Las anécdotas de esta Copa América han suscitado una serie de reacciones en el mundo futbolístico y en lo que queda fuera de éste, que por estos días no es mucho. Pero una cosa es la bronca uruguaya o las críticas argentinas para calentar la final de este sábado, tan propias del fútbol como lo que sucede en cancha, y otra muy distinta las condenas de la gran prensa europea, lanzada con entusiasmo a difundir la idea de una competencia marcada por los arreglines y la trampa antes que por su fútbol.

Una representativa muestra de esta actitud fue una columna de un periodista del progresista y siempre bienpensante diario español El País. Titulando “El triunfo de la imbecilidad”, el hispano postuló que la expulsión de Edinson Cavani por la provocación de Gonzalo Jara en el Chile-Uruguay de cuartos “acentúa la pesada sensación de fiasco que se cierne sobre esta competición centenaria” y comparó la lógica de la copa con la de una mafia.

Con referencia únicamente a la negligencia del árbitro Sandro Ricci en la mentada jugada y a la expulsión de Neymar supuestamente provocada por las “patadas” del colombiano Zúñiga, el periodista afirmó que “la falta de limpieza y los malos arbitrajes le quitan brillo a una Copa de América donde sacan ventaja los tramposos” y sentenció que la competencia sucumbió bajo “un sistema que encubre la imbecilidad”.

Reivindicar una pretendida probidad del fútbol sudamericano sería tan absurdo como el exacto opuesto en el que incurre el articulista de El País. En nuestra región abundan los casos grandes y pequeños de corrupción y vulneración de reglas dentro y fuera de la cancha. Pero, ¿está libre el fútbol europeo de este tipo de pecados como para erigirse en modelo de probidad y justicia deportiva?

Pasando por alto el hecho de que en muchos países del Viejo Continente aún tengan reyes, ofrezcan un trato infrahumano a los inmigrantes mientras sus mejores selecciones de fútbol están plagadas de ellos o voten a líderes políticos de la talla de Silvio Berlusconi, nos concentramos en los escándalos futbolísticos de sello europeo más famosos para equilibrar la discusión.

Pese a que no incluimos las anécdotas de camarines, como la revelada por el francés Nicolás Anelka en su recién publicada autobiografía (“Patrick Vieira me dio una bofeteada en la cara con su pene”, cuenta), el resultado es decidor: los europeos no se quedan cortos en vivezas de marca mayor.

150 PARTIDOS ARREGLADOS

Corría el año 2009 cuando la fiscalía de la nada sudamericana Bochum, en Alemania, ordenó realizar escuchas telefónicas a una mafia de apostadores croatas y alemanes. La investigación continuó con 50 allanamientos en Alemania, Gran Bretaña, Austria y Suiza y el análisis de 200 partidos de las ligas nacionales de Alemania, Turquía, Suiza, Bélgica, Croacia, Hungría, Austria, Bosnia-Herzegovina y Eslovenia, como también de las ligas Europea y de Campeones. Se constató que al menos 150 de los partidos investigados fueron arreglados, se detuvo a 17 personas y se incautó 1 millón de euros. La red operó mediante el pago a jugadores, árbitros y dirigentes de clubes para manipular los resultados de los partidos.

Cuatro años más tarde, el desarrollo de la investigación condujo a la Policía Europea a descubrir la más extensa red de intervención de resultados de la historia del fútbol internacional. El total de partidos sospechosos ascendió a 680 en ligas nacionales, campeonatos continentales y eliminatorias a la Copa del Mundo en los cinco continentes. Involucró a 425 personas, entre árbitros, dirigentes de clubes, jugadores y delincuentes varios y le significó ganancias por cerca de 11 millones de dólares a los organizadores. ¿Dónde tuvo lugar la mayoría de los partidos arreglados? Pues a 8 mil kilómetros de distancia de nuestras tierras, en plena Europa, con 380 partidos truchos.

EL CALCIOPOLI

Dirán que este caso no vale porque los italianos son los sudamericanos de Europa. En fin, que hablen, el caso es que en 2006 se hicieron públicas una serie de llamadas telefónicas entre dirigentes de la Juventus, el AC Milan, la Fiorentina y la Lazio con el encargado de designar a los árbitros de la liga italiana, Paolo Bergamo, y el jefe de árbitros Pierluigi Pairetto. Las conversaciones no versaron sobre el clima, sino sobre la gestión de “árbitros favorables” para arreglar resultados en el campeonato nacional. Inicialmente la justicia desestimó el caso, pero tuvo que retomarlo cuando se filtró a la prensa. Pronto habían responsables, que juntos conformaban un poder paralelo en el Calcio: ocho directivos de clubes, cuatro dirigentes de la federación italiana de fútbol y cinco árbitros. Los equipos fueron castigados, pero la peor parte se la llevó la Juve, cuyos directivos eran los más asiduos a comprar árbitros: le quitaron los escudetos de las temporadas 2004-2005 y 2005-2006 y los hicieron descender a la B italiana. Todo muy moderno y ejemplar.

