Nuevamente el modelo neoliberal chileno ha apretado el gatillo y lo hace contra quien produce valor con su trabajo,  este hecho doloroso especialmente para quienes viven de su trabajo, sugiere interrogantes y reflexiones en medio de una sociedad aplastada con los dichos oficiales que señalan que la economía debilitada pone en riesgo el crecimiento y nuestro futuro, y otras falacias.

Nelson Quichillao López, asesinado en la madrugada del Viernes 24 de Julio, era trabajador de una empresa que presta servicios de desarrollo minero a CODELCO y formaba parte de un ejército de personas que desde la aplicación de las políticas de externalización y tercerización del trabajo, aplicadas en Chile  con fuerza desde los años noventa, y que han significado  en la cuprífera estatal que, de cada cien trabajadores, setenta sean externos. Durante  décadas esta práctica extendida a la mayor parte de las empresas privadas y estatales,  ha implicado por una parte una  enorme acumulación de capital y por otro la precarización del trabajo, sin embargo este modo de enfrentar los procesos productivos no tienen que ver necesariamente con los costos de producción, sino como nos informa el propio CEP (Centro de Estudios Públicos):  “Los costos laborales de la faena no resultan significativos, lo que indica que si bien existe un diferencial de salarios entre los trabajadores propios y los subcontratados —estos últimos ganan menos—, esta diferencia no explica el aumento en el número de trabajadores externos. Es decir, las compañías no han tendido a aumentar la subcontratación como una forma de ahorrar costos sino que, como se desprende del estudio, existe un conjunto de otras variables que explican de manera importante esta situación”[1].   

El concepto “productividad” es otro de los argumentos del que se vale la clase dominante en nuestro país,  para sostener el modelo de acumulación vigente, a través de los economistas que saturan los medios de comunicación y la clase política, incluso se ha llegado desde la presidencia de la república a formar una “comisión de productividad”. Esta fórmula pretende endosar a los trabajadores el fracaso de una economía basada en el extractivismo de recursos naturales y ocultar la perversa distribución del ingreso en nuestro país. Al respecto, quiero reproducir datos de la Comisión Chilena del Cobre (Julio 2015);  “En Chile, a su vez, el costo de la mano de obra bajó en un 7%. (…) “En Chile se requiere una menor cantidad de horas hombres para producir la misma cantidad de cobre fino que en casi todos los países seleccionados. Solo Rusia muestra mejores cifras y se posiciona en el primer lugar con 12,8 horas hombres (HH) por mil toneladas (kt) en 2014, seguido por Chile (17,7 HH/kt).

Por otro lado El Mercurio, nos informa “ Cada trabajador chileno produjo el año pasado US$ 19,5 por hora, un alza de 3,8% respecto de 2012, según las últimas cifras actualizadas de The Conference Board, siendo el crecimiento más alto de América Latina y también el mayor entre los 34 miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)”[2].

Estos antecedentes que pueden parecer fríos en medio del dolor que produce el crimen de Nelson Quichillao, no obstante, representan la ideología dominante de quienes nos gobiernan y reprimen. Nelson era uno de los casi 48.000 trabajadores contratistas, que sumados a los solo 19.000 propios constituyen la dotación de CODELCO. Él era uno de los que ahora siguen luchando y no han conocido de bonos millonarios, con los que se pretende engañar a la opinión pública.

Finalmente, insisto en el dolor y la solidaridad que producen estos hechos, que se contrastan con la arrogancia de los ejecutivos de CODELCO y del modelo cuando tratan de justificar su ideología con un discurso técnico.

[1] ¿Por qué subcontratan Las empresas mineras en chile? Patricio Pérez y Pablo Villalobos, Estudios Públicos, 119 (invierno 2010).

[2] <www.emol.com/noticias/economia/2014/04/21>