“En la muerte hay miradas que siguen viviendo,

pues aquellos que viven y mueren luchando,

desde su cercana lejanía… nos siguen mirando”.

Raúl Portal

Esa foto me duele, chico, me duele mucho”, decía inquieta Mariela Castro cuando se percató de la imagen de Ernesto Guevara que yo portaba en la Conga contra la Homofobia realizada en ciudad de La Habana en mayo de 2014. Y sí, dolía, dolía mucho, porque se trataba de la última foto del guerrillero heroico muerto en Bolivia. Una última imagen después de un último suspiro, su último adiós, un recuerdo emblemático de la mirada serena del Che que impacta por sus similitudes a las imágenes del mismísimo Jesucristo moribundo en la cruz, El Cristo Muerto de Mantegna o La Lección de Anatomía del doctor Tulp de Rembrandt. Entonces, entrecruzando iconografías cristianas con leyendas revolucionarias de hoy y de siempre, recuerdo haber enfilado decidido por las calles de La Habana con un Che resucitado (y emplumado) en una loca performance que llamó la atención de los activistas nacionales e internacionales presentes, sumado a la sorpresa e inquietud de la prensa extranjera.

La inolvidable conga, marcha y/o caminata alegre y desordenada, armada de gritos, consignas, música, baile e iconográficas fotografías de Fidel Castro Ruz y Vilma Espín, culminó con las sentidas palabras de Mariela Castro Espín, Directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba, pronunciando un enérgico discurso que valoraba la importancia histórica de abrir debates públicos en torno a los derechos sexuales e identidades de género en una Cuba que transita por diversos caminos de decidida revolución en la revolución. Ahí, buscando continuar el hilo político de Mariela Castro y animado por la petición de los organizadores locales, tomé la palabra para saludar a los presentes entregándoles solidarios saludos de la comunidad de la diversidad sexual de Chile e intentando expresar las razones de mi llamativa performance emplumada.

“El Che Guevara no ha muerto porque vive entre nosotros. El Che siempre animará nuestras luchas de respeto, justicia y dignidad”, exclamé en un Pabellón Cuba repleto de jóvenes deseosos de festejo y emancipación. A esa misma excitada multitud expliqué que el cuerpo del Che estuvo oculto-desaparecido por casi 30 años en Bolivia y que solo un 28 de junio de 1997, el “Día Internacional del Orgullo Gay”, fue descubierto bajo una pista de aterrizaje en Valle Grande. Simbólicamente -razoné- su cuerpo, su lucha, su utopía guerrillera, emergió desde la tierra buscando reencarnarse en las utopías políticas, sociales y culturales de homosexuales, lesbianas y transexuales de América Latina que demandan espacios de respeto y libertad. Finalicé mi aplaudida e improvisada intervención con frenéticos vivas a Fidel Castro, Mariela y a la Revolución Cubana. Estruendosos, sinceros e intensos vivas que despejaron suspicacias o inquietudes respecto del sentido libertario de mi loca performance con el Che emplumado marchando por las calles de La Habana.

Luego de los discursos, Mariela Castro saludó mi emotiva intervención e invitó al público presente a participar de las diversas actividades artístico-culturales de las VII Jornada Cubana Contra la Homofobia que se realizaron en Cuba –conjuntamente- con la VI Conferencia Internacional de Gays, Lesbianas y Transexuales de América Latina y el Caribe ILGALAC. Música, baile, teatro, cine e inéditos programas políticos de la TV local situaron la versión 2014 de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia en Cuba como las más movidas, polémicas e inolvidables del último tiempo.

La controversia no estuvo dada solo en las temáticas político-sexuales tratadas en la Conferencia Internacional de ILGALAC realizada en la costera localidad de Varadero, sino que también en las actividades acontecidas en La Habana en el contexto de la Jornada Contra la Homofobia y particularmente en las reacciones de la prensa internacional que destacó mi atrevida performance atribuyéndole significados diversos. Por una parte, operaron los medios de comunicación internacionales –particularmente de Miami- hostiles a la Revolución Cubana y a la laboral que realiza Mariela Castro Espín en el Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba CENESEX, usando mi atrevida presencia e intervención para criticar la osadía de Mariela Castro, titulando sus notas con “Foto del Che muerto encabeza marcha de Mariela Castro”. Del mismo modo, otros expresaban poca comprensión del inédito cruce político-cultural de un Che homosexual presente en La Habana. Ese escaso razonar se manifestó en los cuestionamientos a la utilización de la figura del Che en las luchas sexuales de hoy porque –fundamentaban- Ernesto Guevara habría sido un militar decididamente homofóbico y porque no apoyaría las causas del género y las diversidades sexuales que promueve con emocionante entusiasmo la reconocida sexóloga Mariela Castro Espín.

Las críticas, la utilización mediática e interpretación manipulada de mi intervención en La Habana eran predecibles considerando el asecho comunicacional que ha vivido la Revolución Cubana por más de cincuenta años, unido al bloqueo económico y a la incomprensión de los procesos sociales, estéticos y culturales que se desarrollan en el movimiento de las diversidades sexuales de América Latina y el Caribe, particularmente en Cuba. Entonces, afrontando las críticas al uso (o abuso) de la figura del Che en aquellas históricas jornadas en La Habana 2014, el periodista y activista de la diversidad sexual de Cuba, Francisco Rodríguez Cruz, señaló: “Me parece que fue útil porque, en definitiva, para eso estamos los activistas, para sacudir el pensamiento, para sacudir la sensibilidad de las personas y que la gente se pregunte por qué se hace esto o por qué se hace aquello. Es importante estremecer la conciencia de la gente y creo que la performance de “El Che de los Gays” contribuyó a que nos preguntáramos por la vigencia e importancia del Che en las luchas por combatir la homofobia desde todos los ángulos y desde todos los puntos de vista políticos, estéticos e ideológicos”. (El Desconcierto 28 de mayo de 2014).

La mismísima Mariela Castro en una importante visita protocolar a Santiago de Chile en febrero de 2015 en el contexto de un encuentro internacional de ONU-Mujeres, reunida con activistas de la diversidad sexual local en la Residencia del Embajador de Cuba en Chile, recordó la participación de “El Che de los Gays” en las Jornadas Cubanas Contra la Homofobia, saludando la inolvidable intervención del Che homosexual por las calles de La Habana, animando así las luchas estético-culturales que, desde particulares y legítimos sentires contemporáneos, interpretan las luchas libertarias de Ernesto Guevara de la Serna.

Terminada la cita que incluyó a Erika Montecinos de Rompiendo el Silencio, Luis Larraín y Karen Atala de Fundación Iguales, inmortalicé el reencuentro con Mariela Castro Espín junto a un histórica fotografía de la visita de Fidel Castro Ruz a Chile reunido –en la misma residencia diplomática cubana- con Salvador Allende Gossen y su hija Beatriz Allende Bussi.

“El Diario del Che Gay en Chile”, SiempreViva Ediciones, Santiago de Chile, agosto de 2015.