larrainEste martes 3 de noviembre en la sección carta al director del diario El Mercurio, el ex presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, ha comenzado a romper el profundo mutismo que lo ha caracterizado desde el accidente provocado por su hijo Martín en 2013 y del cual salió sin cargos.

¿Cuándo el Estado se ha autodenunciado? titula la misiva publicada por el diario donde realizan una dura crítica a las reacciones que se generaron tras hacerse pública la colusión entre las empresas de papel higiénico, Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, CMPC, y la Empresa Sueca de Celulosa, SCA -por sus siglas en sueco-.

La carta publicada por El Mercurio es la segunda aparición en los medios durante esta semana del ex senador. La primera fue en la revista Qué Pasa, sobre las futuras elecciones presidenciales y hoy, se pronuncia defendiendo la actitud de Eliodoro Matte, presidente de una de las empresas investigadas por la colusión en el “cartel del confort”, y de paso lanza sus dardos contra el gobierno y la izquierda chilena.

“Por estos días dos compañías se autoinculparon de acuerdos contrarios a la libre concurrencia. Pocas horas después, con poco conocimiento de los hechos, ya tuvimos a todos los puritanos y algunos picados pidiendo la hoguera y a la izquierda alborozada allegando leña” afirma Larraín en la carta.

“¿Cuándo se ha visto a un ente estatal denunciar un abuso propio con la decencia y la humildad con que Eliodoro Matte pide disculpas por conductas ajenas? Nunca, y no lo veremos ocurrir”, añade.

En tanto, relativiza un poco su posición, al indicar que el sector privado “tampoco está poblado de seres angelicales”, pero continúa acusando al sector público, que también ostenta una “posición dominante” a su juicio. “¿Qué pasó en Codelco a raíz del millón de dólares que ‘se descubrió’ había sido aportado a políticos de la Concertación? Se trompetearon medidas de control interno y no se supo más”, especificó.

Finalmente el ex jefe de RN califica de “notable” la desconfianza en los actores que no son parte del Estado, a nivel social político, educacional, económico, versus la “fe ciega en los encargados de controlar y supervisar, y estos, sin control y sin supervisión efectiva”.