sergio-bitarCon escepticismo los diversos actores del movimiento social por la educación recibimos durante la semana pasada, el nombramiento por parte de la Ministra Delpiano de un consejo asesor de “expertos” para la primera parte de la reforma educacional, el cual según declaraciones del Ministro Burgos, se proyecta para todo el proceso. Además de esto, nos encontramos con que uno de los miembros del consejo será el ex-ministro de Educación  del gobierno del Presidente Lagos, Sergio Bitar, personaje cuestionado por ser el principal impulsor del “Crédito con aval del Estado”, que endeudo y truncó los sueños de miles de familias, quienes hoy tienen en sus espaldas un crédito de por vida, que con ajustes más y menos ajustes, se ha convertido en un verdadero martirio.

La figura y lógicas de gobernanza detrás de Bitar y tantos otros, no se acabarán con la salida de estos personajes en particular,  estos solamente terminarán con el ingreso de intereses sociales populares a la toma de decisiones.

No dejan de causar asombro las últimas declaraciones del ex-ministro, en las cuales se cuestiona la representatividad del Colegio de Profesores o de los cientos de miles de estudiantes que desde el 2011 a la fecha han exigido con fuerza un cambio sustantivo en la Educación de Chile. Resulta necesario recordarle que precisamente son esas fuerzas vivas de la sociedad las que han propiciado la actual discusión sobre educación, donde sus intenciones de prescindir de ellos, han hecho que las reformas desarrolladas hasta el momento por el actual gobierno carezcan de legitimidad social, revelando consigo un afán de cooptación y suplantación de los movimientos sociales, que se expresan en mayores regulaciones para el mercado, pero que poco tienen que ver con las transformaciones que la ciudadanía exige.

Sin embargo no podemos caer en particularizar la discusión, el problema no solo radica en la figura de Bitar y sus declaraciones, sino en una de las más viejas prácticas concertacionistas: “dejar que los expertos solucionen los problemas”,los mismos tecnócratas que el año 2007 de la mano del gobierno y  la derecha, aprobaban una LGE que no cambiaría en nada los cimientos de la educación secundaria.

Es a causa de acciones como el desplazamiento de las mayorías sociales por la instalación de representantes de los intereses de la élite con credenciales de “expertos”, que el sistema actual profundizó el carácter subsidiario del Estado, perpetuando la reducción de la democracia y participación social durante tantos años.

El problema no se reduce a la legitimidad de los asesores del gobierno, sino que a los intereses que estos representan. La figura y lógicas de gobernanza detrás de Bitar y tantos otros, no se acabarán con la salida de estos personajes en particular,  estos solamente terminarán con el ingreso de intereses sociales populares a la toma de decisiones.

Es deber del Gobierno resolver finalmente a quien escucha, ¿será al Movimiento Social con su voz de cambio o serán los mismos expertos, que perpetúan las mismas lógicas de siempre?

Hoy el Movimiento Social por la Educación ha puesto sobre la mesa sus propuestas respaldadas de manera amplia por la ciudadanía, no solo desde una mirada parcelada del conflicto, sino que con hitos históricos de unidad, como el reciente encuentro entre estudiantes y trabajadores de la educación -CONFECh-CONATUCh-, en donde juntos nos planteamos el desafío de construir la nueva educación pública.

Como estudiantes ya hemos decidido sumarnos como un actor dialogante al proceso pre-legislativo y esperemos que los resultados de este no sean los mismos de la LGE, reforma tributaria y reforma laboral, ya que hoy se necesita una reforma educacional que permita construir en Chile un Nuevo Sistema de Educación Pública.

Ampliemos la democracia y no la sigamos estrechando, la ciudadanía exige mayores espacios para decidir y menos consejos de expertos que quieran reformar todo para no transformar nada.