CIPRES

 

 

COEPUCConocimiento_Colectivo

La renuncia de Francisco Brieva a la presidencia de Conicyt causó una preocupación razonable en la comunidad científica. Todos entendemos que las actividades relacionadas con la investigación en nuestro país están atravesando por momentos difíciles, cuya resolución exige las mejores capacidades. Ciertamente, el Dr. Brieva representaba las más altas capacidades, excelencia académica y un currículum de buena gestión que hacían augurar que Conicyt podría enmendar el errático rumbo que ha mostrado en los últimos años.

Esto se manifiesta, por ejemplo, en la desarticulación entre ciencia e industria, consecuencia del modelo productivo extractivista de nuestro país

En los 13 meses de su administración logró restituir el Consejo de Conicyt, órgano director en los orígenes de la institucionalidad científica de nuestro país, que había sido declarado en receso cuando el autoritarismo de la dictadura cívico militar se impuso en Chile. Esto efectivamente representa un avance, que en palabras del mismo Dr. Brieva permitiría recuperar la capacidad de tener decisiones colectivas en materias de políticas públicas en Ciencia y Tecnología y una mejor coordinación de las tareas que realizamos.

Sin embargo, la composición de este Consejo no deja de parecer un resabio de la misma burocracia que se intentaba combatir. El nombramiento “a dedo” de un grupo de asesores no puede dar cuenta de la voluntad de los trabajadores y trabajadoras de la ciencia y la investigación, toda vez que no hay articulación alguna entre los destacados currículum de estos consejeros y la representación política de quienes construimos el conocimiento en Chile.

Si bien es cierto, los cambios estructurales en la administración de la investigación científica son necesarios, estos no pueden hacernos volver a los decretos establecidos 45 años atrás. Requieren de procesos de actualización, que involucren una profundización de la discusión en el contexto científico-económico-social actual y una reinterpretación de la participación de quienes educan y hacen ciencia hoy en día.

Ya ha sido demostrado que ni las mejores capacidades en un presidente son suficientes para resolver los problemas actuales del sistema de producción de conocimiento en el país. En este escenario, en que la sociedad chilena en su conjunto está atravesando por procesos de empoderamiento, es hora de buscar las fortalezas de la comunidad científica en la participación y en la democracia.

Los problemas del sistema de producción de conocimiento en Chile se manifiestan en una serie de eventos coyunturales, que podrían ser resueltos a nivel de gestión en los departamentos correspondientes. No obstante, estos eventos seguirán apareciendo mientras no se hagan cambio estructurales. Por ejemplo, muchos de los problemas del último año son consecuencia de la desvalorización del trabajo académico, lo que a su vez es consecuencia de la filosofía individualista y empresarial que modela nuestro sistema de producción de conocimiento. Esta filosofía es la que debemos abordar como problema.

Por otro lado, gran parte de los problemas que enfrenta el trabajo científico y tecnológico en Chile radica en la disociación entre conocimiento y sociedad. Esto se manifiesta, por ejemplo, en la desarticulación entre ciencia e industria, consecuencia del modelo productivo extractivista de nuestro país. Dada la extensión de este modelo, es poco lo que se puede hacer desde las instituciones de gestión de la ciencia sin cuestionar la actual estructura tributaria del país, que favorece actividades extractivistas sin producción de valor agregado. En esta dimensión social es donde la comunidad científica debe enfocar sus esfuerzos transformadores, y donde la estructura directiva de un organismo como Conicyt debe incidir.

Las organizaciones firmantes queremos hacer un llamado a la comunidad científica, en general, a asumir su responsabilidad en la determinación del sentido histórico de la ciencia y la investigación en Chile. Asimismo, invitamos al Consejo Conicyt a modernizar su funcionamiento y a abrir canales que permitan la participación de la comunidad en las discusiones relacionadas con la política del conocimiento. Ajustes institucionales no resolverán por sí solos los problemas que ha generado la actual política científica, cuyas directrices han sido definidas bajo un modelo económico transversalmente cuestionado. La resolución de problemas estructurales requiere de perspectivas colectivas y participación. Es hora de que la conducción de los organismos reguladores de la ciencia y la investigación responda a la orientación que los/as científicos/as e investigadores/as de Chile le impriman.

¡Sólo la participación le dará a la Comunidad Científica la fortaleza que hoy necesita!

Conocimiento Colectivo

Coordinadora de Estudiantes de Posgrado de la UC (COEPUC)

Cipres

Jorge Rauld G. – Presidente FEPUCV

Pablo Contreras – Delegado Postgrado FECH