A contracorriente hemos sostenido esta travesía por generaciones, cuando más han querido borrarnos, más fuerte nos hemos aferrado al desafío de la vida…En consecuencia, aquí estamos para dar cuenta de nuestro empeño, ese que recogimos de tantos que estuvieron antes de nosotros y que pretendemos heredar a quienes nos sobrevivan. Estamos aquí, para confirmarnos enamorados de La Utopía y con la lucidez de sabernos un peligroso peligro para la gran arquitectura del poder oficial. Peligrosos, sí… y bien dispuestos a intentar otra versión de todo esto, a intentar una partitura radicalmente distinta de la travesía humana.

Desde días remotos, año tras año, siglo tras siglo, desde los rostros sepias de nuestros bisabuelos y más aún… Desde el empeño épico de tantas y tantos de nuestros referentes justicieros en la historia, hemos querido desplomar el gran muro que blinda la sobreabundancia y el despilfarro de los prepotentes. Hemos intentado todas las formas, desde la palabra mansa, hasta el puñetazo justo, con el ánimo atávico de querer disputarles la vida buena en su terreno y con sus leyes…

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Pequeñas grandes victorias, pasajeras pero trascendentes, nos han permitido vislumbrar, oler… confirmar la posibilidad del “Hombre Nuevo”… Pero no nos engañemos, la constante ha sido que  una… y otra… y otra vez… hemos rebotado y vuelto a rebotar impotentes en el muro. Otros lo han intentado, dejándose tragar por el monstruo que habita tras del hormigón armado, argumentando tácticas y estrategias, con el ánimo de transformarlo todo desde sus entrañas… sin embargo, irremediablemente han terminado siendo asimilados por su metabolismo y los que no… simplemente, se han convertido en desecho indigesto y triste de la gran bestia.

En resumen, nuestro derrotero ha estado determinado por una voluntad mayúscula, pero a la vez, por una candidez sobrecogedora. Porque ingenuos hemos sido y cuando no, negligentes… y si no… acomodaticios hasta el borde mismo de la traición.

Es por eso, que a partir de la autocrítica descarnada y desde la  empírica certeza, de “no poder pedir  peras  al olmo”, hoy llamamos a levantar una nueva arquitectura, a no dar más legitimidad a estructuras mezquinas. Ya no nos interesa jugar el juego tramposo de los dominadores, en su cancha y con sus reglas… esas que sólo les favorecen a ellos y que por más que intentemos… como lo atestigua la historia, no podremos rebasar. Nos negamos por tanto, rotundamente, a jugar su juego y a caminar junto a los que hoy caminan complacientes y pretenciosos tras de ellos… en especial junto a aquellos que dicen ser una y otra cosa a la vez (palacio y calle…  caviar y marraqueta…) “Somos o no somos… No hay historia suficiente para medias tintas… ni estómago que lo resista”.

Por lo tanto, es nuestro deber y destino construir “La Nueva Casa”, una casa nueva, hermosa y justa. Tanto así, que nadie ha de buscar ya más cándidamente, su realización en el viejo edificio, el que ha de caer rotundo y para siempre, por falta de uso, fatiga de materiales… y el “empujoncito…” de alguna indignada, de algún indignado.

Que nada hunda esta certeza nuestra… porque esta vía distinta, este tan ninguneado tranco, en el que nos hemos empeñado, contrasta y desmiente en la práctica, la consagración del modelo de vida estéril, que nos han vendido los pirotécnicos promotores del paraíso neoliberal y los arrepentidos… “otrora consecuentes compañeros…”.

Hoy, cuando “Los del Sartén por el Mango” dictaminan, en medio de su “decadentosa representatividad”, que no hay otra forma posible de existencia, que no sea la del “Divino Mercado” y la de la política neoliberalizando cuerpo y alma, se manifiesta antagónico y esperanzador, un mundo infinito y diverso que se expresa al margen de la oferta oficial: La artesana, el comerciante pequeño y l@s vendedores ambulantes, el pescador artesanal, el pirquinero, l@s agricultores, en fin… Experiencias como el “Comprando Juntos”, la del “Comercio Justo”, las ollas comunes, los colegios autogestionados, los diversos colectivos que trabajan en áreas como la “Educación Popular”, la “Universidad Libre”, la rehabilitación en drogas, alcoholismo, conducta y medioambiente e inmigración. El trabajo de miles de artistas que desde los márgenes del sistema reparten generosos su obra y el de los pueblos originarios, que llenos de épica y amor resisten con su cultura. Las bibliotecas populares, los talleres alternativos, las ferias culturales, los diversos oficios de trabajadores independientes y las cooperativas. Los medios de comunicación con espíritu crítico…radios, canales de TV, revistas, diarios y soportes digitales, en fin…

Existe una suma conmovedora que da cuenta de un mundo a contracorriente, que pese a la mano sometedora, que busca su extinción…resiste, sobrevive y crece, en el valor de uso, más que en el de cambio, en “el trueque”, en el intercambio, en la entrega limpia… sin fines de lucro. Entonces… ¿Cómo es eso de que no hay otra forma posible de vida…? Si estas experiencias porfían y avanzan a contracorriente, cabe  imaginarse… cuánto más podrían volar con viento a favor.

