¿Cómo evalúas el ambiente preelectoral, tomando en cuenta lo que se dice en Chile de la transparencia de las elecciones en Venezuela?

Hemos sido invitados por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela como equipo de acompañamiento, con la posibilidad de recorrer distintos lugares de la ciudad de Caracas y otros lugares del país, para poder revisar cómo está el clima previo a la elección, los centros de votación, poder auditar y observar con cuidado cómo están funcionando las máquinas de votación.

Hay que recordar que aquí el proceso es electrónico y la verdad es que yo me he sorprendido al ver la disparidad de lo que uno a veces ve en los grandes medios de comunicación, con lo que está pasando efectivamente, porque lo que uno ve aquí existe una alta cuota de participación, de gente que está interesada en votar, en opinar, pero no veo un clima complejo, ni un clima de agresión, ni de violencia. Venezuela es un país donde observas tasas del 70 a  80% de participación electoral, sin tener voto obligatorio, lo que ilustra el interés por participar. Es una especie de fiesta de la ciudadanía donde la gente emite su opinión.

¿Se comenta de la polarización de Venezuela, como lo percibes tú?

En general es un clima de altísimo interés por participar, en esta elección. De hecho se ha planteado a nivel de los diversos actores políticos, que en estas elecciones hay mucha tensión porque si la oposición llega a ganar, recordemos que aquí estamos en un país donde existe el referéndum revocatorio, es decir, se puede convocar con ciertos requisitos que exige la ley para revocar el gobierno de Nicolás Maduro. Obviamente la oposición quiere generar una mayoría para eventualmente tener espacio para ese escenario político. Hay un interés, una tensión mayor, pero ese interés, esa tensión, esa apuesta por participar que es altísima, no se traduce en un clima ni de violencia, ni de situaciones complejas, más bien hay un interés por poder llevar a cabo esta elección en paz.

¿Qué posibilidades has tenido tú y otros observadores internacionales de revisar el sistema de preparación de las elecciones, de cómo es el control, y si vez alguna diferencia con el sistema chileno?

Nosotros tuvimos la oportunidad de revisar desde donde se preparan las máquinas para los centros de votación que se reparten por todo el país. Existe un importante procedimiento de seguridad y control de calidad que revisa las 40.600 máquinas que son distribuidas por todo el país y que además tienen un excedente para el caso de que haya errores. Aquí, el Consejo Nacional Electoral, a diferencia de Chile, es un organismo autónomo del Estado, se le denomina Poder Electoral, es un poder independiente, que no depende de un ministerio. En nuestro país estamos acostumbrados a que los escrutinios de los votos los realice la subsecretaría del Interior, porque se depende de ese ministerio, en este caso, en cambio, los observadores, los acompañantes de los procesos revisamos detalladamente lo que está realizando este poder autónomo, poder electoral al cual se subordina el Presidente de la República, en los procesos eleccionarios. Este poder tiene un procedimiento de auditorías de las máquinas de votación. Ya se han realizado las 23 auditorías previas, antes del proceso electoral, auditorías donde se revisa el funcionamiento técnico de las máquinas, que las máquinas tengan las posibilidades amplias para que nadie se confunda a la hora de votar y en esos procesos no participan sólo los técnicos del poder electoral, sino una comisión que es definida por todos los sectores políticos.

No sólo el oficialismo ha tenido la posibilidad de auditar decenas de veces las máquinas de votación. Nos tocó revisar cómo funcionan estas máquinas y me parece que es un sistema muy avanzado para lo que conocemos en Chile, donde es muy difícil la posibilidad de fraude, porque además de las auditorías y los controles de calidad que hacen los respectivos equipamientos técnicos del CNE, el escrutinio lo realiza la misma máquina al finalizar el proceso de votación, operado virtualmente, por una máquina que revisada funciona a la perfección y que reduce las posibilidades de errores humanos.

Si hay algo que tienen todos los procesos electorales, son los cuestionamientos a que pueden estar sometido los resultados, ¿Cómo evalúan el sistema de voto electrónico y el rol de la ciudadanía en las elecciones?.

Si hay algo que es verdaderamente muy moderno, es el proceso de votación electrónica que tienen los venezolanos. Eso, obviamente, sienta un precedente antes del sufragio mismo de los venezolanos, de transparencia, eficiencia, de auditorías confiables, que permite un escenario previo de calma, de una elección seria y confiable.

Los riesgos de que exista algún error técnico siempre están, pero me parece interesante que en estos 17 años de oficialismo, desde que también se instaura este procedimiento de voto electrónico, alrededor de 2006. En total se han realizado 20 elecciones, de las cuales la mayoría han sido mediante este sistema virtual, entonces hay una experiencia acumulada, que ha permitido una especificación técnica que los tiene muy bien preparados para cualquier error. También, dentro de los procesos auditables, hay uno que tiene que ver con el control ciudadano. Hay una alta participación de organismos ciudadanos, quienes tienen una instancia dentro de la institucionalidad, que se llama el poder ciudadano y este poder que tiene representación civil altísima, también audita más del 50% de las mesas. Eso ayuda a tener una certeza de que aquí hay una transparencia y una prolijidad, no sólo técnica, sino que también política, al hacer participar a los distintos sectores, lo que reduce los riesgos que se podrían producir con este sistema.

¿Cuál ha sido el rol que han jugado los grandes medios de comunicación en estas elecciones?

He revisado portales en distintas partes del mundo y aparecen más cubiertas las elecciones venezolanas, que las elecciones de los mismos países donde incluso se desarrollan también elecciones como es el caso de España. Hay un interés extremo en estas elecciones parlamentarias, donde hay delegaciones de ex presidentes o los acompañantes convocados por el Consejo Nacional Electoral. Hay una expectación muy relevante, donde los medios de comunicación juegan un rol sin dudas. Ahí lo que uno esperaría, no sólo como presidenta del Colegio, sino que también como observadora, es que los medios de comunicación apostaran por informar efectivamente lo que aquí está ocurriendo, desde las distintas perspectivas, desde las distintas líneas editoriales, centrándose en los hechos y lo que realmente está sucediendo.

Por ejemplo,  en la cobertura de la noticia sobre la persona que asesinan al lado de Lilian Tintori, tenía un prontuario penal extenso, había sido delincuente común, había estado detenido y la verdad, que se ha descubierto y hay tres personas que están siendo procesadas por su eventual responsabilidad en este asesinato. Ya se ha ilustrado que este fue un crimen policial, un ajuste de cuentas, no un crimen político. Eso generó mucha expectación, porque murió al lado de Lilian Tintori, y comenzaron a decir que era tal el clima de tensión aquí, que había un asesinato político y eso no es tal.

Es legítimo que cada medio de comunicación tenga su línea editorial, el punto es que se informe con vocación de veracidad y que esa vocación aporte no crispar más los ánimos, sino que aporte a la paz.

Tuvimos la posibilidad de compartir todos los chilenos que estamos aquí en Venezuela, que somos varios, en la casa del embajador, Felipe Ramírez y ahí conversamos sobre esto, el rol de los medios de comunicación. El tema del asesinato del delincuente común, que uno obviamente lamenta y más que haya sido en el marco de un acto electoral, pero por ejemplo los parlamentarios de la Democracia Cristiana no tenían idea que esto era así.

Los medios ayudan en la medida que no alimenten un precedente de nerviosismo que no ayuda a la paz, en un país que está ejerciendo su soberanía y de verdad que hoy lo que hay es una fiesta electoral. Nosotros estamos revisando que esté todo bien, yo recorreré durante todo el día diversos centros de votación para irnos por la tarde al centro de escrutinios.