siria

Lo primero que muere en una guerra es cualquier noción de “verdad” Esto es así porque los estados convierten a sus medios de comunicación en instrumentos de propaganda y desinformación. De suerte que el llamado “complejo militar industrial” cede su lugar a la irrupción del “complejo militar mediático” Esto es, precisamente, lo que se está escenificando por estos días en Siria.

Es claro que la presencia de la fuerza aérea rusa en los cielos sirios en apoyo al gobierno de Bashar Al Asad es un desafío a la, hasta ahora, hegemonía plena de los Estados Unidos y sus aliados en la región. Esta tensión se refleja en el tratamiento de las noticias en los medios. Así, el relato de RT Noticias o RIA Novosti, es la épica de una encarnizada lucha contra el terrorismo de ISIS, mientras que CNN y otros muchos medios estadounidenses y europeos denuncian ataques contra los “opositores moderados” que luchan contra el gobierno de Damasco.

En la hora presente, era de la Híper Industria Cultural, los medios han adquirido la capacidad de “fabricar el presente” en tiempo real, esto es, hacer coincidir el flujo temporal mediático con los flujos temporales de millones de conciencias alrededor del mundo. Las imágenes y el sonido “en directo” construyen un verosímil que se escenifica en las pantallas digitales, cumpliendo con ello su propósito fundamental: “make believe”

La dramaturgia mediática hace de la guerra un espectáculo en HD, un escaparate para las armas de alta tecnología para un mercado siempre atento e insaciable. Un espectáculo en que la escenografía la constituye la violencia homicida y el sufrimiento humano: niños, mujeres, ancianos. Mera estadística, “daños colaterales”, cuerpos sepultados para siempre por las arenas resecas del desierto, tan resecas como el tiempo que un día los vio vivir.

La violencia hace parecer ingenuo todo reclamo por la Vida y por la Paz; así también, desnuda toda pretendida “objetividad” de los medios de comunicación de masas. En el arsenal de las grandes potencias, junto a los misiles y aviones supersónicos,  se encuentran, de manera preponderante, las agencias informativas y las grandes cadenas de televisión que cubren el planeta entero en todos los idiomas. La guerra simbólica precede y acompaña las campañas militares.

Si el actual estado de cosas en Oriente Medio suscita el temor de muchos  ante el advenimiento de una impensable Tercera Guerra Mundial, habría que decir que tal eventualidad ya ha comenzado, al menos, en el plano mediático. La tensión militar ha hecho explícita la condición ancilar de los medios, su dependencia de gobiernos y poderes fácticos que hacen de ellos un arma privilegiada en el mundo contemporáneo, la miseria simbólica de nuestro tiempo.