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Una mañana de otoño, Céline Jacques hojea una edición de El cuaderno dorado de Doris Lessing. Al llegar a la caja de la libreria Terra Nova, Celine – 33 años, profesora de historia- ignora los euros que aparecen en su cartera y en su lugar toma unos billetes impresos en papel couché . Con ellos paga el equivalente a 15 euros, entregando a la vendedora los coloridos y pequeños documentos en los que se aprecian imágenes del Capitolio, donde funciona la municipalidad,  y una flor violeta. Ambos son los símbolos de Toulouse, la cuarta ciudad más grande de Francia, ubicada al sur del país, y la primera en implementar un sistema alternativo de moneda que ya cumplió cuatro años de circulación.

En medio de la crisis económica que afectaba a varios países de Europa, el sol violette (suelo violeta, en francés) entró en circulación en mayo de 2011 como resultado de un trabajo conjunto entre una cooperativa de ciudadanos y ciudadanas, y Pierre Cohen, alcalde de Toulouse entre 2008 y 2014. La máxima autoridad comunal desembolsó 120 mil euros,  lanzando la iniciativa en tres barrios con perfiles socio económicos diferentes.

Ambas iniciativas se asemejan y tienen como tronco común que nacen para ponerle coto al abuso del mercado y pretenden generar una relación más justa y solidaria entre los seres humanos.

La moneda apela a la economía social y solidaria, por lo que quienes componen la red cumplen con cánones éticos y se definen como parte del comercio justo. Es decir, si necesitas verduras, el solista – usuario del sol violette-, puede comprar en un supermercado de productos orgánicos. Si el solista invierte su dinero en entretención, los sitios como librerías, bares o cines aseguran condiciones salariales éticas a su empleados. Un círculo virtuoso que para mantenerse como tal no permite la circulación de la moneda por más de tres meses. De este modo se evita la acumulación.

tarjeta sol mujer

Otra de las características del sol violette es que el valor de la unidad equivale a un euro. Al cambiar 20 euros, el usuario recibe 21 sol violette. Y en este trueque, los euros pasan a ser parte de un fondo solidario común al que los ciudadanos pueden acceder en caso de necesitar un crédito que les permita desarrollar un proyecto sin tener que depender de las tasas que imponen los bancos.

Esta idea se concibió  a partir de la propuesta del filósofo Patrick Viveret y se implementó también en otras ciudades, aunque sin el éxito alcanzado en Toulouse. Desde que asumió el nuevo alcalde, Jean Luc Moudenc, el municipio ha reducido el financiamiento del proyecto de un 100 a un 55 por ciento, dejando en 85 mil euros el último presupuesto aprobado para la subvención.

Alessandra Doronzo es una traductora de 40 años que vive hace 14 en Toulouse. Al igual que Céline, es parte de la red de la moneda ciudadana, aunque su vinculación fue diferente. Doronzo se encontró por primera vez con los billetes de papel couché gracias a la Maison des Chomeurs (la casa de los desempleados, en francés) un espacio de apoyo a las personas que atraviesan por inestabilidad laboral. Con pocas horas de trabajo a la semana y un hijo pequeño, su perfil estaba dentro de un programa implementado en los barrios para acercar a la gente a la economía solidaria. Así y desde entonces; cada mes Doronzo recibe 30 sol violettes para realizar sus compras.

“La idea es sacarlo de los círculos más snobs y hacer que la gente, sobre todo la más necesitada, se una a esta iniciativa y sea más activa en potenciar los comercios locales”, dice Doronzo.

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Este proyecto que se desarrolla alrededor de la Garonne, el río que atraviesa Toulouse, cuenta con 2 mil usuarios activos inscritos y que poseen una tarjeta de adhesión. A 11 mil 200 kilómetros de aquí, a un costado del río Mapocho que cruza Santiago de Chile, otra experiencia similar toma forma. Hace solo dos semanas se inauguró la Farmacia Popular Ricardo Silva Soto, en la comuna de Recoleta, un proyecto encabezado por el alcalde Daniel Jadue (PC) y que también funciona en conjunto con una cooperativa de vecinos.

Desafiando a las grandes cadenas de farmacias e instalando el derecho a la salud como una prioridad, este innovador proyecto cuenta con mas de 80 municipios interesados en replicar el modelo en sus territorios. Unas 300 personas, entre alcaldes y funcionarios, participaron este viernes en un seminario organizado por Recoleta para entregar los detalles de cómo se gestó y dio vida a esta idea.

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“Ambas iniciativas se asemejan y tienen como tronco común que nacen para ponerle coto al abuso del mercado y pretenden generar una relación más justa y solidaria entre los seres humanos”, dijo Daniel Jadue a eldesconcierto.cl. Para el alcalde de Recoleta este tipo de iniciativas combinan, entre comillas, una asociación público privada, no entre instituciones públicas con el empresariado, sino que con la ciudadanía como contraparte.

La revolución que  ha causado la creación de la Farmacia Popular Ricardo Silva Soto está ligada no solo a los beneficios económicos que generará la farmacia, sino que la clave está en el rol activo que comienza a jugar el ciudadano de a pie, siendo parte de la solución, siendo protagonista de un sistema democrático participativo y no solo representativo. Las autoridades locales, por su lado, deben aportar, antes que todo, la voluntad política para plantearse los problemas desde una mirada inclusiva y original. Luego, y según cada caso, facilitar la infraestructura o subsidios para aplicar el proyecto.

Mirar distinto

Desde ambos lados del Atlántico, los líderes de estos proyectos ciudadanos aseguran que todo comienza con atreverse a mirar distinto.

Aun con todas las dificultades que ha debido enfrentar la organización Sol Violette, sumadas a la disminución de la subvención del municipio, para Bruno Menna, coordinador de la moneda ciudadana “el solo hecho de que aun exista tiene un punto positivo”.

Y Francia no es el único caso en Europa. En España existen al menos 70 monedas sociales que funcionan en importantes ciudades como Madrid, Sevilla o Bilbao. Las monedas locales han surgido para enfrentar paralelamente a la crisis y proponer una alternativa al euro. Las alcaldesas Ada Colau y Manuela Carmena han apoyado públicamente este sistema de pago para incentivar el comercio local y la autonomía monetaria.

Es el sello de los gobiernos que han surgido desde las bases,  incorporado un trabajo conjunto entre cabildos y asambleas como parte fundamental de su política.

Son alternativas que cuestionan, reflexionan, proponen y ejecutan teniendo en cuenta un único factor: instalar los intereses de quienes representan en primer lugar y defenderlos hasta las últimas consecuencias.