moai

El ariki Atamu Tekena rechazó tajante el saco con monedas de plata. Arrancó un puño de pasto del suelo de la isla, le sacó toda la tierra y se la guardó en el bolsillo. El resto, puro pasto, se lo entregó al comandante de la marina chilena Policarpo Toro, con quien acababa de firmar un acuerdo de voluntades que uniría los destinos de Chile y Rapa Nui. El gesto simbólico no era menor: Chile tendría soberanía en la isla, pero la propiedad de las tierras ancestrales, así como la autoridad, seguiría siendo del pueblo indígena.

– Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido: sabemos que el señor Obispo puso a la Isla bajo el protectorado de Chile, mas nada se ha vendido- habría dicho con seguridad el rey rapanui ese 9 de septiembre de 1888, según rescata la tradición oral de la isla.

127 años después los rapanui siguen alegando que Chile no cumple ese acuerdo. Denuncian violaciones históricas a sus derechos, usurpación de tierras, explotación de sus recursos naturales, extinción de su cultura por políticas centralizadas e inexistencia de un autogobierno que les otorgue poder a sus normas y autoridades ancestrales. “Esto es un genocidio silencioso”, dice con voz triste Rafael Tuki, representante electo por los rapanui ante la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi).

Alarmado por lo que vive su pueblo, Tuki pidió asesoría legal a Ariel León para pedir a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que intervenga en el destino de los rapanui. “Ya se acabó la etapa de diálogo, ahora empezó la época de las demandas. Queremos denunciar que Chile es un estado colonialista y esperar que Rapa Nui sea ingresada en la lista de territorios no autónomos para otorgarle al pueblo su autodeterminación plena”, afirma Ariel León.

Matías Meza-Lopehandía, abogado de la ONG Observatorio Ciudadano experto en derechos de los pueblos indígenas, asegura que la demanda de Rapa Nui es “absolutamente viable”. “La isla cumple  todos y cada uno de los requisitos establecidos en el derecho internacional para ser considerado un territorio no autónomo”, dice.

El representante rapanui Rafael Tuki, la cónsul boliviana Magdalena Cajías y Ariel León.

El representante rapanui Rafael Tuki, la cónsul boliviana Magdalena Cajías y Ariel León.

NI INDEPENDENCIA ABSOLUTA NI INTEGRACIÓN: LIBRE ASOCIACIÓN 

El pasado miércoles 9 de septiembre Rafael Tuki y Ariel León llegaron hasta el consulado de Bolivia en Santiago a hacer una petición con documento en mano. Ahí solicitaron a la encargada, Magdalena Cajías, que Bolivia patrocinara la demanda del pueblo Rapa Nui para que la ONU lo reconociera como colonia de Chile. El requerimiento hizo ruido: se hizo justo en medio del proceso de la demanda por mar de Bolivia a Chile ante La Haya. Los rapanui se estaban aliando con el enemigo.

127 años después los rapanui siguen alegando que Chile no cumple ese acuerdo

Pero lejos de la contingencia, la idea se venía cuajando hace años en la isla. El pueblo, en instancias comunitarias como el parlamento Rapa Nui, el Consejo de Ancianos y a través de representantes como Rafael Tuki, ha llegado a la conclusión de que es hora de que su conflicto con el Estado chileno traspase las fronteras.

El camino que han elegido es llegar al Comité de Descolonización de la ONU, también conocido como el Comité de los 24, que se dedica a facilitar el proceso de descolonización entendiendo que el colonialismo “entorpece el desarrollo social, cultural y económico de los pueblos dependientes y milita en contra del ideal de paz universal”. La idea es que el equipo ingrese a Rapa Nui en la lista de países no autónomos.

¿El objetivo? Al ser declarados colonia, el Estado de Chile tiene la obligación de celebrar un plebiscito para que los habitantes de la isla decidan su futura relación. Las opciones son independencia (crear un Estado distinto), asimilación (integrarse al Estado colonialista) o libre asociación. Para llegar a esa instancia necesitan que un Estado miembro de la asamblea general presente los argumentos rapanui, y nadie entendería mejor sus argumentos que un presidente indígena como Evo Morales.

“La teoría actual de Chile es que el pueblo Rapa Nui está asimilado. Eso no es así. Lo que quiere el pueblo es hacer sus propias normas, administrar su territorio, sus recursos. Lo que busca el pueblo Rapa Nui es la libre asociación. El espíritu es administrar su patrimonio, en español llámese eso como se llame”, explica Tuki. El líder de los rapanui cree que si se logra hacer un plebiscito la opción que ganaría es la de libre asociación.

Según la ONU, en un acuerdo de este tipo “se deben respetar la individualidad y las características culturales del territorio y de sus pueblos, y reservar a los pueblos del territorio que se asocian a un Estado independiente la libertad de modificar el estatuto de ese territorio mediante la expresión de su voluntad por medios democráticos y con arreglo a los procedimientos constitucionales”. Además, “el territorio que se asocia debe tener derecho a determinar su constitución interna sin ninguna injerencia exterior”.


