toma-anaLa angustiante protesta que desde el 11 de agosto comenzó un grupo de 73 mineros del carbón en Curanilahue fue radicalizada hoy por los trabajadores que se mantienen a casi 700 metros bajo tierra, en protesta por sueldos y cotizaciones impagas por parte de la empresa propietaria del pique.

Los más de 70 trabajadores ya cumplen 13 días de encierro en la mina Santa Ana, específicamente en el sector La Chulita, en reclamo por el no pago de remuneraciones correspondientes al mes de  julio, situación que los llevó a percatarse que además se les adeuda el pago de sus cotizaciones desde hace casi un año.

A ello se suman serias irregularidades en las condiciones de seguridad en la mina, situación que hasta ahora no había sido fiscalizada por las autoridades correspondientes.

Luis Chandía, presidente del sindicato de SW Curanilahue y portavoz de los trabajadores en huelga, comentó a eldesconcierto.cl que al bajar este lunes hacia el pique, se encontró con la angustiante situación.

“Ellos antes estaban ahí abajo y estaban recibiendo alimentos, pero ahora bloquearon los accesos y están sin agua o alimentos. Yo llegué a las 12 después de hacer trámites en el juzgado, y cuando bajé a conversar, resulta que me encontré con la sorpresa de que no pudimos llegar a ellos y al final nos tuvimos que ir porque no quieren conversar con nadie”, contó Chandía.

luis chandíaEl dirigente sindical dijo desconocer a qué profundidad se encontrarían actualmente el grupo de huelguistas, que desde el inicio de la movilización amenazó con llegar hasta los 1.200 metros de profundidad si no recibían una respuesta satisfactoria tanto de la empresa como del gobierno.

“No sé a qué profundidad están porque no pude bajar a verlos, porque tienen clausuradas las entradas. Uno de los accesos lo derrumbaron y el otro lo tapiaron con un castillo patente que le llaman, que es madera atravesada, y no se puede llegar hasta ellos”, explicó el dirigente.

Cabe recordar que las minas de carbón corren permanentemente el riesgo de acumular el temido “gas grisú”, compuesto principalmente de metano y que puede generar explosiones o intoxicaciones a quienes no alcanzan zonas con mejor ventilación en la mina.

Chandía justificó la radical protesta que comenzó hace 13 días explicando que “hace ya dos meses que no hay un sueldo contundente para paliar los gastos” y aseguró que “los trabajadores acá están aburridos de tanto abuso, que se han cometidos por años en contra de la gente, porque se les paga lo que quieren, se les adeudan cotizaciones, se quedan con plata de los créditos sociales de las cajas de compensación y nadie hace nada”.

Además, el representante de los mineros en huelga criticó al gobierno por no intervenir en el conflicto aduciendo que este era “un problema entre privados”, y apuntó directamente a los propietarios de la mina y la empresa SW Curanilahue, Rodrigo Danús y Paul Fontaine.

mineros santa ana“Esto pasa porque el gobierno se desentiende completamente de la responsabilidad que nosotros creemos que sí tiene, en el sentido que ellos entregaron la concesión (de la mina) a estos señores. Una concesión que estaba tasada en 600 millones de pesos la vendieron en 80, y más encima lo han subvencionado con más de 200 millones de pesos con Corfo. Les regalaron la concesión y más encima les dieron plata”, afirmó.

El dirigente aseguró que en estos años de funcionamiento “nunca los han fiscalizado ni puesto atajo a todas las irregularidades que hemos tenido” y en eso “sí tiene responsabilidad el gobierno”.

Para Chandía, es obvio que la situación de sueldos impagos que los afecta “le corresponde a un privado, pero el que dejó cometer todas esas faltas ha sido el gobierno”. “Yo entiendo que el gobierno no tiene por qué pagar los sueldos que no le corresponden, porque es cierto que aquí el que no pagó fue un privado, pero como decía, sí tienen responsabilidades por no fiscalizar”, agregó.

“La ayuda que nos ofrece el gobierno es solamente un plan de mitigación, que significa cursos de capacitación con pagos de mantención, canastas familiares y ayudar a pagar algunas deudas. Pero eso no es lo que quiere la gente, ellos quieren que se les paguen sus sueldos, lo que ellos ganaron trabajando. Ese es el sentir de la mayoría de los viejos”, concluyó.