Nos imponemos entonces, visibilizar este rostro oculto, como evidencia inapelable de otro mundo posible, un mundo alternativo al de la justicia conveniente, al de la ganancia desmedida de la industria privada, al de la especulación financiera y la complicidad descarada entre la clase política y la clase empresarial nacional y multinacional… siempre sobornadores, fraudulentos, malversadores y nepotistas… corruptos hasta más allá de la frontera de lo corrupto.

Nos imponemos bregar por un mundo que aborrezca la cultura del individualismo acumulador, que deriva en el empobrecimiento del resto. Nos imponemos en definitiva, un mundo hermosamente distinto, de realizaciones personales y colectivas, cultivador de lo permanente, enemigo de lo desechable, fiero defensor de la justicia conquistada y del imperio de La Naturaleza pródiga, limpia y desprivatizada. La tarea la entendemos como un desafío claramente político, amparado en los más altos valores éticos y estéticos, rectores absolutos de nuestra carta única de navegación.

Este desafío inesquivable, ha de ser asumido por todos y cada uno de nosotros. Aspiramos a ser un proyecto colectivo… claramente es lo que queremos, pero un colectivo de individualidades que hable, cante, desafíe, ría y rabee por nosotros y los nuestros, con voz propia en un canto compartido.

El desafío ha de ser directo, sin intermediarios, toda la vida lo hicimos a través de ellos, les entregamos cómoda, disciplinada y cándidamente nuestra voluntad en un voto… en un voto de confianza, para terminar como siempre… marcando el paso de los condenados a ser pobre comparsa… masa útil resignada y traicionada.

Proponemos reconocernos, sumarnos y emprender una búsqueda conjunta, exenta de mesías, profetas y otras especies afines. Proponemos un derrotero ciudadano de pasos cómplices, constituyentes y transversales… una comunión de movimientos, eslabones con rostro propio, con la única meta, de dar con el paradero perdido del bien común, dejando atrás la atávica condición de peón acobardado.

Múltiples empeños sostendrán y modelarán nuestras luchas, pero las calles…las grandes alamedas, han de ser nuestro más preciado escenario, “La Calle…” ese patrimonio colectivo, al que no renunciaremos, por más que criminalicen nuestra razón, nuestra emoción y nuestra fuerza.

Muchos “sabedores” han de sentenciar: Pero sin son tantos y tan distintos ¿Cómo se van a poner de acuerdo? si ni siquiera tienen claro lo que quieren… Quizás a estas alturas de la marcha, no tengamos la absoluta claridad de cómo queremos lo que queremos, pero sí tenemos muy claro, lo que no queremos… eso ya es suficiente para emprender el vuelo y en bandada, hurgar y hurgar… hasta  dar con nuestro cielo mejor.

Con todo… la suma de vidas a contracorriente que hoy resultamos ser, se erige a estas alturas del trayecto, como un aval, una garantía en carne y hueso, en alma y seso, para lo que se viene… si agregamos, que en esto no estamos solos, pues La Humanidad toda despierta de la misma siesta, podríamos concluir lúcidamente que, quizás nuestra amada Utopía no sea tan utópica, pues las contracciones del presente… anuncian parto.

Nos autoconvocamos, porque queremos dejar de ser un dato más.

Nos autoconvocamos porque queremos abrazarnos y escucharnos… y sabernos, reconocernos y recuperarnos para nosotros mismos y nuestra gente.

Nos autoconvocamos porque queremos saber si ya es la hora de caminar juntos.

No podemos pedirle al duopolio político en el poder, ni a sus financistas, que  transformen la sociedad sembrando la justicia, que hagan revoluciones, que auspicien a un nuevo y mejor Ser Humano, esa… es nuestra tarea, somos nosotr@s mism@s los llamados a darnos dignidad. Por lo tanto, mientras no tengamos la estatura suficiente para levantar un proyecto y concretar una sociedad nueva, somos también responsables de la espera larga y las desventuras de nuestro pueblo.

Quizás sea este el justo momento, para dejar de ser la suma dispersa de “pichintunes”  autorreferentes que hasta ahora hemos sido y a partir de todas nuestras raíces, confluir en un tronco robusto y extenso que se corone con el follaje espeso y diverso de la inevitable tarea compartida.

Despierta, observa, reflexiona, propón y actúa. Nadie más que tú sabe de tu esfuerzo, de lo que sientes y piensas. Que no se apropien de tu voz.  Visibilízate…construye con los tuyos, para ti y los demás. Organízate y lucha…Date cuenta, somos muchas y muchos en tu lugar, dispuestos a caminar sin más temor.

Que nadie tenga de más, para que nadie tenga de menos.

Te esperamos compañer@.

PRIMER  ENCUENTRO  DE  LAS Y LOS QUE LUCHAN

Sábado 25  de julio, desde las 10.00 Horas

Universidad Central

(Santa Isabel 1186, frente al Parque  Almagro)