El empresario chillanejo Carlos Uribe y su acompañante Carlos Fuentes, fueron formalizados por haber denunciado un falto asalto con violencia perpetrado supuestamente por tres encapuchados, quienes según la versión del empresario le habían quitado un vehículo Mercedes Benz y lo habrían quemado.

El automóvil, perteneciente a la sociedad de inversiones y transportes del propio conductor, estaba avaluado en 33 millones de pesos y estaba asegurado por Renta Nacional Compañía de Seguros tres meses antes. Tras el presunto asalto, el dueño pudo cobrar cerca de 37 millones de pesos por la pérdida del vehículo, según consignó Radio Cooperativa.

En primera instancia, la denuncia quedó fichada como un robo con intimidación, en la que el empresario y su acompañante relataron haber sido interceptados cuando viajaban entre Chillán y Vilcún, por un grupo de encapuchados, vestidos con mantas y quienes se comunicaban en un lenguaje que ellos no podían entender.

La versión del empresario y su acompañante comenzó a tener imprecisiones, lo que junto a las imágenes captadas por las cámaras de seguridad de los peajes, terminaron por delatar la infracción.

Al respecto, el fiscal Miguel Ángel Velázquez, señaló a El Mercurio que “los tráficos telefónicos, la ubicación y la revisión de las cámaras de seguridad de diversos peajes permitieron establecer que los hechos no fueron como los relataron, sino que hubo un concierto previo destinado a cobrar el seguro”.

Ante el giro que tuvo este caso, la jueza Maria Castillo decretó tres meses de investigación, junto a la orden de arresto domiciliarios y arraigo nacional para ambos imputados, fijando además una audiencia para el 24 de febrero.