Luciano tiene siete años y nunca, ni siquiera cuando estaba en la guata de su mamá, ha consumido un producto animal; ni carne, ni leche, ni huevos, ni miel. Se relaciona de par a par con los cinco perros que hay en su casa, convenció a su mejor amigo de ser vegetariano y participa de las crudas intervenciones públicas que hace la ONG Elige Veganismo, que preside su madre, Isabel Collao. “Preferiría que la gente fuera vegana para que no frufran los amimales”, dice Luciano, de entonces cinco años, en uno de los videos de la organización que promueve este estilo de vida que rechaza todo tipo de explotación animal y, por lo mismo, implica una alimentación libre de productos en cuya producción haya participado un animal.

Todo comenzó cuando Isabel Collao, tras anunciar que estaba embarazada, advirtió a sus familiares y amigos: “Mi embarazo va a ser vegano, mi hijo va a ser vegano y eso no va a estar en discusión”. Algunos familiares y también médicos que la trataron le sugirieron que al menos comiera pescado, pero ella no dio su brazo a torcer. Al contrario de las predicciones, nunca tuvo anemia y su hijo está en perfectas condiciones de salud.

“Lo que hace un padre vegano es no mentirles a los niños. No ser el padre que le da pollo desmenuzado y al mismo tiempo le muestra un peluche de un pollito haciendo voces. (Los niños veganos) saben desde chicos la verdad de lo que ocurre y no entienden cómo es posible comerse a los animales con que juegan”, dice Isabel Collao, de Elige Veganismo.

El de Luciano es uno de los casos de niños chilenos que son veganos desde antes de nacer, en general hijos de activistas por los derechos animales que han decidido, ya de adultos, seguir este estilo de vida. “Me da la impresión de que esta es la primera generación. Yo no conozco a nadie en Chile que haya tenido un embarazo vegano antes que el mío”, dice Isabel, que tuvo que buscar casos en el extranjero para informarse sobre los embarazos y niños veganos.

Un caso similar al suyo es el de Dominique Yáñez, integrante de la ONG Animal Libre, que tiene ocho meses de embarazo y, a pesar de mantener una estricta dieta vegana, tampoco ha tenido anemia. “Mi ginecólogo no estaba muy de acuerdo, pero no ha podido decir nada porque todos mis exámenes han salido bien”, dice. Se ha preocupado de mantener una dieta balanceada complementada con suplementos de vitamina B12, que en forma natural sólo se encuentra en carne, huevos y lácteos y es fundamental para la formación de glóbulos rojos en la sangre y el mantenimiento del sistema nervioso central.

Este tipo de complementos es clave para que un niño vegano esté saludable según Nelba Villagrán, nutricionista y ex vicepresidenta del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile. “Tengo pacientes veganos de vientre y he visto de todo: niños con desnutrición severa y niños que están bien. Pero si se alimentan bien y están tomando los complementos alimentarios necesarios, no debieran tener problemas porque todos los macronutrientes los aporta perfectamente la alimentación vegana: proteínas, hidratos de carbono y grasas saludables. Si es un buen vegano y consume una amplia cantidad de vegetales  -algas marinas, frutos secos y granos andinos como amaranto y quínoa-, también debería tener un excelente nivel de micronutrientes”, explica Villagrán, que se dedica a hacer charlas para enseñar a sostener correctas dietas vegetarianas y veganas.

La experta asegura que uno de los aspectos a considerar en la dieta vegana es la extensión del período de lactancia hasta los dos años del niño, lo que ayuda a proveerlo de nutrientes y mantener arriba sus defensas. Además, insiste en la importancia de consultar a profesionales para que guíen la dieta vegana de la madre y el niño según sus propias necesidades para evitar, entre otras cosas, que se conviertan en lo que denomina “veganos chatarrientos”; “Son los que no comen vegetales, comen hamburguesas de soya con papas fritas y Coca Cola con harto ketchup”, dice.

El apoyo de nutricionistas como Nelba Villagrán a la alimentación vegana no es poco usual. En 2009 la Asociación Americana de Dietética hizo una declaración pública donde manifestaba su apoyo, basado en evidencias científicas, a una alimentación vegetariana y vegana en toda etapa de desarrollo. “Las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para los atletas”, indica el documento.

A esta postura se han sumado diversas organizaciones relacionadas a la alimentación, como el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU, el Departamento de Agricultura de EEUU,  la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN), el Comité de Médicos por una Medicina Responsable (PCRM), y también publicaciones y estudios internacionales en revistas dedicadas al tema.

Guagua vegana Mauricio

“Un niño vegano que esté bien suplementado, con la nutrición adecuada orientada por un nutricionista, no va a tener ningún problema de crecimiento. Uno respeta las creencias y las decisiones de cada familia que son tomadas con toda la información en la mesa, pero por lo general las dietas no están bien informadas ni suplementadas”, dice Claudia Villablanca, secretaria del Colegio de Nutricionistas.

El apoyo, eso sí, se da siempre y cuando se trate de una dieta vegana integral y correctamente suplementada. Esto se convierte en un problema para Chile, donde “existe un elevado porcentaje de veganos que poseen los conocimientos insuficientes para lograr una dieta equilibrada y evitar la carencia de nutrientes”, según el artículo Conocimientos alimentarios de vegetarianos y veganos chilenos, publicado en 2013 en la Revista chilena de nutrición. La publicación concluye que el país necesita de profesionales de la salud capacitados y también estudios de dietas vegetarianas y veganas para orientar de manera adecuada a quienes quieran seguirla.

