Disparando con fusil en mano, un grupo de doce hombres habría entrado violentamente en la vivienda del comunero mapuche Daniel Nahuelan y su pareja Ana Llempi ubicada en el Lov Pocuno, región del Biobío, el pasado domingo 20 de diciembre. La pareja logró huir del ataque, pero el grupo incendió la propiedad. Luego prendieron fuego a la casa de Jorge Lincopan y atacaron a balazos la propiedad de Petronila Catrileo, donde habían niños y ancianos y que terminó con siete impactos de bala.
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El ataque es vinculado con un hecho similar ocurrido en mayo, cuando un grupo armado también disparó y quemó propiedades. Por el calibre de las armas y andar vestidos con ropa de camuflaje, las víctimas lo tildan de grupo paramilitar. Un comunicado de la comunidad en el contexto del atentado anterior indicó a los parceleros Fredy Cabrera y Carlos Silva como responsables motivados por un conflicto de tierras.

“Acá están todos coludidos. El gobierno, las empresas y los parceleros mafiosos que están tomando la decisión de hacer frente a la lucha de las comunidades en resistencia”, asegura el werkén José Huenchunao.

“Para entender estos hechos hay que situarse también en el contexto en el que ocurren. El Lov Pocuno lleva cuatro años desarrollando un proceso de recuperación territorial en los predios forestales de Tierra Chilena y Mininco, además de reivindicar las 130 hectáreas que están en manos de Carlos Silva”, explicaron en el comunicado.

Freddy Cabrera, explican, vendió hace años su predio a la empresa forestal Tierra Chilena, que se retiró del lugar tras la recuperación del terreno por parte de la comunidad mapuche. Ahora el antiguo dueño estaría intentando retomar la propiedad motivado por el negocio de la madera.

“Acá están todos coludidos. El gobierno, las empresas y los parceleros mafiosos que están tomando la decisión de hacer frente a la lucha de las comunidades en resistencia. Los ataques han ocurrido a escasos metros de puntos policiales que custodian los predios en conflictos, pero aún así han hecho vista gorda a estos ataques. Por su parte, el gobierno en su afán de dividir las comunidades miente al señalar que se trata de un problema entre familias, cuando en el fondo lo que existe es una clara intención de desmoralizar a los peñis y lamien que son parte de la lucha de nuestro pueblo”, asegura el werkén José Huenchunao.

Para Huenchunao, este episodio es un ejemplo de los grupos paramilitares que se estarían forjando en la zona para detener la reivindicación de tierras mapuche.