Cerca de un millón de perros vagos deambulan por las calles de Chile Las cifras, que son del año pasado de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), indican que casi la mitad de ellos viven en Santiago.

El hecho supone varios problemas. Pone en riesgo la salud de personas y otros animales por la transmisión de enfermedades como hidatidosis (desarrolla quistes en las vísceras), tiña y rabia y por potenciales mordeduras, que son cerca de 50 mil al año. También implica contaminación por sus deposiciones y esparcimiento de desechos provocado cuando buscan basura para alimentarse. Además de todo lo anterior, también está en riesgo el bienestar de los mismos perros, que quedan expuestos al frío, hambre, maltrato y enfermedades que los hacen sufrir al no ser tratadas.

El 70% de los perros callejeros tienen o tuvo un amo, solo que los dejan deambular por las calles o simplemente los abandonaron.

Matanza de perros

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En el marco de una inexistente normativa que se haga cargo del problema, se han registrado matanzas de perros en distintos lugares del país. Uno de los episodios que causó más revuelo fue un video que registró el momento en que funcionarios municipales de la comuna de San Joaquín inyectaban veneno a perros callejeros y luego los metían aún vivos en bolsas de basura para deshacerse de ellos. Algo similar ocurrió el año pasado en La Araucanía, donde encontraron cerca de veinte cuerpos de perros tirados en la plaza de armas.

Actos de este tipo fueron fuertemente repudiados por la opinión pública y las autoridades. Aun así, en febrero de este año se publicó una normativa que permite la caza de perros silvestres (no domesticados) en zonas rurales del país, a una distancia superior de los 400 metros de cualquier poblado. Actualmente la norma está en stand by debido a revisiones luego de las fuertes críticas que recibió desde el sector animalista.

Aparte de la crueldad del acto de exterminio, el veterinario Juan Carlos Castillo cuestiona la eficiencia de la norma: “Está demostrado que la matanza de perros no produce una disminución en la población porque el problema principal es que la gente deja botados a los perros en la calle. Si lo fomentas la gente entiende que el perro es un objeto y lo bota”.

Castillo es el director médico de Callejeros, un consultorio veterinario de la Universidad Mayor que ofrece atención gratuita o de bajo costo a personas que llegan con perros callejeros con la condición de que les aseguren un hogar a futuro. Asegura que muchos de los perros callejeros que llegan a su consulta tenían dueño. “La mayoría son perros que la gente deja botados por algún motivo o que pertenecen a un dueño que los deja salir a la calle. Un porcentaje más bajo son perros abandonados y es poco probable que sean perros que nacieron en la calle, porque es probable que mueran por enfermedades o atropellos poco después de nacer. Para disminuir el abandono lo que haces es educación, les decimos que no pueden dejar el perro suelto”, explica.

Tenencia responsable de mascotas

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A diferencia de lo que se cree, un estudio del Centro de Atención Veterinaria de la Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología indica que el 70% de los perros callejeros tienen o tuvo un amo, solo que los dejan deambular por las calles o simplemente los abandonaron.

En esta evidencia se basa el Programa de tenencia responsable de mascotas que inauguró el gobierno de Michelle Bachelet el año pasado y que está a cargo de la Subdere, que pertenece al Ministerio del interior. El plan promete esterilizar a 650 mil perros y gatos a través de municipalidades, además de otras prestaciones veterinarias como vacunas y desparasitaciones. También la capacitación en protocolos quirúrgicos a veterinarios y la educación para garantizar una tenencia responsable de mascotas.

Lo anterior es una forma de evitar que aumente el número de perros en las calles, pero ¿qué hacer con los que ya viven ahí? El programa de gobierno va de la mano con el proyecto de ley de tenencia responsable, que entrega a las municipalidades la responsabilidad de levantar a todos los perros vagos y luego derivarlos a organizaciones, apuntadas en un registro nacional, que se hagan cargo de asistirlos y luego de buscarles hogar permanente. También prohíbe el abandono de mascotas a través de multas y regula los criaderos de perros de razas potencialmente peligrosas.

“La responsabilidad es del estado en el corto plazo porque hay que hacer algo con los perros que hoy están en las calles. A mediano y largo plazo es responsabilidad de la sociedad hacerse cargo de esos perros. La gente podría ser más activa en promover la adopción”, dice el veterinario Hernán Rojas.

La iniciativa ha sido aplaudida por muchas organizaciones y personas que velan por el derecho de los animales, ya que es la primera vez que se avanza a nivel de políticas públicas en el problema de los perros callejeros. “Es primera vez que el estado se hace cargo en parte de la situación, es un avance, pero es una política tibiona, conservadora, porque debería ser explícita. Nadie ha dicho cuántos caniles se requieren, cuánto valen. Si no alcanza el dinero o no hay voluntad política que todos sepamos eso”, dice Hernán Rojas, veterinario máster en salud animal y director de la empresa de servicios de bioseguridad Ceres.

