un empresario quiere aportar que lo haga a título personal, no a través de sus empresas. La diferencia es importante, ya que los aportes de empresas conllevan subsidios tributarios que financiamos todos los chilenos y como los empresarios suelen estar a la derecha de la mayor parte del electorado, terminamos con que todos los chilenos subsidiamos a los candidatos preferidos de los empresarios”.

“Me parece impresentable. Según se informa por la prensa, el motivo de la indicación habría sido que los partidos puedan recibir ingresos de empresas donde tienen participación. Esta motivación, legítima, no debiera haberse prestado para abrir un forado que permita que todas las empresas sigan financiando la política”, añadió.

LAS RAZONES

Según platearon los mismos parlamentarios que presentaron la indicación, el objetivo era que el gobierno aborde la realidad de varias colectividades partidarias que administran sus fondos a través de empresas privadas.

“Esto fue un punto que nosotros planteamos para que el gobierno buscara una solución a este tema”, aseguró Chahín en ese entonces.

“Esta indicación se presentó pata que el gobierno buscara una buena norma y así se comprometió a hacerlo, ya sea en este proyecto o más adelante”, sostuvo.

LA VUELTA ATRÁS

Los diputados de la Nueva Mayoría que votaron a favor de la indicación fueron Hugo Gutiérrez (PC), Leonardo Soto (PS), Osvaldo Andrade (PS), Guillermo Ceroni (PPD), Daniel Farcas (PPD), Aldo Cornejo (DC), y Fuad Chahín (DC). A su vez, Cristián Monckeberg (RN) fue el único parlamentario de oposición de aprobó el inciso, mientras la UDI se abstuvo en su totalidad.

Estos nueve votos no fueron bien tomados por los partidos de gobierno. “Si vamos a terminar con el aporte de personas jurídicas a candidatos, obviamente también debe incluirse a los partidos”, dijo la presidenta del PS, Isabel Allende. En el partido molestó que dos de sus militantes aprobaran la indicación”, señaló la presidenta del PS, Isabel Allende.

El  ex presidente de la Cámara, Aldo Corndejo (DC), apuntado como uno de los impulsores de la medida, reconoció su error frente a los cuestionamientos que llegaron de todas direcciones, declarando que “es una pésima indicación, que ha dado origen a una confusión; la vamos a corregir”.