Reforma-Laboral-de-verdad

El Informe Anual sobre Derechos Humanos en Chile 2015 de la Universidad Diego Portales (UDP), lanzado ayer al público, indica que, en vez de que la reforma laboral ingresada por el gobierno de Michelle Bachelet mejore el panorama laboral del país, lo empeora.

El informe, realizado por el Centro de Derechos Humanos de la UDP y editado por Tomás Vial, profesor de Derecho de la misma universidad, critica duramente el proyecto de ley de la reforma laboral, que fue ingresado el 29 de diciembre de 2014 por el Ejecutivo con el nombre “Proyecto de ley que moderniza el sistema de relaciones laborales, introduciendo modificaciones al Código del Trabajo”. A pesar de que, como su nombre lo indica, promete modernizar el sistema laboral, los autores del informe de la UDP coinciden en que no implicaría una mejora.

En conversación con eldesconcierto.cl, Vial explicó que la reforma “contradice la exigencia normativa de interpretación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”. El proyecto de ley no cambia la base del sistema actual, por ejemplo en cuanto a las negociaciones colectivas. “La OIT señala que la negociación colectiva queda a libertad de las partes y no impone restricciones, mientras que la ley chilena dice que esta se puede llevar a cabo a nivel de empresa, con lo cual quedan excluidos trabajadores de pequeñas empresas que no tienen sindicato. El proyecto no cambia nada en ese sentido”, señaló el editor de la publicación.

Si bien hay cosas que el proyecto de ley mantiene, hay otras que cambia. El problema, para los autores, es que los cambios van en el sentido equivocado. Por ejemplo, en términos de reemplazo en huelga, el proyecto “establece un servicio mínimo a todo tipo de actividad, lo cual tampoco está de acuerdo con las exigencias de OIT, que establece que eso es sólo respecto a servicios esenciales”, explica Vial a eldesconcierto.cl. Esto permitiría mayor flexibilidad al momento en que una empresa quiera reemplazar a un trabajador que esté manifestándose.

“La letra chica del proyecto dejaba al descubierto las verdaderas intenciones del Ejecutivo: hacer pequeños ajustes y dejar intacto el modelo sindical de empresa, con una negociación colectiva sobreregulada y un derecho de huelga limitado e ineficaz”, escribieron los autores sobre la reforma que tildan de “pro empresarial”.

Así, a las críticas de la derecha y el mundo privado, que tampoco está contento con el proyecto, se suman estas nuevas voces que concluyen que la reforma laboral “no transforma el sistema de relaciones laborales vigente. Al contrario: profundiza el intervencionismo estatal en las relaciones colectivas de trabajo; agudiza la construcción de un sindicalismo débil sin intervención social y política; coarta y frena el ejercicio de la libertad sindical, y en definitiva, mantiene el modelo impuesto por el Plan Laboral de la dictadura, perpetuando con ello las brechas de desigualdad económica y social existentes en el país”.