El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. A la fecha, en nuestro país se han registrado 51 femicidios (información que recoge la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres), la mayoría contaba con  medidas de prevención. En tanto,  100 son los femicidios frustrados que contabiliza el Servicio Nacional de la Mujer. Sumamos denuncias de abuso sexual y violación contra menores de edad. Todos estos hechos son constitutivos de violencia.

 Este 25 de noviembre también encuentra a Chile en medio del debate legislativo por la despenalización del aborto en tres causales excepcionales: inviabilidad fetal, riesgo de vida de la madre y violación. Un debate ansiado por las organizaciones de mujeres y feministas, que por más de 20 años han demandado una legislación en defensa de los derechos humanos de las mujeres y el derecho a decidir.

 Mientras persista la criminalización del aborto en Chile en todas sus formas el Estado sigue en deuda con las mujeres y no garantiza sus derechos sexuales y reproductivos. No despenalizar el aborto en las tres causales propuestas por el Gobierno es una violación a los derechos humanos de las mujeres y que ha sido reconocido por distintos tratados internacionales suscritos por el país que, a su vez, han entregado recomendaciones al Estado chileno.

 La Presidenta de Corporación Humanas, Carolina Carrera, enfatizó en la necesidad que la violencia sexual sea tipificada en nuestro código penal de acuerdo a los más altos estándares del derecho internacional de los derechos humanos “Si bien Chile ha avanzado en el reconocimiento de la violencia intrafamiliar, debemos avanzar hacía el reconocimiento y la penalización de la violencia de género y en particular una de sus manifestaciones más extremas que es la violencia sexual de que son objeto niñas y mujeres en nuestro país, es necesario dar una clara señal de que la violencia contra las mujeres es un delito y que debe ser erradicada”.

 La violencia contra las mujeres no es solo un problema para quienes la sufren, es un problema país, nos involucra a todos/as y es la manifestación de la subordinación de las mujeres. Avanzar en igualdad pasa por erradicar todos los tipos de violencia que hoy viven niñas y mujeres en nuestro país.