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COLONIALISMO CONTEMPORÁNEO

Para ser determinada colonia, Rapa Nui debe cumplir una serie de requisitos recogidos en la Resolución 1541 de la ONU. Es precisamente esto lo que pretende hacer la demanda de 87 páginas en la que Ariel León trabaja desde el año 2009 y a la que eldesconcierto.cl tuvo acceso en exclusiva.

El primer requisito es que se trate de un “territorio que está separado geográficamente del país que lo administra y es distinto de éste en sus aspectos étnicos o culturales”. La isla está a casi 4 mil km. de distancia de Chile continental y, en cuanto a los otros aspectos, “tienen moais, arikis, la lengua es distinta. Toda la cosmovisión es distinta de Chile. Esto no es Chile, es otro pueblo con otra cultura”, resume León, que cita una serie de estudios antropológicos como argumento.

crematorio ancestral

Además de lo anterior, el Comité -al que paradójicamente pertenece Chile- tendrá en cuenta elementos administrativos, políticos, económicos e históricos “si influyen en las relaciones entre el Estado metropolitano y el territorio de modo que éste se encuentra colocado arbitrariamente en una situación o en estado de subordinación”, según dice la misma resolución.

A raíz de esto, el asesor legal enumeró una serie de argumentos que según él dejan en evidencia que Rapa Nui está en condición de colonia. El documento recoge información sobre repetidas violaciones a los derechos humanos de los lugareños, históricas y actuales, acreditadas por el Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato de 2003 y el informe internacional IWGIA sobre los derechos del pueblo Rapa Nui.

Además, habla del centralismo de la institucionalidad chilena, que niega el derecho de gobernar a las autoridades autóctonas, de que la isla esté en calidad de comuna, cuya administración se hace sin consultar al pueblo indígena siendo que Chile firmó en 2007 la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas que exige lo contrario. Las “autoridades ministeriales deciden centralizada y arbitrariamente asuntos relevantes de nuestro pueblo”, se lee en la demanda. Se da como ejemplo el “huaquerismo estatal” o saqueo de tumbas por parte de Chile y el hecho de que los habitantes se enteraron por la prensa local de la ubicación geográfica que tendrían los puertos en la isla.

También se critican iniciativas que ha tenido el Estado para mejorar la situación, como el proyecto de ley ingresado por Michelle Bachelet en 2008 que prometía un trato especial a la Isla de Pascua. El proyecto, además de dormir en el Congreso, no es apoyado por los rapanui. “Pensamos que iba a plasmar los derechos internacionales, que son la restitución de los territorios ancestrales de los pueblos originarios. Pero al final lo único que querían hacer era copiar el mismo modelo de gobierno unitario colonialista”, dice Rafael Tuki, representante de la isla en la Conadi.

Siguiendo la misma línea, Ariel León escribió en la demanda que el título de gobernador insular que propone el proyecto, redactado sin previa consulta popular, no es más que un “títere del presidente de la república”. “No quieren que la isla se autonomice, es para decirle a los organismos internacionales que están cumpliendo. Pero no están cumpliendo. Es gatopardismo, letra chica, opresión encubierta”, afirma León.

“Lo que significa entrar en la lista de descolonización de las Naciones Unidas es que el Estado, en este caso Chile, no ha provisto un espacio de diálogo razonable. Lo que provee esta estructura internacional es un espacio de igualación de la negociación, en el hecho que le reconoce al territorio no autónomo independizarse como una de las alternativas”, explica el abogado Matías Meza-Lopehandía.

arturo prat rapanui

Ariel León, de descendencia aymara-quechua, dice que la demanda de los rapanui es sólo la punta del iceberg. “Todos los pueblos indígenas sufrimos de un estado de colonización actual. La ONU dice que los pueblos indígenas tenemos derecho a libre determinación en materia política. Lo que pasa es que el Estado nos reduce a lo cultural porque le encanta que nos pintemos la cara y le hagamos carnaval. Pero no somos solo eso. También tenemos lonko, mallku, ariki, autoridades que gobernaban la tierra, el agua, las semillas. Aplicábamos nuestras leyes, pero cada vez que lo tratamos de hacer el Estado nos reprime”, concluye León. Por eso, dice, otros pueblos pretenden seguir el ejemplo de Rapa Nui y llevar sus conflictos con Chile al derecho internacional.

Distintos expertos en derecho internacional consultados por eldesconcierto.cl han preferido no referirse a la viabilidad de la demanda rapanui hasta la publicación y revisión del documento, que se espera para la próxima semana. Durante esos días, Rafael Tuki estará en Bolivia participando de la segunda Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático entre el 10 y el 12 de octubre. Ahí espera celebrar reuniones para avanzar con la demanda y lograr que Rapa Nui ingrese a la lista de los 17 territorios no autónomos del Comité de los 24, como las Islas Malvinas.