A pesar de que eldesconcierto.cl se contactó en reiteradas ocasiones con la subsecretaría, al momento de la publicación de este artículo aún no se obtenía una respuesta.

“La responsabilidad es del estado en el corto plazo porque hay que hacer algo con los perros que hoy están en las calles. A mediano y largo plazo es responsabilidad de la sociedad hacerse cargo de esos perros. La gente podría ser más activa en promover la adopción”, añade Rojas.

Patricia Escárate, presidenta del Colegio Médico Veterinario de Chile, también tiene críticas al programa del gobierno. “Partir con esterilización incentiva incluso la tenencia irresponsable. Además nunca ha sido la solución, debe ir de la mano con una medida más integral. El Estado no ha demostrado estar dispuesto a asumir esos costos, ha hecho planes piloro, planes pequeños, solo encaminados a esterilizar”, dice.

Para ella el hecho de dejar en manos de cada municipalidad la responsabilidad de hacerse cargo de los perros callejeros podría traducirse en un problema por la diferencia de recursos que hay en cada comuna. “Además las ONG, si bien han contribuido, muchas veces no tienen la expertise, son amantes de los animales pero no son técnicos ¿cómo van a sanar un animal?, ¿con qué recursos? Esto de pasarlo a las organizaciones es ‘no nos hagamos mucho cargo y tirémoslos a estas ONG’”, añade Escárate. Un modelo que le parece adecuado es uno que, explica, se usa bastante en Inglaterra. Se trata de albergues de perros callejeros que funcionan en base a trabajo voluntario y la gente se inscribe para apadrinarlos sin necesidad de vivir con ellos o, lo ideal, los adopta.

Adoptar un quiltro

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Mantener a un perro en óptimas condiciones en Chile cuesta cerca de 50 mil pesos mensuales, contemplando alimentación, programa para desparasitarlo y baños. Al monto hay que sumarle las vacunas si es cachorro y la esterilización en caso de requerirla. Una suma que no cualquiera puede ni está dispuesto a pagar.

“No podemos prohibir que la gente compre perros de raza, pero se debería incentivar tener perros mestizos. Todo va en la educación: si le enseñamos a un niño que un perro de raza cumple la misma función que un perro mestizo, de adultos van a elegir una mezcla de perro y no uno de raza”, explica Patricia Escárate, del Colegio veterinario.

Para incentivar la adopción de perros vagos, el consultorio Callejeros, de la Universidad Mayor, mantiene precios muy bajos para garantizar que cualquier persona pueda mantener una mascota. Por eso el valor de consulta es de sólo cinco mil pesos e incluso gratuita para personas de escasos recursos que acrediten no poder pagar. “Nuestra idea es fomentar que la gente recoja animales con enfermedades y que lo adopten. Si un animal está enfermo no se saca nada con luego volver a dejarlo en la calle; hay enfermedades que requieren meses y cariño también”, dice Juan Carlos Castillo, el director médico de Callejeros, que tiene como política que toda persona que lleve un perro a ser atendido debe luego brindarle hogar.

Lugares como este no se encuentran tan fácilmente porque son iniciativas privadas que se sostienen solo en base a donaciones. Una de las alternativas que se propone para asegurar atención de calidad y de bajos precios como esta es crear un hospital público veterinario en Chile. La idea no está contemplada en el proyecto de gobierno, que delega a organizaciones privadas, con subsidio estatal, la responsabilidad del cuidado del animal.

Además del costo que implica adoptar un perro, hay otro factor: la raza. Puede ser por la belleza de ciertas razas o por el estatus que otorgan que la gente suele preferir tener un perro de raza antes que uno mestizo.

Un cachorro de Boyero de Berna, una de las razas más cotizadas, cuesta cerca de 500 mil pesos. Esto si tiene papeles que acrediten que está inscrito en un registro genealógico como pedigree, o sea, de linaje puro. Animales de pelaje brillante y alimentados con pellets de calidad que son lo más lejano a un quiltro callejero que deambula por las calles de la ciudad y come lo que encuentra escarbando en bolsas de basura.

Perros como estos se pueden encontrar en criaderos privados, un negocio que ha sido duramente criticado de parte de organizaciones que promueven la adopción de perros callejeros; personas dispuestas a tener una mascota ocupan ese cupo con animales de raza que se siguen reproduciendo mientras hay miles de perros sin hogar en las calles.

“No podemos prohibir que la gente compre perros de raza, pero se debería incentivar tener perros mestizos. Todo va en la educación: si le enseñamos a un niño que un perro de raza cumple la misma función que un perro mestizo, que va a cumplir con todo lo que yo quiero como ser humano, de adultos van a elegir una mezcla de perro y no uno de raza”, explica Patricia Escárate, del Colegio veterinario. Para eso, dice, es necesario que el plan de estudios del Ministerio de Educación incluya al menos una unidad de tenencia responsable de mascotas para que los niños tengan conciencia de la situación de los perros callejeros.