Tras encabezar un nuevo consejo de gabinete en la comuna de Las Condes, la Presidenta Michelle Bachelet se refirió al inicio de un “segundo tiempo del gobierno” y reconoció una serie de dificultades para implementar las reformas comprometidas debido a la desaceleración económica.

En conferencia de prensa, la mandataria afirmó que hay que ser “realistas y sinceros de cara al país“, y que las próximas orientaciones que tomará el Ejecutivo en el reordenamiento de su agenda no se tratan de “pensar en cómo mejoramos nuestra imagen o cómo subimos en las encuestas, se trata de poner a Chile en primer lugar”.

“Nuestros compatriotas nos exigen que hagamos las cosas bien, con humildad, de manera transparente y sin apresuramiento. Yo soy una convencida que la acción de nuestro gobierno, con todas las dificultades que puedan existir hará una diferencia positiva en la vida de las personas”, sostuvo.

Haciendo alusión al “espíritu de la Copa América”, Bachelet afirmó que ahora se juega un “partido que no es fácil pero debemos ganarlo”, dándole un “impulso a nuestra acción para avanzar hacia el norte que hemos comprometido”.

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EL LÍMITE ECONÓMICO Y LA DESAPROBACIÓN CIUDADANA

Para la jefa de Estado las condiciones han cambiado durante el último tiempo, presentándose dificultades de tipo económicas, sociales, políticas y de gestión. Así lo reconoció esta mañana, donde declaró que “los ciudadanos chilenos son sensatos y saben comprender que en la vida hay dificultades que exigen ordenar por un lado y jerarquizar las tareas. Lo que no aceptan de nosotros es que no nos hagamos cargo de las situaciones  y que no digamos las cosas claramente”.

Según Bachelet, el “carácter institucional y de largo plazo” de los procesos de reforma impulsados hasta ahora “dificultan que las personas vean los beneficios completos que van a sentir en su vida“. Con ello, apuntó, “los costos en términos de apoyo ciudadano a las reformas son evidentes y cualquier puede mirar lo que dicen las encuestas”.

En la última encuesta Adimark, el gobierno arrojó un 73% de desaprobación, mientras que Bachelet resultó con un 68% de rechazo y solo un 27% de aprobación.

La segunda dificultad proviene de una desaceleración económica que se ha mostrado más larga y profunda de lo que esperábamos (…) una cosa que todos tenemos claro es que sin crecimiento no hay reforma sustentable“, aseguró la Presidenta, cuyo gobierno ya ha sido cuestionado por la falta de claridad respecto al financiamiento, por ejemplo, de la reforma educacional.

La marcha de las reformas también se ha visto dificultado por un “déficit de gestión“, donde “la administración estatal no estaba preparada para procesar cambios estructurales simultáneamente“, agregó.

“En cuarto lugar hemos tenido dificultades políticas, nuestra ciudadanía se ha distanciado de la actividad política institucional y su desconfianza se ha acentuado por los casos de irregularidades o ilegalidades que hemos conocido (…) y todos los sectores lo estamos pagando caro”, reconoció Bachelet.

“Tenemos que abordar nuestro segundo tiempo asumiendo el efecto de estas dificultades pero sin que ello signifique olvidar nuestro compromisos con la ciudadanía. Si pudiera sintetizarlo diría esto es realismo sin renuncia. Los chilenos nos han escogido para conducir el avance que Chile requiere no para estar lamentándonos ni para paralizarnos. Además como saben este no es mi estilo, no sirvo para darme por vencida”, concluyó.