bacheletUna evaluación a lo ocurrido en el cónclave oficialista y un repaso al “realismo sin renuncia” hizo la Presidenta Michelle Bachelet, en una entrevista publicada hoy por La Tercera.

En ese sentido, la Mandataria explicó las razones para llevar a cabo la reunión junto a los presidentes de partidos de la Nueva Mayoría.

“Nos quedan 32 meses, miremos todas las cosas que queremos hacer, cuáles vamos a alcanzar a realizar, cuáles son más importantes, cuáles imprescindibles y aquellas que se van a hacer, pero lo que tenemos que definir es la gradualidad. Ese ejercicio consiste en priorizar, redefinir. Hay un escenario más estrecho desde el punto de vista económico, pero hay cuestiones que nos parecen trascendentales, que no se renuncia. Por ejemplo, no está en cuestión la gratuidad universal en educación. Lo que sí, a lo mejor, no lo vamos a poder cumplir en los seis años que dijimos, sino que demorará un poquito más. Ese es el tipo de ajuste, de realismo, pero la meta se mantiene. Las redefiniciones tienen que ver con algunos elementos que han tomado mucha fuerza hoy, como -por ejemplo- la seguridad ciudadana”, explicó la Mandataria.

Respecto del diagnóstico político-económico que motivó el “realismo sin renunicia”, la presidenta afirmo que “comparto plenamente el escenario que los ministros Rodrigo Valdés y Jorge Burgos tienen, en el sentido de que tenemos que actuar de manera realista. Realismo puede querer decir a veces ‘mira, esto que yo había dicho que iba a hacer, no se puede’. Pero tú puedes decir -por ejemplo- ‘mire, vamos a focalizarnos en 20 hospitales y si podemos hacemos más de 20’. Eso es realismo”, indicó.

Sobre las interpretaciones post cónclave, Bachelet defendió la unidad de la coalición de gobierno. “Fue una conversación muy abierta, muy franca, con todos, y sin duda puede haber personas con puntos de vista diferentes, porque en la Nueva Mayoría hay matices. Sin embargo, yo diría que el cónclave fue percibido por todos como muy exitoso, en el sentido de que aquí lo que necesitamos es avanzar unidos tras una hoja de ruta común y que estamos todos de acuerdo con aquello”, aseguró.

Problemas comunicacionales

La Mandataria defendió el impulso reformista de su administración y aseguró que la baja de apoyo que muestran algunas encuestas “no es un problema de las reformas. No puedo imaginar por qué alguien estaría en contra de que tengamos educación de calidad y gratuita para todos los jóvenes de Chile. Hay personas que no están de acuerdo con el 100% y no han estado nunca de acuerdo. Pero la gran mayoría sí lo está. Por eso digo, hay algunas de estas reformas que tenemos que comunicar mejor (…) No digo que todo sea un problema de comunicación, también hay uno de gestión política y una necesidad de más diálogo con los distintos actores, para que se sientan más interpretados con las reformas”, argumentó.

Sobre las presiones del mundo empresarial y de oposición, Bachelet aseguró que “hay personas que no quieren que haya cambios en este país, y eso es porque defienden determinados intereses, lo que es legítimo. Pero parece que algunos leyeron sólo la palabra ‘realismo’ y no escucharon el ‘sin renuncia’”, refutó.

Bachelet reconoció errores comunicacionales y políticos en su gobierno,pero achacó al descrédito generalizado su fuerte baja en las encuestas. “Por un lado, ha habido dificultades de comunicación, pero por otro, también de gestión de las reformas. A eso se suma la agudización de un fenómeno que en Chile se da hace ya algunos años, que es una tremenda desconfianza en los líderes políticos, en las instituciones, y que en esta ocasión también me ha afectado a mí. (…) Entre otras cosas. Los temas de la política y los negocios hicieron que al final todos seamos sospechosos de cualquier cosa. Y creo que eso no le hace bien al país, ni que haya gente que a través de las redes sociales instale mentiras que luego son muy difíciles de desinstalar, por ejemplo”, aseguró.

En ese sentido, la Mandataria defendió la necesidad de cambiar la Constitución. “Hay una crisis de confianza que tienen los ciudadanos respecto de las elites política y empresarial. Esto viene hace rato, pero se ha agravado con los hechos conocidos por todos. Para mí, el tema del proceso constituyente es clave, porque también es una manera de acercar a la elite a la ciudadanía”.

Junto con detallar que el proceso constituyente partirá con una etapa de “educación cívico-constitucional, ya que mucha gente no conoce qué es una Constitución”, Bachelet esbozó cómo se llevará a cabo el proceso de redacción de la Nueva Constitución, aunque no detalló los mecanismos.

“Tendrá que haber un momento para los expertos, porque ellos saben escribir una Constitución; habrá espacio para el Parlamento, pero nada de eso sirve si no tenemos gente que sepa de qué estamos hablando, que se sienta interpretada, que se sienta convocada. Por eso es que no quiero meterme en los mecanismos, porque un plebiscito donde voten 200 personas, por decirlo así, o una asamblea constituyente, donde participan los mismos de siempre, no aseguraría la legitimidad de nuestra Carta Fundamental”, explicó.