De 7 a 15 minutos sería el tiempo que los casi 2 mil habitantes de Caimanes tendrían para evacuar el pueblo, en caso que el tranque relave El Mauro sufriera una ruptura. Según los expertos, de no demolerse a tiempo el tranque, perteneciente a Minera Los Pelambres, seguirá contaminando los afluentes del río Pupío. A pesar de que la Corte Suprema y el Tribunal de Los Vilos fallaran en 2013 a favor de la comunidad de Caimanes y ordenara la demolición del tranque, el proyecto minero, propiedad del Grupo Luksic, ha dilatado este proceso.

Desde la empresa consideran que en caso de accidente, el relave y sus desechos, no irían a favor del causal del río, donde a 10 kilómetros se ubica Caimanes, sino hacia otra parte de la cordillera. Otro de los argumentos que han retrasado el dictamen del poder judicial, es que la empresa argumenta que no saben dónde podrían dejar los desechos tóxicos que hace tiempo vienen contaminado el estero Pupío y el agua potable que consumen los habitantes de Caimanes.

Caimanes

La catástrofe se comienza a sentir

El presidente del departamento de Medio Ambiente del Colegio Médico, Andrei Tcharnitchin, fue clave a la hora del fallo emitido por Tribunal de Los Vilos contra la empresa minera y a favor de devolver el natural escurrimiento de las aguas del estero Pupío.

El proyecto empezó el 2006 construyendo un muro de 1,4 kilómetros de largo y de 240 metros de altura, cubriendo una superficie de 1.800 hectáreas, con la idea de contener el relave producido por la Minera Los Pelambres. Todo iba bien para la empresa hasta que comenzaron a llegar denuncias por encontrarse altas concentraciones de minerales en las napas subterráneas de las que se nutren los vecinos de Caimanes.

En 2013 el Seremi de Salud tomó muestras de agua del relave, pero no encontraron concentración de elementos que pudieran ser peligrosos para el consumo humano, animal o para la agricultura. Así fueron las cosas hasta que a pedido de la comunidad, el doctor Tcharnitchin tomó muestras y “apareció manganeso en una concentración que era casi 100 veces la norma”, según aseguró el propio científico en entrevista con eldesconcierto.cl.

Al igual que el doctor, experto en toxicología, la Policía de Investigaciones (PDI) también encontró a través de toma de muestras, altas concentraciones de hierro, manganeso y mercurio en agua potable y pozos ubicados en Caimanes.

“El Seremi de Salud del pasado gobierno trató de desacreditar a la PDI ‘por no tener laboratorios adecuados’ o diciendo que ‘no sabían tomar muestras’. El problema no era que la PDI no supiera tomar muestras -la Policía de Investigaciones tiene uno de los laboratorios más modernos de Sudamérica-, el problema es que cuando avisaban que se iban a tomar muestras, la empresa abría las compuertas de un tranque con agua limpia y diluían todo. Algunas personas me dijeron en ese momento que entendieron por qué el estero pasaba seco y repentinamente corría mucho agua”, señaló el doctor Andrei Tcharnitchin.

El científico aseguró que cuando le pidieron tomar contramuestras, ubicó un charco cercano al estero donde se acumulaba agua. Allí fue donde encontró altas concentraciones de mercurio y manganeso. La Seremi de Salud tomó muestras junto al doctor en el mismo lugar, pero “aparentemente se le perdieron esas muestras”.

Podría ser peor que lo que sucedió en Brasil

A principios de noviembre Brasil sufrió uno de las catástrofes ambientales más grandes de su historia luego de que se rompiera la represa Samarco propiedad de la minera Vale. En pocos minutos los desechos tóxico arrasaron con el río Doce y destruyeron casi todo el poblado de Bento Rodrigues. Las enormes toneladas de desechos recorrieron 600 kilómetros llegando a Océano Atlántico afectando 10 mil kilómetros cuadrados de zona marítima, acabando con la vida de 17 personas y teniendo aún a 15 desaparecidos.

Poca claridad se tiene de los hechos ocurridos en estado de Minas Gerais, donde se ubicaba la represa. En poco tiempo la empresa minera se hizo cargo de todos los comunicados sobre el desastre e impidió la llegada de periodistas a la zona. Además, no le permitieron a ninguna de las personas afectadas hacer declaraciones a la prensa.

De las pocas certezas que hay, es que la represa Samarco es casi 100 veces más pequeña que el tranque El Mauro y la distancia entre el relave y Caimanes es menor que entre la represa brasileña y el pueblo que devastó.

Otro hecho que preocupa a la comunidad de Caimanes es el poco tiempo que habría de evacuación si es que el tranque se rompe como la represa brasileña. Por ello Cristián Flores, vocero de la comunidad de Caimanes y presidente del Comité de Defensa del Valle del Pupío, cree que la única solución es que se cumpla lo que la Corte suprema ordenó “la demolición del tranque”.

“Para devolver el natural escurrimiento de las aguas, la minera tiene que demoler el tranque porque de otra forma no lo pueden hacer. La minera ahora está intentando llegar a un acuerdo con parte de la comunidad Caimanes. El acuerdo al que quieren llegar es permitir que la minera amplié al doble el tranque. No sólo no quieren cumplir la sentencia, sino que a parte de eso, quieren hacer todo lo contrario de lo que les ordenó la Corte Suprema”, indicó el dirigente a eldesconcierto.cl.

A pesar de que la Minera Los Pelambres se escuda con que la demolición del tranque inundaría todo y produciría mucho daño, los expertos creen que hay soluciones.

Hay que trasvasijar primero el contenido tóxico y eso se hace construyendo un tubo lo suficientemente grueso para que fluya a un lugar que tiene que ser seguro y que no sea cabecera de valle como ahora”, propone el doctor Andrei Tcharnitchin quien como Cristián Flores, supone que para la empresa le es más económico “tranzar con algunos de los que viven en Caimanes y pagarles plata para que se vayan”.