La defensa del ex jefe operativo de la Central Nacional de Informaciones (CNI), Álvaro Corbalán, le presentó un escrito al ministro en visita, Mario Carroza. Esto, luego que Gendarmería sancionó y trasladó al ex uniformado desde Punta Peuco a la Cárcel de Alta Seguridad, por tener celular en su poder.

El escrito comienza así: “Después de 20 años en prisión se le sanciona por la incautación de celulares en tres oportunidades, los que usó para comunicarse con sus padres (madre fallecida el mes pasado) con su esposa e hijos. Jamás usó esta comunicación en hechos delictuales o en contra de Gendarmería”.

Cabe recordar que el ex CNI está encerrado en el módulo de máxima seguridad de este recinto, donde debe cumplir sus condenas, una de ellas, presidio perpetuo por violaciones a los derechos humanos. 

Según informa La Tercera, el abogado de Corbalán, Enrique Ibarra, interpuso la petición ante Carroza en el marco de la causa, donde está procesado por tres homicidios calificados ocurridos en septiembre de 1983. En el documento aduce que su defendido tiene una serie de enfermedades, como hernias lumbares, diabetes, hipertensión, ha perdido la visión en uno de sus ojos y ha sido intervenido por un cáncer. “Transgrediendo este diagnóstico fue recluido en una cárcel de castigo de máxima seguridad, en una celda incomunicado; (tiene que) ducharse con agua helada, lo que ha afectado sus lesiones lumbares; y por su dolor lumbar ha solicitado un segundo colchón para poder soportar una cama de cemento de hormigón armado, lo que poco mitiga su dolencia”, agrega el texto.

Además la misiva asegura que Corbalán ha tenido que ir al siquiatra y se le recetaron ansiolíticos y que ha tenido problemas “por recibir alimentación liviana a la que no estaba acostumbrado”.

Amenazas de muerte

El ex jefe operativo de la CNI también relató las supuestas amenazas de muerte que ha recibido: “Durante los tres días que lleva recluido ha recibido gritos, insultos y amenazas de muerte de manera permanente, incluso durante la noche, perturbándole su descanso (….) Su custodio debió intervenir ante un sujeto que llegó hasta la reja de su calabozo amenazándolo de muerte. Todo lo anterior y el rigor de las medidas aplicadas importan una violación evidente de sus derechos humanos que transgreden las normas vigentes y constitucionales”, consigna el documento.

Por todo esto, solicitó el traslado al Hospital Militar. El juez Carroza ofició ayer a Gendarmería para que reúna los informes médicos de Corbalán cuando estaba en Punta Peuco y cuando llegó a la Cárcel de Alta Seguridad, junto con su ficha clínica. “Se requiere de una acción cautelar de urgencia y acreditada la condición médica de mi representado”, dice el recurso.

De acuerdo al abogado especialista en causa de violaciones de derechos humanos, Nelson Caucoto, el Hospital Militar “no es una cárcel, sino un centro asistencial de salud. El lugar donde está se lo procuró él por la infracción de los reglamentos carcelarios. El régimen penitenciario tiene sus reglas y el que las viola de forma reiterada, debe tener sanciones cada vez más graves”.

Caucoto agregó que “la medida disciplinaria aplicada está ajustada a la ley. Esto es un mensaje para los otros integrantes de Punta Peuco. No tiene nada que ver con la violación de los derechos humanos de una persona. El está consciente que vulneró gravemente el reglamento”.