¿Cómo describirías tu pensamiento político: qué  significa ser de la Izquierda Autónoma (IA)?

Ser de izquierda autónoma es ser parte de una fuerza transformadora. Si bien se hace cargo de su tradición de izquierda y de lo que la izquierda logró durante el siglo XX, también se hace cargo de los errores que se cometieron y se promete a sí misma el no cometerlos. Somos una izquierda que se piensa para el siglo XXI respondiendo a las necesidades de un país diferente y que se hace cargo de que hoy día Chile es sumamente neoliberal, se nos ha despojado de nuestros derechos, el mercado está presente en muchas de las cuestiones que deberían ser derechos fundamentales, entonces no se apuesta en la transformación de aquello.

¿Proponen un modelo socialista?

Nos declaramos como socialistas, pero un socialismo que se haga cargo de la historia de la izquierda del siglo XX, del socialismo fracasado, y que se haga cargo de la realidad chilena.

En esa línea, ¿qué opinión tienen del gobierno de la UP?

El de la Unidad Popular fue un proyecto transformador que efectivamente apostaba a cambiar Chile y hacerlo un país más justo, pero lamentablemente no pudo concretarse por completo.

¿Qué opinión tienen de la Nueva Mayoría?

No es un proyecto transformador, no lo ha sido hasta ahora, a pesar de que dice serlo. Ha sido bastante incompetente en materia de reformas, no ha logrado generar cambios que apunten a la transformación del modelo; es la continuidad de una Concertación que profundizó el modelo neoliberal.

Si ustedes fueran un partido político ¿se negarían a formar parte de la Nueva Mayoría?

Sí.

¿Pretenden transformarse en un partido político?

Que vayamos a ser un partido político en lo formal, inscrito, es algo que todavía no tenemos definido y que está en discusión. Nuestra aspiración es tener una orgánica más contundente, porque no estamos presentes solamente en el mundo estudiantil, estamos en un proceso de convergencia con diferentes actores que han levantado luchas con las banderas autonomistas.

¿Qué referentes intelectuales y políticos tienes?

Tenemos una línea que se hace cargo de mucho de lo que planteaba Gramsci, nuestra línea de autonomía política proviene del desarrollo teórico que este autor tenía.

¿Y referentes políticos?

No tenemos ningún referente político por fuera de nuestra propia organización. No es algo que nos haga sentir bacán, pero hoy día en Chile no hay alguien que podría representar nuestro espíritu más que nosotros mismos.

¿Y a nivel internacional?

Hay proyectos que podrían apuntar a cuestiones similares a lo que nosotros esperamos, donde los movimientos sociales tienen más incidencia. Un proceso atractivo el de Bolivia, sin embargo tiene falencias. Evo Morales ha avanzado mucho en el tema de alfabetización de la población y ha apuntado a tener una vida más digna, pero no necesariamente es un socialismo como tal, podríamos decir que es un capitalismo de Estado, entonces es difícil plantearse referentes incluso en la esfera internacional. El de la Unidad Popular es el proceso más cercano con el cual podríamos identificarnos.

¿Cuál es tu visión de una Asamblea Constituyente?

El proceso de la AC debería ser un proceso mucho más complejo de discusión en Chile porque evidentemente hay que cambiar la constitución, pero con las condiciones que se están dando hoy día es súper difícil que la sociedad sea escuchada. Como se ha planteado hasta ahora, va a ser un espacio en donde va a ser más pantalla la posibilidad de participar que otra cosa.

¿Planeas tener una carrera política?

Nuestro trabajo hoy día está en asumir la federación y ser parte del movimiento estudiantil. Lo que venga después no es algo que esté escrito, que esté zanjado, si es una decisión colectiva el seguir trabajando en diferentes ámbitos políticos, seré parte de ellos.

Movimiento estudiantil

Hay sectores que han hecho críticas que relacionan la presencia de la Izquierda Autónoma en la Fech (desde hace cuatro años) a una baja de injerencia del movimiento estudiantil, sobre todo después del año pasado. También hubo una impugnación por falta de quórum a la anterior mesa directiva. ¿Cuál es tu opinión sobre esos cuestionamintos?

