identidad de géneroEl pasado 22 de julio, la Comisión de Derechos Humanos del Senado volvió a postergar el debate acerca del proyecto de Ley de Identidad de Género. La iniciativa, ingresada en 2013 al Parlamento, ha descansado por años en el Congreso y hoy podría estar cerca de materializarse, pero sin la consulta ni participación de las organizaciones y de la principal población afectada.

Al estilo del Parlamento chileno, el proyecto ingresó de la mano de Andrés Rivera, presidente de la Organización de Transexuales por la Dignidad de la Diversidad (OTD). Sin embargo, una serie de 12 de organizaciones hoy reunidas en la coalición Fuerza Trans, denuncian que la iniciativa no contó con el respaldo del resto de los colectivos y tampoco se ajusta a las exigencias que hoy impulsan a la población transgénero a exigir sus derechos.

EL ESCENARIO ACTUAL: SIN DERECHO A LA IDENTIDAD

arton16211La población transexual constituye en nuestro país uno de los grupos de mayor vulnerabilidad social. Inmersos en una sociedad donde la transfobia aún cobra víctimas fatales, y lidiando con la discordancia entre su nombre legal y la identidad de género, los obstáculos se suman a la hora de hacer valer sus propios derechos.

La desesperada lucha por la identidad de género no es antojadiza: busca la práctica del derecho básico a la identidad o, en pocas palabras, el derecho a existir.

“Al no estar reconocida tu identidad de género, te limita el ejercicio de tus derechos básicos. Si aparece una persona distinta en tu cédula de identidad, simplemente no existes”, explica a eldesconcierto.cl Krishna Sotelo, asesora técnica del Sindicato de Trabajadoras Sexuales Amanda Jofré.

Las discordancias identitarias que provoca la actual legislación chilena impide que la población transgénero pueda acceder al mundo laboral sin vivir burlas, discriminación o humillaciones. El escenario es el mismo en la universidad, el colegio, o incluso en el servicio de salud pública, sumándose a otros obstáculos.

“Tenemos una población altamente impactada con deserción escolar, con baja escolaridad, viviendo malos tratos y burlas que pueden llegar hasta el suicidio”.

“Tenemos una población altamente impactada con deserción escolar, con baja escolaridad, viviendo malos tratos y burlas que pueden llegar hasta el suicidio. En Chile, por ejemplo, al no reconocer la identidad de género, no existen estadísticas de ningún tipo, lo que invisibiliza y limita el acceso a beneficios sociales“, explica Sotelo.

En efecto, el Ministerio de Desarrollo Social no maneja estadísticas que contemplen, por ejemplo, la inclusión de personas transexuales a la Ficha de Protección Social, ni tampoco hay estudios en el país sobre el contagio y mortandad del mismo grupo por contagio de VIH/SIDA. En este escenario, la elaboración de políticas públicas es impensada y, pese a la vigencia de la Ley Zamudio, la discriminación del Estado parece evidente.

En mayo de este año, el programa Contacto de Canal 13 denunció el caso de Andy, una niña transgénero de 5 años, a quien el Colegio Pumahue de Chicureo le negó la posibilidad de aceptar su identidad femenina. Su caso, expuesto al análisis desde la fragilidad de la infancia, expone una escenario de constantes vejaciones para la población transgénero de todas las edades y que ha cobrado numerosas víctimas de violencia en todas sus expresiones.

identidad de géneroDurante el 2014, un estudio realizado por la Red de Latinoamérica y el Caribe de Personas Trans reveló que, en la misma zona de estudio, las expectativas de vida las personas transexuales están en un rango no superior a los 35 y 40 años. En Chile, aseguran desde el Sindicato Amanda Jofré, se estiman las mismas cifras.

“Hoy en Chile las personas transgénero no tenemos derechos. Hay un procedimiento que se ha ido estableciendo de manera informal en los tribunales civiles para que las personas podamos cambiar nuestro sexo a través de la ley de cambio de nombre, pero no está pensada para eso”, comenta Michel Riquelme, miembro de Fuerza Trans.

TRÁMITE ADMINISTRATIVO: LA DEMANDA PRINCIPAL

marchaLa idea de postergar la discusión de la Ley de Identidad de Género responde, al menos en teoría, a la idea de agregar nuevas indicaciones al proyecto. Por ahora, la iniciativa está lejos de satisfacer las demandas de la población transgénero, que esperan lograr incidir en el debate para hacer del trámite de cambio de nombre y sexo un asunto meramente administrativo, lejos de certificaciones, tribunales y pruebas psiquiátricas.

“Los hemos revisado y analizado con varios abogados y nos damos cuenta de que es una copia de la actual ley de cambio de nombre. Los plazos son los mismos, el único cambio es que, en lugar de tramitar el cambio de nombre en tribunales civiles, se pasa a tribunales de familia, lo que en la práctica es peor, porque estos están colapsados”, explica Sotelo.

