FUENTE: Presidencia de la República

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Ayer, en cadena nacional, la presidenta Michelle Bachelet anunció los pasos que se darán para elaborar la prometida nueva constitución. Respecto al mecanismo por el cual se elaborará la nueva carta fundamental, delegó al Congreso cuatro alternativas. Las críticas no se han hecho esperar.

La actual constitución no incluye mecanismos que permitan dictar una nueva carta fundamental, por eso el primer paso anunciado es ingresar, a fines del próximo año, un proyecto de ley que cambie esta situación a el Congreso. El proyecto, según afirmó Bachelet, permitirá que “por dos tercios de sus miembros en ejercicio, establezca los procedimientos que hagan posible dictar una nueva Carta Fundamental. En esta reforma, propondremos al actual Congreso que habilite al próximo para que sea él quien decida, de entre cuatro alternativas, el mecanismo de discusión del proyecto enviado por el Gobierno y las formas de aprobación de la nueva Constitución”.

Las cuatro alternativas son: crear una Comisión Bicameral de Senadores y Diputados; formar una Convención Constituyente mixta de parlamentarios y ciudadanos; llamar a una Asamblea Constituyente; o convocar a un plebiscito para que la ciudadanía elija el mecanismo que le parezca adecuado. Ganará la opción que el próximo Congreso, elegido por el nuevo sistema que reformó el binominal, escoja con una mayoría de tres quintos.


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Como un “tremendo avance”, calificó el politólogo nacional Manuel Antonio Garretón el anuncio del gobierno. A pesar de que su opción es el plebiscito, que le parece demasiado alto el quorum exigido y los plazos muy largos, Garretón apoya la medida. “No es exactamente la fórmula que a muchos nos hubiera gustado, pero es la que puede tener más viabilidad. La pregunta es si es o no posible convocar a un plebiscito o a una asamblea constituyente sin pasar por un momento institucional en el cual no habría habido posibilidad de ser aprobado. Si usted propone cuatro opciones, es mucho más fácil que una de ellas sea aprobada. Así se genera tiempo para movilizaciones sociales que creen la posibilidad de cumplir el quorum. Que lleven a la conclusión de que la mejor fórmula es un plebiscito”, concluye.

Pero el historiador Sergio Grez no ve la situación con el mismo optimismo. “La llave va a quedar en manos del actual Congreso binominal y el futuro Congreso, que podrá decidir si la alternativa de la AC, la única democrática, le parece. Y no le va a parecer. La AC va a quedar descartada y este proceso constituyente impulsado por el gobierno va a redundar a lo sumo en una reformita constitucional más”.  “La otra opción era llamar a un plebiscito convocado por la Presidenta de la República para que la ciudadanía se pronunciara, primero, sobre si quiere una nueva constitución y, segundo, si el método más adecuado es o no la AC, que ya sabemos que es de simpatía de la ciudadanía. El problema no es esencialmente jurídico, sino de disposición política. Y no ha habido ninguna disposición”, explicó a eldesconcierto.cl el miembro del Foro por la Asamblea Constituyente. Para él, esta falta de disposición recae en claros intereses políticos: “La presidenta optó por seguir la vieja política de los consensos que le garantiza al liderazgo concertacionista seguir ocupando estos espacios de privilegios heredados de la dictadura. Esto es insistir en la vieja política de las clases dominantes, de negarle la soberanía a la ciudadanía”.

Por su parte, el diputado de Revolución Democrática Giorgio Jackson descarta que, al dejar la decisión al Congreso, Bachelet esté evadiendo el tema. “Cualquier medida hubiera tenido que pasar por el Congreso. Desde la más audaz, como convocar un plebiscito, hasta la más conservadora, como presentar tan solo modificaciones al texto constitucional. De las alternativas, me parece que introducir un capítulo nuevo que posibilite disputar una AC deja la cancha abierta. Hay que ir a disputar“, dijo a eldesconcierto.cl.

Para elaborar el contenido de la nueva carta fundamental, la presidenta anunció que se llevará a cabo un proceso de educación cívica que comenzará estos días y terminará en marzo del próximo año. Después de eso, se generarán diálogos ciudadanos a nivel comunal, luego provincial, regional y finalmente nacional para sintetizar en octubre de 2016 una propuesta del ideal de la ciudadanía sobre el que se basará el Proyecto de Nueva Constitución. Todo el proceso será vigilado por un Consejo Ciudadano de Observadores para dar “garantías de transparencia y equidad”, según dijo Michelle Bachelet.

Sergio Grez no descarta participar de estas instancias siempre y cuando “sean espacios libres y democráticos”, pero no existe claridad sobre las opciones que tomarán otras organizaciones sociales que hace tiempo vienen luchando por una Asamblea Constituyente.

Se espera que el Proyecto de Nueva Constitución ingrese el segundo semestre de 2017 al Congreso.