Este es un país donde es bastante difícil sacar cambios, hemos estado en las calles y hasta ahora no hemos tenido respuestas de la institucionalidad; eso podría aquejar a cualquier conducción, no solamente a la Izquierda Autónoma. Lo que hemos realizado es principalmente el potencial transformacional al interior de la universidad y potenciar al movimiento estudiantil. Se ha logró la derogación del DFL2, hemos participado activamente tanto de la movilización como de las oportunidades de diálogo y generación de propuestas. El 2016 es un año clave para que se concreten los cambios. Esas otras problemáticas han sido cuestiones específicas. Que vote el 40% dentro de la Fech no es distinto a lo que pasa en todo Chile y es una situación que se repite hace más de diez años en la federación entonces no podría decirse que nosotros tenemos la culpa.

¿Cuál es tu análisis del estado actual de la reforma a la educación? ¿Por dónde crees que hay que avanzar en ello?

La gratuidad, tal como ha sido planteada por el gobierno, da cuenta de un problema de fondo. En primer lugar, pareciera que los diálogos con el MINEDUC sostenidos durante todo el segundo semestre no llegan a buen puerto, y el gobierno termina por aplicar su propuesta inicial sin considerar los reparos planteados en sus propias mesas de discusión. Además, reduce el problema de la educación superior a una cuestión de platas, cuando los desafíos por desmercantilizar el sistema de educación superior tienen que ver con la construcción de instituciones democráticas, de matriculas diversas, con programas de inclusión, políticas de género, entre otras.

Estos antecedentes dan para pensar que el gobierno no es capaz de abrirse hacia la sociedad para pensar las transformaciones que Chile necesita, solo se escucha así mismo.

Creemos que debemos avanzar al interior de nuestras universidades dandole continuidad a los procesos de democratización y fortalecimiento de las comunidades educativas, y ofrecer un programa de transformaciones a nivel nacional que contemple la voz de todos los actores de la educación. Es tiempo de abrir la discusión con toda la complejidad que implica hablar de educación pública, y los estudiantes no estamos dispuestos a discutir menos que aquello.

¿Cuáles consideras que son los ejes fundamentales que debe tener la acción del movimiento estudiantil en 2016?

El movimiento estudiantil debe saber madurar y darle un sentido histórico a su causa, que le permita superar el peticionismo y tomar las riendas de la transformación. Como señalaba anteriormente, es necesario continuar con los avances al interior de nuestras instituciones educativas, y volver a dar la pelea con los empresarios de la educación, que a 4 años del estallido social aun siguen lucrando con nuestros derechos. El caso de los compañeros de la UNAB de Viña es muy decidor de esto.

A su vez, debe ser un año que nos permita construir fuerza viva, convocando a trabajadores, profesores y estudiantes a hacernos partícipes de las discusiones frente a la reforma del gobierno. Hemos dicho en reiteradas ocasiones que estamos dispuestos a ser parte de la reforma si estas van en sintonía con las demandas del movimiento social por la educación, pero si el gobierno mantiene su posición actual, seremos los primeros en las calles manifestando nuestro descontento.

Nuestra apuesta es a consagrar la educación como un derecho social, y para eso no hay medias tintas: no es un derecho si beneficia a los 5 deciles mas vulnerables, y tampoco lo es cuando se decide arbitrariamente que instituciones reciben los beneficios y cuales no. Vamos a seguir planteando nuestras ideas, en toda instancia de diálogo y también con movilización.

Feminismo

Eres parte del Núcleo Feminista de la IA, un movimiento en el que la mayoría de los líderes son hombres, ¿qué opinas de eso?

La Izquierda Autónoma, como la mayoría de la izquierda en Chile y en general la sociedad entera, tiene sesgos machistas que desde el núcleo intentamos reducir. El núcleo surge con este objetivo: hacer que toda nuestra corriente sea feminista. Estamos haciendo esfuerzos para igualar la cancha respecto de qué tantas oportunidades tienen las mujeres o tienen los hombres para ocupar estos cargos.

¿Estarían de acuerdo con una política de cuotas?

Se puede discutir. Es una de las medidas que se pueden tomar pero muchas veces es una medida que si bien te genera resultados en el corto plazo, no cambia la cuestión cultural ni la discusión de fondo.

¿Alguna vez te han dicho feminazi?

No me ha tocado vivirlo directamente, pero me parece lamentable, muchas veces viene desde la ignorancia. El feminismo pareciera estar en alza, entonces llueven más críticas que en otros momentos. Una de las labores del feminismo es precisamente combatir aquella sensación de que estamos luchando casi por que no existieran hombres.

¿Qué opinas sobre el debate para despenalizar el aborto en tres causales?

Este proyecto es un mínimo que te pone al nivel de la legislación internacional y ya no te deja como uno de los cuatro países que tienen una legislación que criminaliza por completo el aborto. Pero el aborto libre es el objetivo final.