melker garay

Este año la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa) creó una sección especial de países nórdicos -Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia-, invitando a artistas de todo tipo como diseñadores, dramaturgos, poetas, novelistas y músicos que visitan el país desde el pasado 22 de octubre hasta este domingo, que termina el evento en el Centro Cultural Estación Mapocho.

En el caso de Suecia, uno de los vínculos más fuertes que une al país con Chile es haber sido sede de refugiados políticos durante la dictadura militar. Así, muchas personas se fueron exiliadas a Suecia y crearon su familia allá, desarrollando un lazo histórico entre los dos países que ha tenido como fruto una descendencia chileno-sueca que habita allá y acá.

Melker Garay es uno de esos chileno-suecos, aunque en su caso no se debe al exilio de sus padres, sino a otras circunstancias de vida que lo llevaron a irse en barco de Chile a Suecia cuando tenía apenas cuatro años acompañado de su madre, oriunda de Tocopilla, y su padre sueco. Luego de estudiar una carrera que mezcla la historia con la economía, creó una empresa de citas online que vendió a match.com. Con la venta pudo sostenerse económicamente y dedicarse a lo que realmente quería: leer y escribir.

Mientras estaba de visita en Chile y caminaba bajo el cielo estrellado del Valle de Elqui, Garay empezó a pensar sobre qué podía escribir. Entonces rememoró todas esas preguntas que lo habían asaltado desde que era pequeño, cuando, mientras sus primos y amigos hacían la primera comunión, él se reveló y comenzó a presentar dudas: ¿Cómo saber que la biblia dice la verdad?, ¿por qué dice esas cosas?, ¿por qué va a tener más razón que el Corán? Una serie de preguntas existenciales que ha ido analizando con el paso de los años y que en 2008 dieron vida a su primera novela, “Las anotaciones secretas de un sacristán”.

“Yo no estoy contra dios ni nada, pero la cosa muy importante es que quiero darles a los jóvenes las herramientas intelectuales para preguntar: por qué. Tan fácil, tan bonita pregunta. Mucha gente llega y dice “ya”, pero lo que yo quiero es encontrar una base fuerte para determinar si algo es bueno o malo. Saber por qué lo es”, explica el escritor a eldesconcierto.cl sobre el mensaje que pretende entregar con sus escritos.

En esta línea va su último libro “La rata y otras historias malignas”, que viene a presentar en diciembre a Chile. A través de veinte cuentos breves el autor ilustra situaciones de maldad. Como ejemplo cuenta la historia de la ampolleta: una ampolleta prendida que atrae vanidosa la vista de un insecto que, como todos los insectos, terminará acercándose a ella y muriendo. “Es una metáfora sobre la dependencia entre el fuerte y el débil. Por ejemplo el drogadicto con el narcotraficante que gana dinero y si el drogadicto muere chao, vienen otros insectos. Uno también puede hablar políticamente que el insecto puede simbolizar a un trabajador que no tiene posibilidades de desarrollarse y el hombre o mujer con mucho dinero, con condiciones, poder, lo manipula”, explica Melker Garay.

Para promover análisis de este tipo también publica ensayos en Facebook, que generan debates con los comentarios que le van posteando abajo de las publicaciones. Reconoce una diferencia entre el tono de debate de los chilenos y los suecos, probablemente dado por el nivel educacional que permite alcanzar Suecia -donde existe un sistema educacional de primera- en comparación a Chile. Cuenta que los suecos son más serios y racionales en sus comentarios, mientras que los chilenos son más viscerales.

De todas maneras, reconoce el avance que ha habido en Chile en cuanto a la capacidad de cuestionar y advierte que esto puede significar un deterioro de la iglesia: “la iglesia se va poner como en Suecia si los chilenitos se ponen a preguntar por qué”. Garay explica que en su país el catolicismo ha ido perdiendo cada vez más adeptos y la cultura se ha ido secularizando a tal nivel que la iglesia ha entrado en crisis.

De hecho, según cifras de la iglesia sueca, en tres décadas el ateísmo se triplicó en el país y a principios de este año un estudio mundial de la firma WIN/Gallup International -que se hizo a cerca de 64.000 personas en 65 países- indicó que Suecia está en el tercer lugar de los países menos religiosos del mundo con un 19% de la población creyente, antecedido por Japón (13%) y China (7%). El año pasado los católicos en Chile alcanzaban al 57% de la población, mientras que los evangélicos un 13%.

La idea es que las personas “protejan la dignidad de su intelecto, que elijan por que han hecho un análisis fuerte sobre eso. Necesitamos gente muy fuerte”, concluye Garay.