CMPC SCA

Este fin de semana diversas reacciones provocó el bullado caso confort en el que la Fiscalía Nacional Económica, FNE, investiga la colusión entre las dos principales empresas en el mercado de los papeles higiénicos, quienes se habrían puesto de acuerdo en alzar los precios de sus productos durante 10 años.

La Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, CMPC, y la Empresa Sueca de Celulosa, SCA -por sus siglas en sueco-, fueron quienes presuntamente habrían llevado a cabo la colusión millonaria por más de una década, según los antecedentes recabados sobre el caso por la FNE, los cuales se remontan al año 2000.

Sus representantes, Eliodoro Matte, presidente de CMPC; Gabriel Ruiz-Tagle, ex ministro de Deportes de Piñera y quien hasta 2003 gerente general SCA, ex Pisa; intentaron expiar sus responsabilidades en la investigación, eludiéndose su incumbencia.

Mientras Ruiz Tagle, quien fuera dueño de Pisa, hoy SCA, aseguró que tuvo que vender su empresa porque no tenía “las espaldas para hacer frente a un competidor tan poderoso“; a juicio de Matte, presidente de CMPC, era absurdo que fuera su empresa la culpable de la colusión, cuando se enfrentaban a SCA, la multinacional sueca.

Asimismo, el presidente de CMPC pidió disculpas en entrevista con el diario El Mercurio este domingo, donde señaló haber sido “engañado” por sus subordinados. En tanto, Ruiz-Tagle decidió no competir por la alcaldía de Providencia, decisión que tiene como objeto abocarse a que “quede claramente establecida mi total inocencia” y que fue dada a conocer mediante una declaración pública.

Por otra parte, Jorge Awad, ex presidente de la Asociación de Bancos emplazó a Matte quien en entrevista con radio Cooperativa opinó que si el empresario “dice que fue engañado y provocó este daño a los consumidores y esta desconfianza al sistema empresarial, lo menos que debiera hacer es presentar hoy una querella contra los ejecutivos que lo engañaron”.

Sobre la posibilidad de una posible compensación a los clientes afectados, Awad estimó que “buscar soluciones hacia atrás y definir la magnitud del daño me parece bastante engorroso, yo creo que la forma más explícita de compensar es que todos los consumidores a partir de una fecha hasta que se resarza una parte del daño tengan que pagar por estos productos el precio internacional promedio que existe hoy”.