siriaSi bien la prensa internacional se refiere al conflicto en Siria, destacando diferencias de carácter cultural y religioso entre las diversas facciones en pugna, ello sólo enmascara la guerra económica que se libra en dicha región desde hace ya varias décadas. Como reza el adagio en inglés “Follow the Money”, las causas y razones profundas para una intervención bélica suelen ser más prosaicas y sórdidas de aquello que declaran las cancillerías en los foros internacionales. Tal es el caso de la actual guerra en Siria, un pequeño país en el Oriente Medio donde convergen hoy los intereses petroleros de Europa, Estados Unidos, Rusia, Irán, Arabia Saudí, entre otros. Desde hace muchos años, el punto focal de la política exterior estadounidense ha sido el petróleo, de hecho, el esfuerzo de varios gobiernos ha sido el manipular el mercado petrolero a través de los saudíes, sea para asegurar sus suministros, sea como arma estratégica contra sus adversarios.

En la actualidad, se manipula intencionadamente el mercado de hidrocarburos hacia la baja, levantando oportunamente sanciones contra Irán, manteniendo o aumentando la producción saudí y acelerando la producción de esquisto en Estados Unidos. La reducción, a nivel mundial, del precio del crudo tiene claras implicaciones económicas en países como Rusia o Venezuela que ven reducidas sus arcas casi a la mitad, llevando a los adversarios de Estados Unidos a una severa crisis presupuestaria.

En Siria está en juego el control de los suministros petroleros para toda Europa. La potencia que controle la región tendrá en sus manos la posibilidad de manejar el multimillonario mercado de los hidrocarburos.

Basta examinar un mapa para advertir que la posición de Siria es estratégica en varios sentidos. En lo inmediato es un país que posee fronteras con Israel y Turquía, aliados privilegiados de los norteamericanos en la región, además, Siria ocupa un territorio que comunica el Mediterráneo Oriental con los ricos yacimientos saudíes, iraquíes, y más distantes iraníes y rusos. Por último, la misma Siria posee reservas petrolíferas significativas descubiertas hace pocos años. Tanto la intervención rusa, como la europea y la estadounidense no tiene nada de inocente. En Siria está en juego el control de los suministros petroleros para toda Europa. La potencia que controle la región tendrá en sus manos la posibilidad de manejar el multimillonario mercado de los hidrocarburos.

Si bien a primera vista pudiera parecer temerario, no parece exagerado afirmar que por estos días se está desarrollando una larvada Tercera Guerra Mundial que, por el momento, ha tomado tintes mediáticos y económicos. Estados Unidos quiere seguir manteniendo la supremacía de que ha gozado desde hace un siglo y está dispuesto a enfrentar el desafío económico, político y militar de potencias como China y Rusia que emergen con fuerza en este nuevo siglo que despunta.