Hoy existe una propuesta forjada desde el trabajo en conjunto de Fuerza Trans, que incluso contó con la colaboración de uno de los coordinadores de Naciones Unidas en Chile. La iniciativa, sin mayores tecnicismos, exige que la ley contemple un trámite administrativo y no judicial de la rectificación de nombre y género para los mayores de edad, además de un proceso libre de patologización, es decir, de pruebas psiquiátricas que diagnostiquen lo que hoy sigue siendo un trastorno para el Estado.

Así lo ha vivido Michel Riquelme: “Los tribunales civiles mandan a hacer exámenes psicológicos, tienes que convencer al juez de que eres una mujer y si al juez no le da la gana reconocerte como tal, se queda ahí o solo te cambia el nombre y no el sexo”.

Así lo ha vivido Michel Riquelme: “Los tribunales civiles mandan a hacer exámenes psicológicos, tienes que convencer al juez de que eres una mujer y si al juez no le da la gana reconocerte como tal, se queda ahí o solo te cambia el nombre y no el sexo. Entonces es complicado, pasa a violar tu derecho a la identidad”.

Los activistas están convencidos de que el proyecto no será positivo mientras no se cambie el trámite judicial a un proceso administrativo, tal como se experimenta en Argentina, Irlanda, Dinamarca y México, entre otros países que permiten que los y las interesadas acudan directo al registro civil y pidan en cambio de nombre o sexo sin mayor burocracia.

“A ninguna persona le gustaría tener que vivir amarrada a un diagnóstico de trastorno mental y que todos sus derechos dependan de que un siquiatra te certifique. Es muy incoherente, además. La idea es que la ley sea completamente basada en el derecho a la identidad, nada que tenga que ver con patologizar, con exámenes y certificados”, argumenta Michel.

A las exigencias se suma la idea de pedir privacidad tras los cambios realizados ante la ley. Según el proyecto actual, éstos deben ser difundidos en el Diario Oficial, con un margen de 15 días por si un tercero quisiera oponerse. Además, se solicita que las personas trans chilenas que vivan en el extranjero también puedan acceder a estos trámites en consulados y embajadas.

EL EJEMPLO ARGENTINO: DIGNO DE IMITAR

ARGEBTINAEl proyecto que será próximamente discutido en el Senado establecía, en sus inicios, que nadie puede exigir un certificado o examen médico para la rectificación de nombre e identidad de género. Sin embargo, la presidenta de la Comisión de DDHH del Senado, Jacqueline Van Rysselberghe, pidió que dicho artículo se elimine y se exija la presentación de dos certificados psiquiátricos.

“Hay senadores que lamentablemente tiene una mirada muy conservadora en este tema y están empujando todo por el lado de la patologización”, comenta Riquelme, alabando las ventajas de la Ley de Identidad de Género de Argentina, que incluso fue celebrada y reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

En un informe en que se denuncia la vulnerabilidad y las necesidades médicas específicas de la población trans, la OMS aseguró que la legislación argentina, aprobada en mayo de 2012, es un caso líder en la reivindicación de sus derechos.

En un informe en que se denuncia la vulnerabilidad y las necesidades médicas específicas de la población trans, la OMS aseguró que la legislación argentina, aprobada en mayo de 2012, es un caso líder en la reivindicación de sus derechos.

La normativa del país vecino “generó los procedimientos de afirmación de género como un derecho legal en los sistemas públicos y privados de salud con el consentimiento de las personas trans como único requerimiento”, resaltó la OMS. Además, la organización explicó que “bajo la misma ley se pueden cambiar los certificados de nacimiento, documentos de identidad y pasaportes sin otro requerimiento ni diagnóstico”, cuyo caso sirvió de inspiración a Dinamarca en la ley promulgada durante 2014.

En su artículo 11, la ley reglamenta el aspecto sanitario, contemplando tratamientos hormonales e intervenciones quirúrgicas para adecuar el cuerpo a la identidad percibida. Los mayores de edad pueden acceder a dichas intervenciones o tratamientos sin requerir de autorización judicial o administrativa, y se incluyen todas las cirugías que ayuden a adaptar al cuerpo a la identidad de género, como penectomía, vaginoplastía, mastectomía y otras operaciones, parte del Programa Médico Obligatorio.

Marcha-TalcaEl programa es acompañado de una guía que busca educar a los trabajadores del sistema de salud para lograr una atención de salud integral de las personas trans, lejos de la patologización histórica.

“Nos parece maravilloso que incluso garantiza el acceso al sistema de salud y hace que todas estas modificaciones de la transexualidad estén garantizadas por ley”, completa Krishna Sotelo.

Por ahora, de la mano de Fuerza Trans, se ha constituido un momento importante para el movimiento chileno. Quizás, el activismo hoy se plantee como la única manera de desafiar la exclusión del Estado y de las propias organizaciones de la diversidad sexual.

Las organizaciones con mayor visibilidad, como Movilh o Iguales, prácticamente no contemplan a personas trans y están formadas por gays o lesbianas”, comenta Michel, agregando que pese a ello la acción es la única forma de revelarse: “Hay que sobrevivir a un sistema que no te quiere para nada, que está pensado para que tú no existas ni tengas visibilidad”.