Una ronda de niños rodeó la mesa donde se presentó, con dos marionetas en acción y música en vivo, el libro inspirado en la vida del poeta popular Juan Bautista Peralta. La cita se dio en el GAM en el marco de la novena Furia del libro.

Peralta era un hombre pobre, ciego y analfabeto que a punta de esfuerzo, y luego de viajar del campo a ciudad, fue dirigente sindical, fundó un periódico e incursionó en la poesía propia de los sectores chilenos populares de los siglos XIX y XX dándole el nombre con el que hasta hoy la conocemos: Lira Popular.

“La lira no es sólo un archivo patrimonial pasado con valor de identidad; acompaña a los niños en el proceso de pasar de la oralidad a la escritura”, explica la autora Constanza Fernández.

Es para rescatar su historia y su aporte a la cultura nacional que en 2010 y 2011 se mostró a público una obra de marionetas que cuenta su historia. Fue tal el éxito, que este año se plasmó en el libro Peralta Pueta y su Lira Popular, materilizado a manos de Ocholibros Editores como un cuento ilustrado para niños.

Francisca Bernardi, ganadora del premio Altazor, desarrolló el texto dramático del libro, el montaje artístico fue dirigido por María Paz Vicensa y las fotografías de las marionetas las tomó Constanza Fernández. “La obra fue exitosa y cuando terminó nos dio la sensación de que no podía quedar ahí. La experiencia fue tan rica que había que proyectarla masivamente; un libro les puede llegar a muchos más niños que la obra”, dice la fotógrafa a  eldesconcierto.cl.

La lira popular se caracteriza por venir de los sectores pobres de la población chilena de la época. Está escrita en décimas acompañadas de grabados que contaban los acontecimientos nacionales que veía el poeta. Es esta forma de narrar la que Constanza Fernández considera clave para los niños.

“Esta literatura se creó en la época en que gran parte de la población era analfabeta, entonces son poemas que tienen nemotécnica para ser recordados y aprender el lenguaje. Hay personas que pueden pensar que la lira está obsoleta y detenida en ese tiempo, pero con los niños ese momento se actualiza constantemente. La lira no es sólo un archivo patrimonial pasado con valor de identidad; acompaña a los niños en el proceso de pasar de la oralidad a la escritura”, explica. Ella se dio cuenta de esto cuando, mientras preparaban la obra de teatro, su hijo de siete años memorizó completamente los parlamentos.

Además de la forma, la historia se teje en un contexto histórico que los niños reconocen porque se enseña en el colegio y se trata de una inspiradora historia de superación.