mariano montenegroPor estos días, luego de que la Cámara de Diputados aprobara en general el proyecto que despenaliza el autocultivo, el Servicio para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) despertó para exponer sus visiones sobre el debate.

En voz de su director, Mariano Montenegro -cuestionado por los activistas cannábicos por haber clasificado a la marihuana dentro de la lista de drogas duras, en el anterior gobierno de Bachelet- el organismo recalcó que el consumo de cannabis se ha duplicado en los adolescentes.

“Queremos construir un país más sano, con más bienestar y mayor protección. Cuando pongamos eso en el foco de atención nos vamos a ordenar completamente. Queremos menos consumo de alcohol, de tabaco, de marihuana y de cualquier otra sustancia dañina para la salud”, recalcó.

Según el director del Senda, el componente adictivo de la planta se ha incrementado, mientras que, desde su visión, el efecto médico de la marihuana, defendido hoy por diversas organizaciones ciudadanas, “es muy modesto”.

“El problema de la marihuana en Chile es el consumo, no el tráfico“, declaró Montenegro, despertando las críticas de los activistas y defensores del proyecto que hoy se tramita en el Parlamento y que busca contrarrestar la fuerza del narcotráfico en las ciudades del país. 

Bachelet: “Creo que el problema en Chile de la droga no es el consumo individual o el consumo personal, sino las redes del narcotráfico, que asolan las calles de nuestro país y ahí vamos a poner nuestro esfuerzo personal”.

Sin embargo, al inicio de su gobierno, la misma presidenta Bachelet sostuvo que “tengo la plena decisión de revisar la Ley 20 mil y categoría de la marihuana como droga dura. Creo que el problema en Chile de la droga no es el consumo individual o el consumo personal, sino las redes del narcotráfico, que asolan las calles de nuestro país y ahí vamos a poner nuestro esfuerzo personal”.

Al finalizar su entrevista a Radio ADN, el director del Senda se defendió de las críticas y aseguró que su postura no es ideológica, sino que “clínica, científica, de protección de la salud”, aseguró.