La OCDE le volvió a decir a Chile, en mayo pasado, un dato del que nadie podría estar orgulloso: de los 34 países que lo conforman, el nuestro es el que posee la mayor desigualdad salarial.

“Desde la mitad de los años 2000, la desigualdad ha descendido un punto porcentual en Chile. Aunque no se trata de una mejora despreciable, es insuficiente para sacar a Chile del grupo de países más desiguales de la OCDE”, dice el informe.

En un reportaje publicado por El Mostrador, de acuerdo al último estudio sobre la realidad de los salarios en Chile de la Fundación Sol, los números no son alentadores. Según los datos entregados recientemente por la Nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos (NESI) 2014, se puede concluir que en Chile se registra “un considerable atraso salarial”.

Las conclusiones más importantes son que el 50% de los trabajadores chilenos gana menos de $305.000 y 7 de cada 10 trabajadores menos de $450.000 líquidos.

Ahora, si se analizan los datos según categoría ocupacional, se concluye que un 70% de las personas que trabajan en empresas privadas como asalariados ganan menos de $480.000. Esto es un 62% de lo que obtienen los trabajadores asalariados del sector público. Sin embargo, si no se considera a los directivos y profesionales, la mediana en el sector público baja a $399.925 y solo un 30% gana más de $545.628.

Pero las cifras siguen impresionando. En las regiones de O’Higgins, Maule, Biobío, La Araucanía y Los Ríos, el 70 % de los trabajadores gana menos de $400.000 líquidos.

Al inspeccionar la ventana de tiempo comprendida entre 1997 y 2014 (últimos 18 años), el ingreso de los trabajadores (ingreso de la ocupación principal) solo crece un 3,4% en términos reales (sobre el IPC).

Los economistas de la Fundación Sol, Gonzalo Durán y Marco Kremerman, establecen que “sin duda que se trata de un aumento casi imperceptible, por ejemplo, para quien gana $300.000 en 1997, el incremento luego de 18 años es de solo de $10.200 reales (sobre el IPC). Por tanto, el principio que ha operado es el de la desposesión salarial en contra de los trabajadores y eso se logra mediante una serie de dispositivos, incluido el consentimiento de los mismos trabajadores ante mecanismos de control sutil y disciplinamiento laboral, todo ello en un marco en el cual la negociación colectiva no permite que se distribuyan los ingresos y, por lo tanto, impulsa desigualdades”.

Las grandes empresas

En Chile se denomina “grands empresas” a aqueññas que tienen 200 trabajadores o más. El estudio de la Fundación Sol establece que en estas hay salarios más altos, aunque el 50% gana menos de $400.000 líquidos.

Apenas el 17,2% de los trabajadores que tienen jornada completa gana más de $750.000 líquidos.

Dos de cada tres trabajadores de grandes empresas que tienen jornada completa ganan menos de $600.000 líquidos. Según el estudio, en ese mismo contexto, se registran cerca de 650 mil subempleados, y el 50% gana menos de $120.000. Además, se registra más de 1 millón de personas que reciben remuneración, pero que no tienen contrato de trabajo. El 70% gana menos de $280.000.

Si se observa el cuadro de la consultora Mercer (aunque son montos brutos), en las empresas con ventas menores a US$50 MM, sus gerentes ganan en promedio 12,8 MM. Mientras que en las empresas con ventas mayores a US$1.000 MM, los salarios de los gerentes se disparan y promedian 43 millones.

Con peras y manzanas, 178 veces el sueldo mínimo.

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Los economistas de la Fundación Sol plantean que en general, en los procesos de negociación colectiva, las grandes empresas aseguran que las millonarias utilidades que generan son exclusivamente para sus dueños. “Los salarios se fijan de acuerdo a lo que determina el mercado, el cual al final del día es un fiel reflejo del poder casi totalitario que los dueños del capital tienen en relación con los trabajadores, que incluso unidos en un sindicato poco pueden hacer para romper esta gigantesca asimetría de poder, dado que el modelo de relaciones laborales chileno no incluye la negociación colectiva por rama de actividad, ni libera el derecho a huelga”, comentan.

Otra arista importante es el bono de término de negociación. “Los grandes empresarios optan por entregar este bono por sobre reajustes reales en los sueldos, para no aumentar el valor del trabajo y, con ello, no aumentar el valor de las horas extras y las indemnizaciones por años de servicio”, explican los economistas.

Desigualdad de género

Y las alarmas no paran. La OCDE también alertó en mayo sobre la situación que, dentro de este contexto desigual, afecta a las mujeres. Los datos de la organización establecen que las mujeres tienen 23% menos de posibilidades de trabajar que los hombres (frente al 12% de media en el conjunto de la OCDE). “La mayoría de las mujeres que no están en el mercado laboral tienen trabajos no pagados de dueña de casa. Como consecuencia, las mujeres tienen ingresos mucho menores y pensiones considerablemente más bajas que los hombres”, dice el texto.

Por su parte, el estudio de Fundación Sol, aportan más datos nefastos de la realidad laboral de la mujer chilena: 84,5% de las mujeres que tienen un trabajo remunerado gana menos de $600.000 líquidos. Solo un 6,1% de las mujeres trabajadoras y un 11,2% de los hombres perciben más de $1.000.000.

“En el promedio y sin controlar por factores observables, la brecha de ingresos entre los hombres y las mujeres es $161.743 mensuales. En otras palabras, el promedio de ingresos que perciben las mujeres equivale al 70% del ingreso percibido por los hombres“, plantea el estudio de la fundación.

La brecha salarial que existe entre hombres y mujeres es de casi 42%, evaluando los promedios de ingresos. Los economistas concluyen que “dicha diferencia puede deberse a varios elementos, como, por ejemplo, cantidad de horas de trabajo, sectores masculinizados donde se paga mejor, años de educación y otros. Pero también al efecto de la discriminación pura en contra de la mujeres, es decir, por el mismo trabajo en relación con los hombres, las mujeres son castigadas salarialmente hablando. Se estima que las brechas salariales por causa de este factor (discriminación), son cercanas al 20%, lo cual es elevado a nivel comparado. Chile en ese sentido no logra avances en igualdad de género, y la ley de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres no significó cambio a la luz de estos resultados. Un elemento que no puede ser obviado del análisis es que, hoy, el 50% de las mujeres trabajadoras percibe menos de $270.000 líquidos y, por lo tanto, la mayoría tiene que endeudarse para llegar a fin de mes”.

Guinda de la torta: La deuda

El estudio da cuenta de otra situación que ha amenazado hace mucho tiempo y la gran mayoría de los chilenos. Según el X Informe de Deuda Personal de la Universidad San Sebastián-Equifax, “en septiembre de 2015, en Chile se registraron casi 4 millones de deudores morosos. El valor de la morosidad y el número promedio de documentos impagos es de $1.298.456 y 5,3 documentos respectivamente. Además, el 78% de los deudores morosos tiene ingresos mensuales menores a $500.000″.