Es esto lo que ha visto durante sus años de carrera Claudia Villablanca, nutricionista experta en pediatría y secretaria del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile. “Un niño vegano que esté bien suplementado, con la nutrición adecuada orientada por un nutricionista, no va a tener ningún problema de crecimiento. Uno respeta las creencias y las decisiones de cada familia que son tomadas con toda la información en la mesa, pero por lo general las dietas no están bien informadas ni suplementadas”, dice.

Además, afirma que siempre lo ideal es que los niños, y la población en general, acceda a una dieta balanceada; que incluya carnes, lácteos y huevos. Por eso Villablanca no es una fiel seguidora de la idea de que la Junaeb implemente menús veganos en las escuelas públicas del país, propuesta que ya fue ingresada en el Congreso promovida por organizaciones animalistas.

“La Junaeb busca entregar una alimentación balanceada, en este concepto puede ser que con una dieta vegetariana estricta (vegana) no se tenga la certeza de que está suplementando como corresponde.  Además, hay que entender que son programas alimentarios poblacionales; si no tienes estadísticas de cuántos veganos hay, es difícil implementar un menú para ellos”, declara Villablanca. Efectivamente en Chile no existen estadísticas de la población vegetariana ni vegana del país.

Niños activistas

Aunque la alimentación es el aspecto más concreto que identifica a los niños veganos, lo que hay por detrás es bastante más profundo. Los padres veganos pretenden inculcarles a sus hijos un modo de vida libre de explotación animal, lo que implica reconocer a todo animal como un par y saber la realidad a la que son sometidos actualmente por la industria alimenticia.

“Es nuestra forma de vida lo que queremos reflejar en nuestro hijo, darle esta postura ética porque pensamos que es lo más responsable y justo en base al respeto no sólo con las personas humanas, sino con el resto de los individuos con quienes compartimos este planeta”, explica Mauricio Serrano, coordinador internacional de Animal Libre.

Junto a su pareja, Serrano tiene un hijo de tres meses que, además de no consumir alimentos de origen animal, educarán en base al contacto directo con animales en lugares como el refugio Casita Interespecie, peluches con sus formas, películas, documentales e incluso cuentos para niños de veganismo. Un ejemplo es Papá Noel se hace vegano, un cuento chileno escrito por Alejandro Ayala e ilustrado por Macarena Rivera que fue parte de la apertura de la primera sección de libros infantiles de veganismo en la biblioteca de Santiago. En la historia el viejo pascuero no come animales, es flaco, pide a los niños que en vez de leche y galletas le dejen una manzana y cambió su trineo por una roja bicicleta para liberar a los renos que usaba para repartir regalos por el mundo.

Foto: www.homovegetus.cl

Foto: www.homovegetus.cl

A través de esta educación, Mauricio espera que su hijo desarrolle una sensibilidad que haga casi imposible que le interese acceder a productos de origen animal. “Se le va a educar respecto a las consecuencias que tiene llevar este tipo de alimentación. En base a eso, creemos que va a haber pocas probabilidades de que acceda a esos productos, como cualquier padre que tenga conversaciones respecto de no consumo de drogas: explicar lo que provoca y por qué la familia no accede a eso. Después de los 18 años podrá hacer lo que quiera, pero antes no”, dice.

Mauricio sabe que tendrá que conversar con los padres de los amigos de su hijo, con profesores y compañeros para que respeten su estilo de vida. También espera que a esas alturas los colegios ya implementen un menú vegano para quienes lo requieran.

Isabel Collao ya ha tenido que pasar por estas situaciones, por ejemplo en los cumpleaños de los compañeros de colegio de su hijo Luciano. Al principio le cocinaban queques veganos para que llevara a la celebración, pero dice que ahora ya lo tiene interiorizado y sólo elige para comer lo que no es de origen animal. “Nunca le ha dado curiosidad probar la carne, sí algunos dulces. Pero dice ‘Bueno, voy a esperar a que lleguen esos mismos dulces veganos a Chile’. Y se acaba el tema”, cuenta Isabel. “Lo que hace un padre vegano es no mentirles a los niños. No ser el padre que le da pollo desmenuzado y al mismo tiempo le muestra un peluche de un pollito haciendo voces. (Los niños veganos) saben desde chicos la verdad de lo que ocurre y no entienden cómo es posible comerse a los animales con que juegan”, añade.

Junto a otros miembros de la organización, Collao ha participado en varios rescates a animales de industrias alimenticias. Van en un auto por la noche, entran a los galpones y sacan gallinas, cerdos o vacas que luego muestran viviendo en libertad en videos que publican en la web. Luciano cuenta los días para participar en su primer rescate. Isabel le dice que no todavía, que cuando sea más grande.

Por mientras, además de aparecer en el video de la organización, el menor de siete años ha participado en actos públicos sobre el tema. Este sábado 12 de diciembre, en la celebración de un nuevo día internacional de los derechos de los animales, Luciano estará parado a la 1 de la tarde en Plaza Italia sosteniendo el cadáver de un animal que murió producto de la industria para crear conciencia y sumar personas a sus filas.