gabriel salazarEl ex militante del MIR, ex prisionero de Villa Grimaldi, académico de la U. de Chile y Premio Nacional de Historia sigue explorando en el relato social del país. Su nueva publicación, que será presentada durante la próxima semana, se basa en una investigación detallada de 5 generaciones del Parlamento y el gobierno chileno.

A juicio de Gabriel Salazar, la conducta de la clase política es marcada desde sus inicios por el orden portaliano y se ha reproducido bloqueando las iniciativas que le resten poder o lo vuelvan responsables ante los ciudadanos, dejando la idea de la representación popular como una ilusión.

El libro es la primera parte de su propuesta, que podría ser complementada en 2016 con una nueva publicación, esta vez enfocada en la clase política militar. Según el historiador, el texto se plantea como “una defensa de la soberanía popular y de la soberanía ciudadana. La diferencia es que éste viene con todas las pruebas, fundamentaciones y estadísticas para apoyar empíricamente lo que se sugiere”.

En entrevista con La Tercera, Salazar aseguró que la sociología, la historia y la ciencia política han entendido el ejercicio político como bien exclusivo del Parlamento, los legisladores, los partidos y la Constitución vigente “No han estudiado la relación entre el sistema político y la ciudadanía. En el fondo, no se ha escrito la historia de la ciudadanía, en circunstancias que, teóricamente, es la que detenta la soberanía”.

“En el fondo, no se ha escrito la historia de la ciudadanía, en circunstancias que, teóricamente, es la que detenta la soberanía”.

Por otra parte, aseguró, la historiografía de derecha es fundadora de la ciencia histórica en Chile y se ha dedicado a hacer la crónica “de su propia clase y de los intereses y las perspectivas que ahí se dan. Y eso ha implicado ignorar o no considerar una enorme proporción de la historia que para ellos no existe. Es como si hubiera un pacto de silencio entre ellos respecto de fenómenos históricos que ocurren a nivel de ciudadanía, de las clases populares, etc. Han escrito muy buena historia, muy bien escrita por lo demás (Alberto Edwards, Alfredo Jocelyn-Holt, Gonzalo Vial), pero con ese problema epistemológico”.

El historiador también tuvo críticas para los historiadores de izquierda, quienes han develado hechos ignorados hasta ahora, pero interpretándolos “a partir de criterios e ideas foráneas, como el marxismo en todas sus variantes. La tendencia ha sido describir la miseria de los trabajadores, la explotación, las masacres, las luchas, las huelgas. Pero no se han fijado en lo que propiamente es la lucha política. La lucha contra el patrón, desde la dictación del Código del Trabajo (1931), ha sido una lucha económica, reivindicativa”.

A juicio del académico, en esta revisión queda de manifiesto el centralismo del poder en Chile, especialmente desde la visión del Estado.

El Estado fue construido desde Santiago, por Santiago y para Santiago, sobre la base de un concepto abstracto, el de nación: una sola unidad que abarca todo el territorio. Incluso gente como Alberto Edwards o Jaime Eyzaguirre hablaban de “una sola alma”. De “el Estado”, de “la nación”. Y eso es muy distinto de lo que piensan las comunidades locales. Las comunidades locales no sienten que haya una unidad abstracta. Por eso los huasos en el sur decían “voy pa’ Chile” para decir que iban a Santiago”, explicó.