La reciente votación del proyecto de Carrera Docente evidenció desorden y falta de claridad al interior de la Nueva Mayoría. Así lo hizo ver la diputada Camila Vallejo al ejercer una dura crítica hacia algunos sectores del conglomerado por su falta de convicción. En entrevista con La Tercera, comentó el actual momento político que se vive a la interna, las dudas que pasan por el seno del PC de cara al futuro de sus alianzas y la necesidad de empujar un proceso constituyente vinculante con la ciudadanía.

Camila Vallejo / Foto: Boris Yaikin

Camila Vallejo / Foto: Boris Yaikin

El “realismo sin renuncia” del gobierno puso las primeras alarmas a la interna del Partido Comunista. Siendo una de las organizaciones más disciplinas en su lealtad con el programa, vieron en estas palabras un manto de dudas frente a los compromisos asumidos en campaña. El pretexto de la desaceleración económica no es algo que compartan.

“Obviamente, hay mucha preocupación, molestias legítimas. Nosotros también nos hemos molestado respecto de algunas actuaciones del gobierno, algunos ministros, parlamentarios. Para los comunistas no tiene sentido permanecer en la Nueva Mayoría si no se cumple con el programa, no tiene sentido permanecer en una alianza en que su única preocupación sea mantener un espacio de poder porque sí”, declaró la diputada.

Con miras al próximo congreso partidario que se realizará en octubre, la ex presidenta de la Fech anunció “un análisis profundo de nuestra participación en la Nueva Mayoría, en el mismo gobierno y, a partir de ese congreso, veremos si seguimos o no en la Nueva Mayoría. Porque cuando uno asume compromisos, hay que ser capaz de cumplirlos, independiente de que hay un crecimiento no tan alto, aunque si uno lo compara con el resto de América Latina, estamos bastante bien, incluso mejor que EE.UU. La verdad es que no me compro mucho el cuento de la desaceleración económica como obstáculo para hacer cambios sociales”.

REALISMO SIN RENUNCIA

La mirada económica de Hacienda marcó la pauta para la contención de las reformas prometidas. Valdés, que llegó a dar un nuevo curso a la conducción de la cartera más cercano a la orientación de los empresarios, ha sido enfático en aclarar la “viabilidad” de los cambios y sus tiempos.

Para Vallejo se trata de un espacio que siempre opera bajo la misma lógica: la del empresariado. Argumenta que son “diferencias ideológicas” que producen preocupación, en tanto “quieren decir ‘tenemos que tranquilizar al gran empresariado, porque si no hay inversión, el país se va a las pailas’. Eso perpetúa el statu quo, sometidos siempre al chantaje del mundo empresarial, que no le gusta la reforma laboral, no le gusta la reforma tributaria, no quiere una nueva Constitución para que, finalmente, nos digan: ‘¿Saben qué? Aunque no les financiemos sus campañas, igual los vamos a presionar y no vamos a invertir’”.

Camila Vallejo / Foto: Boris Yaikin

Camila Vallejo / Foto: Boris Yaikin

Pero no sólo Hacienda se ha encargado de dibujar los límites económicos – con puntos intocables para la tranquilidad empresarial – del programa. La Democracia Cristiana también ha jugado un rol de contención en algunas situaciones específicas, siendo los aplazamientos su principal herramienta de dilatación.

Con respecto al tiempo solicitado por la falange para correr la votación del proyecto de aborto terapéutico, la diputada señaló que se trata de un “mal precedente”. Si bien comprende que la Comisión puede pedir extensiones de plazo al Ejecutivo para profundizar la discusión, señala que “otra cosa es caer en los garantismos y buscar excusas para patear algo porque simplemente no se quiere decir abiertamente que no se está de acuerdo con una reforma. Es una actitud cobarde buscar argucias para aplazar o relativizar reformas porque no se está de acuerdo con ellas”.

“Me preocupa la incapacidad de la Nueva Mayoría de actuar como mayoría y hacer valer los compromisos programáticos y que, por su desorden y porque algunos no están convencidos, volvemos a entregarle el poder de veto a la derecha”, agregó.

CARRERA DOCENTE

El tema Carrera Docente ha traído problemas al gobierno. Los profesores del país han marcado fuertemente su posición con un 98% de rechazo al proyecto original entregado por el Ejecutivo, por lo que la congresista del PC destaca algunas dudas.

“El gobierno presentó un proyecto que no contó con el apoyo del magisterio, con un 98 por ciento de rechazo y, por lo tanto, uno se preguntó: ‘¿Qué pasó aquí? Se supone que había instancias prelegislativas’”, afirmó.

La votación del proyecto el pasado jueves se dio en un escenario político complejo, que Vallejo definió como un “problema político tremendo”. Sin embargo, asegura que las modificaciones ingresadas en la Comisión de Educación permitieron cambiar la cara del documento, que cataloga como “un buen avance”.

Según la otrora dirigenta estudiantil, se había anunciado que los votos de la Nueva Mayoría no estaban en esta pasada. “Había posiciones distintas”, explicó. “La misma diputada Yasna Provoste, a quien le pregunté en la mesa si estaba dispuesta a votar a favor o no, no quiso contestar, no lo dijo. Si uno no está convencido, lo dice y no sale a última hora con una sorpresa para quedar bien con la galería. El mismo martes, ninguno de los parlamentarios dijo que iba a votar en contra o abstenerse de la idea de legislar este proyecto”, comentó.

MOMENTO DE DEFICIONES

Vallejo espera que el cónclave del 3 de agosto se traduzca en una reafirmación del cumplimiento de las reformas educacional y laboral, claridades respecto a la nueva Constitución y una profunda autocrítica por la falta de capacidad política.

“La Presidenta debe abrirse a la posibilidad de que este Congreso apruebe un plebiscito, de carácter vinculante, para que el pueblo defina su futuro a través de una nueva Constitución, desde su mecanismo de cambio hasta la ratificación de lo que se redacte, ya sea con una asamblea constituyente o una comisión bicameral. También espero una profunda autocrítica de quienes han puesto más ambigüedades que certezas en la agenda de gobierno”, explicó.

Además, consideró “lamentable” el anuncio de Bachelet y Burgos sobre un proceso constituyente no vinculante.

“La ciudadanía tiene que ser capaz de tomar las riendas de su historia. No comparto que esté restringido a cabildos consultivos, es partir con un proceso muy débil. Los cabildos no han sido una buena experiencia. Sus documentos suelen quedar en nada”, declaró.