chile campeónLa noche del sábado 4 de julio pasará a la historia para todos los chilenos y chilenas que esperaron por años un triunfo futbolístico concreto, más allá del buen juego y el consuelo moral. Chile tuvo hambre y actitud de campeón ayer, en una infartante final frente a uno de los mejores planteles de Argentina en los últimos años.

Pese al esfuerzo de los locales, el encuentro no pudo cerrarse en 120 minutos de partido, por lo que nuevamente los mejores de la Copa América tuvieron que enfrentarse en la definición de penales, donde la jerarquía y la seguridad de Chile se hizo sentir.

El primero en lanzar fue Matías Fernández, quien lanzó un impresionante disparo al ángulo que no dio opciones al meta transandino Sergio Romero. Por parte de Argentina, en tanto, el encargado fue Messi, quien definió sin problemas convirtiendo el que sería el único gol de su país en dicha instancia.

Más tarde fue el turno de Arturo Vidal, el volante de Juventus que casi se queda fuera de la copa tras un escandaloso accidente automovilístico. Vidal metió una derecha algo mordida que Romero nuevamente no pudo atajar. Chile forjaba con cautela una noche de celebraciones en el Nacional.

chileEl segundo intento de Argentina quedó en los pies de Gonzalo Higuaín, quien erró su disparo lanzándolo por sobre el travesaño y desatando las primeras ilusiones de los chilenos. Tras él, uno de los mejores de la final y la Copa: el mediocampista Charles Aránguiz disparó con su pie derecho y con clase definió el tercer gol para Chile.

Se acababan las oportunidades para argentina. El cuarto en disparar fue Ever Benega, cuyo lanzamiento fue despejado sin problemas por el arquero chileno Claudio Bravo y capitán de la selección. En adelante, todo quedaría en manos de Alexis Sánchez, el encargado de desatar la celebración y concretar el primer título para el país.

Los nervios no pudieron con la estrella del Arsenal, quien sorprendió a todos con un sutil toque que envió al arquero argentino al otro lado del arco. Alexis, el tocopillano, fue el encargado de gatillar la celebración nacional en una noche en donde todo, por fin, salió como esperábamos. El estallido de felicidad de los primeros campeones del país se escuchó desde Arica a Punta Arenas, dejando en el recuerdo un amplio historial de frustraciones.

En la capital, el plantel festejó la corona con un recorrido en bus por las calles de Santiago. El 4-1 de Chile ya era una realidad y los jugadores llegaron hasta La Moneda para atestiguarlo, donde cantaron fuerte, sin protocolos posibles: “Somos campeones, somos campeones”. En el encuentro con Bachelet, la mandataria los invitó a asomarse a los balcones y a recibir los aplausos y el cariño de una emocionada hinchada.

La conquista de los chilenos animó a familias enteras a participar del festejo. Las celebraciones se replicaron en Valparaíso, La Serena, Viña del Mar, Valdivia, Puerto Montt, Concepción y hasta la Antártida. La generación dorada del fútbol chileno cumplió sus promesas: escribir una nueva historia, donde la obtención de grandes cosas no sólo sea posible, sino una realidad. Un 4 de julio de 2015, después de sufrir un siglo, Chile se coronó campeón de América y frente a un rival de aquellos.