Chile-Estudiantes-Marcha 2012-2En la Universidad Andrés Bello de Viña del Mar las y los estudiantes hemos puesto sobre el tapete temáticas nuevas para esta casa de estudio, instalando una discusión con sentido cívico y participación de su comunidad: reforma educacional, democracia, rol público de una universidad privada, son algunas de estas. Expresión de esto es que el pasado viernes 10 de julio se realizó una jornada histórica para la institución, donde en una plenaria se reunieron todos los estamentos de la universidad compuesto por docentes, funcionarios, estudiantes y autoridades. Dicha Jornada tenía como fin cuestionar el plan estratégico actual y definir qué universidad queremos.

Llegar a esto no fue fácil, iniciamos hace algunos años con demandas gremiales, de corte económico, arancel diferenciado, de más o menos becas, y hemos transitado a un estado donde hemos complementado con cuestionamientos más profundos estas demandas por satisfacer necesidades aún presentes. Esto no exento de resistencia por parte de los sectores más conservadores de la universidad y por los aparatos institucionales con los que se regula la participación estudiantil.

Estos cuestionamientos han estado muy en sintonía con el malestar social, nos preguntamos si es que es necesario endeudarse de por vida para poder estudiar, nos preguntamos si realmente es la promesa de la movilidad social la que nos motiva a estudiar, apuntamos con el dedo a los mercaderes que lucran con el anhelo de nuestras familias de que nosotros, sus hijas e hijos, seamos mejores que ellos. Hoy estamos hablando de democracia, denunciamos el intervencionismo, cuestionamos el modelo y nos proponemos abrirnos espacio para pensar la universidad que queremos, todo de cara a la comunidad universitaria, algo que hace unos años veíamos muy difícil.

“No hubo voluntad de hacer una reforma laboral, una reforma tributaria, y va sumándose a la lista una nueva constitución. Estos cambios no vendrán de la mano de las mayorías políticas hoy constituidas”.

El gobierno prometió un programa de reformas para responder a las necesidades planteadas por el movimiento social y hoy continúa develando lo que muchos veníamos anunciando: no hay intenciones de hacer una Reforma, con letra mayúscula, una gran transformación al sistema educacional, una que incluya un cambio de paradigma de lo que debe ser la educación. Es más, esto se repite en otras áreas, no hubo voluntad de hacer una reforma laboral, una reforma tributaria, y va sumándose a la lista una nueva constitución. Estos cambios no vendrán de la mano de las mayorías políticas hoy constituidas.

Asumir la tarea de la transformación desde un movimiento social que se hace cargo de la política es cada vez una idea más convocante. Vemos que podemos convocar a una comunidad para enfrentar un sistema mercantil que nos castiga y vulnera por estudiar en una institución privada. Si bien esta jornada es solo un comienzo, es un comienzo que nos llena de esperanza, que nos permite decirle a nuestras compañeras y compañeros que vamos avanzando, que la acción colectiva da frutos, que tenemos con qué ir a recuperar la soberanía sobre nuestra educación.