Ante el horroroso crimen de lesa humanidad que ha cometido Arabia Saudita al asesinar al líder religioso, Sheikh Nimr al-Nimr Baqr, junto a otros 46 opositores a la monarquía saudí,declaramos lo siguiente:

1. Lo ocurrido ha sido un acto de innegable atropello a los más elementales derechos humanos, los cuales son inexistentes en el estado monárquico absoluto  gobernado por la dinastía Al Saud. Pese a la crítica internacional y solicitudes explícitas para que la condena a muerte a estos activistas -pacifistas y democráticos-, fuera revocada, la familia gobernante incurrió en un hecho que merece la condena internacional y la activación inmediata de medidas  contra dicho gobierno.

2. Hechos como estos develan una vez más el doble estándar de la política internacional de Estados Unidos y la Unión Europea, quienes hacen caso omiso a violaciones de derechos humanos en países que son serviles a sus intereses geopolíticos. Arabia Saudita ha contado por largas décadas con el respaldo internacional de grandes potencias que ven en ellos un país petrolero servil a sus intereses en oriente medio. La democracia y la libertad, queda demostrado, son para Estados Unidos conceptos vacíos que sólo sirven para justificar sus intervenciones militares en los países contrarios a su política imperial.

3. Sin duda alguna Arabia Saudita se ha conformado como un gobierno servil a los intereses de Israel y de Estados Unidos en medio oriente, complotando contra la causa palestina en particular y la árabe en general, fomentando, financiando y amparando el terrorismo, específicamente al Estado Islámico – Daesh-.

4.Sin duda alguna estos hechos, no sólo develan al mundo el carácter de la monarquía saudí, sino que a su vez potencian la lucha interna que el pueblo está llevando a cabo para conquistar un país libre, que permita destruir las cadenas impuestas por la dinástia Al Saud. Todo nuestro apoyo a los movimientos de liberación que se levantan hoy en dichas tierras, siendo su triunfo fundamental para los procesos de libertad y justicia de todo medio oriente, y para el combate al verdadero terrorismo.

5. La comunidad internacional debiera exigir que Arabia Saudita implemente de inmediato libertades políticas y resguardo de los derechos humanos, terminando con las decapitaciones a activistas de oposición. Todos los países defensores de la justicia y la libertad, debieran romper en cuanto antes sus relaciones diplomáticas con esta monarquía.

6. Como Comité Chileno de Solidaridad con Palestina, solicitamos que exista una condena explícita a estos hechos desde los organismos de gobierno correspondientes, y que nuestro país no siga profundizando sus relaciones con el Gobierno Saudí. Lo que pasa hoy en medio oriente es asunto de interés mundial, y como país latinoamericano nos corresponde también tomar una actitud activa y condenatoria a hechos de esta envergadura.