Querido pueblo venezolano,

Treinta años después de la derrota del gobierno de Allende y la Unidad Popular en Chile, primer gobierno socialista de la región, Venezuela me acogió como mi tercera patria. Cuba, mi segunda patria, me había recibido con los brazos abiertos para cobijarme de la persecución de la dictadura de Pinochet.

En Venezuela, junto a Hugo Chávez, vi renacer mis esperanzas y recibí el inmenso amor de muchos de ustedes que de esa manera me agradecían que acompañara a su presidente en el apasionante combate por construir  una patria libre y soberana, fraterna y solidaria, especialmente con los más pobres dentro y fuera del país.

Hoy, la continuidad del proceso está amenazada. Eso es lo que todos debemos ver con gran claridad. Habrá muchas debilidades que habrá que superar. Habrá muchos errores que se tendrán que rectificar. Habrá muchos ofendidos a los que habrá que desagraviar. Pero eso no debe impedir que todos los que compartimos ese maravilloso proyecto nos unamos, por encima de cualquier diferencia, para lograr la victoria del candidato que en cada espacio asegure la continuación de dicho proyecto.

Espero de todo corazón que en las próximas elecciones el pueblo venezolano no cometa los mismos errores que cometimos los chilenos. En nuestra patria, mientras las fuerzas conservadoras se unificaban para derrotar Allende, las fuerzas progresistas y de izquierda se encontraban divididas.

Espero también que los sectores progresistas y de izquierda del mundo entiendan lo que está hoy en juego en este país y formen un cordón internacional de protección a este proceso

¡Que Venezuela siga siendo una antorcha que ilumine el camino!
¡Que Venezuela siga siendo la fragua de las esperanzas de tantos hombres y mujeres que dentro y fuera de sus fronteras luchan por un mundo mejor para sus pueblos!

Marta Harnecker
2 de noviembre 2015


eldesconcierto.cl

Doctor en Filosofía, Universidad de Chile