Ten Commandos es sin duda mucho más que la banda alternativa de integrantes de Pearl Jam, Queen Of The Stone Age (QOTSA), OFF! y Soundgarden; mucho más que el hobbie de músicos cansados de llenar estadios con sus famosas bandas, y por supuesto, mucho más que la banda de un destacado chileno que se codea con rock star en Estados Unidos. Ten Commandos, el disco, demuestra que son mucho más que todo eso, e incluso, más de lo que esperábamos.

Este disco reinventa el hard rock y reinventa los estilos que acostumbran lidiar sus integrantes, planeando por nuevas dimensiones del stoner, adentrándose en lejanas nuevas influencias rocanroleras y melodías que distan sutil pero notoriamente entre cada canción, haciendo de este material homónimo, una confirmación de que la unión de fuerzas distantes nos acerca a una especie de rock del futuro.

Ejemplo concreto de lo anterior es la pasada por las tres primeras canciones, donde con una particular forma de reconvertir sus influencias sonoras, le entregan a cada canción un sello que podría crear un nuevo estilo, hasta el minuto indeterminado. La frescura de “Staring down the dust”, la fuerza de las guitarras en “War on the peace”, y la oscuridad desatada en “Outermost sky”, me recuerdan que debo buscar referentes en alguna parte, quizás en ‘The Smashing Pumpkins’, en ‘Kyuss’, pero siendo tan múltiples genealógica y melódicamente hablando, propongo insistir en la idea de la creación de algo nuevo.

“Come” es interpretada en forma celestialmente lisérgica por Nikka Costa, quien recordemos, mezcla influencias de gran diversidad melódica, lo que explica el porqué de querer contar con su voz en el disco. Una jugada no sólo maestra, sino además inteligente desde el punto de vista sonoro. Una de mis canciones favoritas del disco.

“You might Forget” podría ser el único indicio evidente del tremendo aporte de Alain Johannes en el trabajo de composición, pues rememora pasajes de los últimos discos solistas de Alain. Lo señalo sólo como una pista para encontrar uno de los tantos tesoros de la banda: el sello particular que cada uno impregna en la agrupación y en el trabajo que hoy revisamos.

Como la idea no es sólo hablar de las múltiples influencias de Alain Johannes, Matt Cameron, Dimitri Coats y Ben Shepherd, me referiré también al nivel de amistades de estos muchachos. Para muestra un botón: en “Sketch 9” invitan a participar de esta instrumental a un mitológico Peter Frampton, jugando entre todos a parir una canción entre enérgicas pero pulcras guitarras. Un juego apto sólo para expertos. El disco además cuenta con la participación de Mark Lanegan (Screaming Trees), otorgando su presencia y particular actitud a sus aportes en este disco.
“Four on the floor” tiene algo del sello QOTSA, sobre todo si emulamos el solo de guitarra con lo trabajado por los californianos en su disco “…Like Clockwork”, lo cual es sólo una mirada por caminos recorridos, pero que sin duda forjan un destino muy diferente, pero igual de ambicioso.

El disco en todo momento se sostiene casi mágicamente entre el talento, el virtuosismo, el buen gusto y la evolución, demostrándolo con el cierre magistral de dos temazos como son “Aware” e “Invisibility”, esta última gritando a viva voz que el hard rock aún vive en el alma del rock, pero que puede evolucionar de la mano de los que saben.

Solo nos queda esperar que esta agrupación permanezca en pie, y siga contribuyendo de esta manera a la industria del Rock, porque talentos de siempre, con este tipo de nuevas propuestas, nos dan esperanza en tiempos en que se nos mueren las leyendas, y las que quedan, escarban bajo la historia para encontrar algo de presente, sin darse cuenta que en su talento se esconde el tesoro que hoy, Ten Commandos, ofrece a las nuevas generaciones. Un honor que el sello de un chileno esté impreso en este disco, que sin duda, les recomiendo escuchar.