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El Relator Especial  de la ONU  sobre el derecho a la salud, Dainius  P?ras, realizó hace pocas semanas una visita oficial a Paraguay, que tuvo por objetivo  realizar una evaluación  del nivel de  “disfrute del derecho a la salud”, con especial atención a los grupos en situación de vulnerabilidad, exclusión social y pobreza[1].

Cabe hacer presente que los informes de organismos internacionales suelen constatar que las comunidades indígenas constituyen justamente grupos vulnerables, excluidos y pobres.

Dado  lo persistente de la situación de vulnerabilidad de los Pueblos Indígenas, el objeto de la presente columna es abordar el alcance de la expresión “disfrute del derecho a la salud” en contextos multiculturales y esbozar las dificultades que surgen en el desarrollo de políticas públicas que pretendan satisfacer las exigencias que plantea esta realidad en la prestación de servicios de salud por parte del Estado.

El enfoque intercultural postula un modelo más propicio para el desarrollo de un proceso de interacción cultural con énfasis en el diálogo, respeto, conocimiento mutuo y convivencia

Dado que constituye un hecho público y notorio  que el “derecho a la salud” constituye uno de los derechos más vulnerados respecto de la población indígena, como resultado de su situación de carencia en general[2], eximo de la necesidad de prueba la afirmación precedente. Para enfocar los alcances prácticos en función de  un  análisis conceptual de los temas involucrados se abordará el concepto de cultura y su relación con el derecho a la salud en el contexto multicultural actual.

Desde la perspectiva antropológica, “la cultura” puede entenderse como un complejo y dinámico conjunto de creencias, conocimientos, valores y conductas aprendidas y transmitidas entre las personas a través del lenguaje y su vida en sociedad. La cultura se entiende como una entidad dinámica que se adquiere, transforma y reproduce a través de un complejo proceso de aprendizaje y socialización. En la cual convergen dos dimensiones: una ideacional o cognitiva que sintetiza el mundo simbólico de las personas (sus pensamientos, conocimientos y creencias adquiridas); junto con otra dimensión material, que corresponde a cómo lo simbólico se manifiesta en conductas, prácticas, artefactos culturales y normas de relación social entre las personas[3].

En el ámbito de la salud, y aceptando que las medicinas son construcciones culturales que responden a las necesidades de un entorno social específico, es posible afirmar que ambas dimensiones de la cultura son capaces de generar “modelos médicos”, consistentes en cómo pacientes y profesionales se explican el fenómeno de la salud y enfermedad, y las prácticas o  procedimientos con que se enfrentan los procesos de recuperación y mantención de la salud[4].

Como se puede apreciar, el fenómeno de la salud está en estrecha relación con el de la cultura e implica algo más que evitar o curar la enfermedad. Sino que por el contrario comprende un “estado global de la persona”, que tiene un impacto en la cultura, a la vez que  sus elementos estructurales están determinados por la propia cultura. Es por tanto, un proceso dinámico de creación y recreación, que se produce al interior de la propia cultura y que se expresa como un fenómeno cultural determinado, capaz de configurarse como un elemento de identidad  de un grupo humano determinado. Ante esto la pregunta parece obvia: ¿Son considerados por el Estado los determinantes culturales de la salud? En Chile la respuesta a esta interrogante está dada por el desarrollo e implementación de la denominada “Política de Salud y Pueblos Indígenas del Ministerio de Salud”, que observa como uno de sus objetivos principales: la equidad en salud para los pueblos indígenas, mediante la construcción colectiva de un modelo de salud con enfoque intercultural, que pretenda incorporar la cultura del usuario en el proceso de atención en salud[5]. Pretendiendo evitar que la identidad étnica y cultural del usuario constituya una barrera en el acceso y oportunidad a una mejor atención en salud.  En tanto que, se procura que  la variable étnico-cultural de la población indígena sea  considerada en el proceso de atención de salud.

Cabe la pregunta sobre la operación de esta política, como se manifiesta esta, a través de planes y programas de política pública, ¿tal aplicación da cuenta del enfoque intercultural que se refleja en sus objetivos o su aplicación tiene los limitados alcances del enfoque multicultural? ¿Cuál de estas perspectivas permite el resguardo efectivo del derecho a la salud en contextos multiculturales?

Al respecto es preciso destacar que el enfoque intercultural pareciese más adecuado a la hora de responder a esta última pregunta. Ello puesto que en la perspectiva multicultural los agentes se limitan a aceptar la diferencia cultural  de manera disgregada, sin que se experimenten procesos de integración. En otros términos, las personas interactúan dentro de los márgenes propios de su cultura, limitándose a aceptar la diferencia cultural presente en el otro.

 Por su parte, el enfoque intercultural supone una integración producto de un intercambio cultural en el cual los participantes aprenden del otro a través de un “diálogo intercultural”, que supone un cambio en el paradigma tradicional de la relación médico-paciente. Relación que la cultura occidental predominante ha elaborado en función de los elementos de asimetría y verticalidad entre los participantes. El enfoque intercultural postula un modelo más propicio para el desarrollo de un proceso de interacción cultural con énfasis en el diálogo, respeto, conocimiento mutuo y convivencia. Modelo de relación médico-paciente capaz de generar un ambiente de confianza que permita la interacción en un contexto  en que se respete la autonomía del paciente y su derecho a decidir libre e informadamente en el marco de su propia cultura.

 

[1] http://www.iwgia.org/noticias/buscar-noticias?news_id=1265

[2] http://servindi.org/actualidad/138649

[3] Park A. Introducing Anthropology. An Integrated Approach. Mayfield Publishing Company. California. 2000

[4] Alarcón, A, Vidal, A, Neira J (2003) “Salud intercultural: elementos para la construcción de sus bases conceptuales” Rev. Med. Chile 200; 131; 1061; 1065.

[5] MINISTERIO DE SALUD. Política de salud y pueblos indígenas. Documento del Gobierno de Chile. Ministerio de Salud. División de Rectoría y Regulación Sanitaria. Enero. 2003