EL PACTO ( O LA VERGÜENZA) DE GIJÓN

Mundial de España 1982. El grupo 2 lo conforman Alemania Federal, Argelia, Austria y Chile. Todos le ganan a Chile, Argelia cae ante Austria pero vence en un partidazo a Alemania Federal y así llega la última fecha, con austriacos y argelinos a la cabeza del grupo y con los alemanes aún con chances de clasificar. Alemania y Austria se enfrentan. Si los del país natal de Hitler ganaban o empataban, pasaban con Argelia. Si los del país gobernado por Hitler ganaban por más de un gol, clasificaba con los argelinos. Pero si el encuentro finalizaba con un triunfo de sólo un gol de diferencia, austriacos y alemanes occidentales clasificaban juntos, dejando fuera a los africanos.

A los 10 minutos de partido los alemanes se ponen en ventaja con un gol de Horst Hrubesch y… bueno, hasta ahí llegó todo. Los 80 minutos restantes consistieron en un desganado intercambio de pases, caminatas, trotecitos y hasta conversaciones amistosas entre jugadores rivales. El austriaco Walter Schachner intentó hacer un gol, pero fue interrumpido por sus propios compañeros. Le alegó al árbitro, pero recibió amarilla. El público español abucheó hasta quedarse sin aire, los argelinos lanzaron monedas a la cancha enfurecidos e incluso algunos periodistas alemanes dejaron de transmitir y llamaron a los televidentes a apagar sus televisores. El partido terminó y significó la eliminación de la sorprendente Argelia y la clasificación de los europeos, cuyas escuadras debieron salir con protección policial del estadio de Gijón.

INGLATERRA CAMPEÓN CON UN GOL QUE NO FUE GOL

Inglaterra es considerada una de las potencias mundiales del fútbol. La ayuda la importancia de su liga, plagada de estrellas extranjeras, y el haber sido el primer país en tener una selección nacional de este deporte. Sin embargo, su palmarés no se condice con esa imagen. Nunca ha ganado una Eurocopa y la Copa del Mundo que tiene la conquistó después de una final que ganó con un gol que no fue gol. Tal cual.

Los ingleses ganaron el Mundial que organizaron en su casa en 1966, después de derrotar por 4 a 2 al combinado de Alemania. Los 90 minutos terminaron con ambos equipos empatados a 2 y tuvieron que irse al alargue. En la prórroga, Inglaterra organizó un contraataque por la derecha. La pelota le llegó al histórico Geoff Hurst y éste la puso en dirección al arco defendido por el teutón Hans Tilkowski, pero dio en el travesaño. La pelota rebotó sobre la línea del arco, nunca ingresó, pero fue considerada gol por el árbitro. Con el tanto los ingleses ya se coronaban campeones, pero los alemanes sucumbieron y se comieron el cuarto y último gol. La jugada pasó a la historia como “el gol fantasma”.

SALVADOS POR EL PITAZO

Año 2005. El español Julián Rodríguez Santiago arbitra el partido de vuelta entre el Olympique de Marsella y el Dinamo de Bucarest por los dieciseisavos de final de la Copa UEFA (hoy Europa League). Los franceses van ganando 2 a 1, consiguiendo el pase a octavos. A los rumanos les basta el empate para pasar. En el minuto 91 los galos se pasan el balón para hacer tiempo, pero un atacante del Dinamo lo roba y de inmediato dispara a la portería que defendía el mundialista Barthez. El tiro se transforma en gol, pero justo cuando la pelota está en el aire entrando al arco, el español pita el final del partido y le otorga el triunfo al Olympique. Eso sería todo para los rumanos.

JOSEPH BLATTER 

Abundan los antecedentes para calificar a Blatter de muchas cosas, pero ninguno para considerarlo sudamericano. El suizo no figura, todavía, entre los directivos de la FIFA acusados de corrupción y sobre los que pesan órdenes de extradición a EEUU. Pero los 14 personeros a los que se les acusa de haber acumulado más de 150 millones de dólares mediante fraudes, blanqueo de capitales y sobornos, fueron subalternos suyos durante los 17 años que dirigió a la FIFA. Para muchos Blatter es un “mafioso”. Gary Lineker, goleador inglés del mundial de 1986, dijo en 2014 a propósito de su mandato que “todo lo que rodea a la FIFA es enfermizo. La corrupción a todo nivel es algo nauseabundo”, añadiendo que “Blatter ha administrado esto como si fuera una dictadura por mucho tiempo”. Su última gran gestión, darle la sede del Mundial de 2022 a Qatar.