Lo primero que se ve al ingresar a la Casa Central de Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC), de calle Condell 506, es un cartel que, más por su contenido que por su diseño, llama de inmediato la atención.

“Proceso de elección de Rector
¡Vota! Tu participación es importante”

El llamado alude al proceso realizado entre el 17 y 23 de diciembre donde, con voto ponderado de profesores (70%), estudiantes (20%) y trabajadores (10%), se escogió en el auditorio Salvador Allende al nuevo rector de la Universidad, el doctor en Psicología en la Universidad Católica de Lovaina, Pablo Venegas.

Si hubo alguien contento con las cifras fue el rector saliente, José Bengoa. “Procesos como éste hacen que esta universidad sea mucho más reflexiva que otras, en las que hay una junta directiva o simplemente un rector, como en algunos casos de los que se están viendo en la prensa, es el que manda y dice “mi universidad, yo…”. Nosotros no podemos decir ‘mi universidad’, sino que es nuestra, somos un grupo”, asegura.

Hasta antes de pasar por el Tribunal Constitucional, la participación multiestamental era uno de los requisitos para acceder a la gratuidad, algo que la Iglesia Católica calificó como “una imposición ideológica” y el rector de la UC, Ignacio Sánchez, como una “inaceptable intromisión del gobierno”.

Como era de esperarse, el controversial requisito quedó fuera del proyecto de Ley Corta. Así, la UAHC perdió uno de sus grandes argumentos a favor para acceder al beneficio y, finalmente, por dos votos de la Comisión Nacional de Acreditación que en 2014 decidió darle tres años de acreditación en lugar de cuatro, quedó definitivamente fuera.

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A meses de dejar su cargo, el rector y antropólogo José Bengoa habla con eldesconciento.cl, del proceso que está viviendo el plantel y su futuro, fuera de la gratuidad.

¿Cómo vio el cambio de mano que tuvo el proyecto de gratuidad luego de pasar por el Tribunal Constitucional?
-Uno queda con un mal gusto enorme y aquí la gente también lo sintió así. Lo que vimos fue que después de todo lo que fue el movimiento estudiantil, que planteaba que la participación, aunque fuera en el mínimo grado, fuera un requisito, se decidió dar gratuidad a instituciones de propiedad de órdenes religiosas, que no le van a dar participación nunca a nadie. Y siendo que es algo que a mí me parece evidente, ¿quién puede controlar a una universidad si no es su propia comunidad universitaria?

¿Qué opina de las presiones que hubo para esa resolución?
-Bueno ahí pasamos a otro tema: ¿valdrá la pena, me pregunto yo, hacer reformas que a las finales, como la tributaria, como la laboral o como ésta, se tienen que negociar en una cocina con la derecha, porque la derecha manda? Por Dios que estamos complicados en la transición todavía inacabada e interminable desde Pinochet. O sea, tenemos desde Pinochet poderes que yo no sé sin son fácticos, pero que son reales como ellos solos. En concreto, son capaces de transformar lo que todo el país ha dicho, que está de acuerdo y hacer políticas malas.

Con todo esto, ¿cuál es su augurio?
-Yo quiero ver exactamente cuáles van a ser los porcentajes de gratuidad que van a tener las universidades. Cuando conozcamos eso, ahí vamos a ver si el presagio que muchos han hecho de que a los alumnos pobres se los va a mandar gratuitamente a las universidades pobres y para pobres. ¡Eso sería lo peor que podría ocurrir en Chile, un desastre mayúsculo! Sería el nuevo triunfo de la discriminación, del capitalismo, del clasismo, de la distribución del ingreso que tiene este país.

¿No se sintió un poco marginado en este debate?
-Bueno, en el momento en que se tomó la decisión de que cuatro años era el límite de calidad, nosotros quedamos fuera nomás y no hubo nadie que solidarizara con nosotros. Nadie que argumentara cómo se medía la calidad y que por uno o dos votos, unos quedaran adentro y otros quedaran fuera. La calidad no se mide con dos votos ¿no?

¿Valdrá la pena, me pregunto yo, hacer reformas que a las finales, como la tributaria, como la laboral o como ésta, se tienen que negociar en una cocina con la derecha, porque la derecha manda? Por Dios que estamos complicados en la transición todavía inacabada e interminable desde Pinochet.

A dos votos de la gratuidad

Desde la instauración del sistema en 2005, la UAHC ha sido acreditada continuamente. Siempre con 3 años. En la última acreditación, de 2014, la universidad había solucionado algunos problemas que le habían pasado la cuenta en procesos anteriores. Un ejemplo es la adquisición de 9 mil volúmenes bibliográficos, o el aumento de su infraestructura con el campus Agustinas. Pero algunos de los elementos que Bengoa destaca, fueron justamente criticados por la Comisión de Acreditación.

Como consta en el informe del proceso, el comité de pares asoció dificultades en lo relativo a la participación de estudiantes en el Consejo universitario y estimó el que la universidad no haga publicidad presentaba una dificultad para incorporar nuevos alumnos, siendo que la UAHC tiene una dependencia de ingresos a las matrículas, que han ido a la baja en los últimos años, y los aranceles. Con todo esto, se dio un fallo dividido: ocho votos a favor de los tres años y seis a favor de los cuatro años.


¿Qué le pareció su última acreditación?

-No puedo entender ninguna razón por la cual nos dieron tres años y no cuatro o cinco. Seis miembros de la Comisión Nacional de Acreditación votaron para que nos dieran más de cuatro años. ¿Quienes votaron por los tres años? Gente que no es de las universidades, entre ellos, el representante de los sectores productivos (Jorge Mardones), el señor que presidía la comisión, que es totalmente de derecha (Matko Koljatic) , entonces, claro, no quisieron que una universidad de izquierda como ésta tuviera una acreditación mayor.

Y terminó siendo el factor que los dejó sin gratuidad.
-Nadie en ese momento se imaginó que esto tenía que ver con la gratuidad, nadie. Pero bueno, así fue. Nosotros tenemos características que no tienen otros planteles. Por ejemplo, no hacemos propaganda, más que un solo aviso. ¿Por qué? Porque esa propaganda es plata de los chiquillos y nosotros preferimos tener mejores profesores, algo que nunca se nos ha criticado. Al revés, estamos llenos de premios nacionales que hacen clases aquí: Jorge Pinto, Tomás Moulián, Iván Núñez Prieto etc. Pero todo esto no vale nada hoy día. Hoy día todo esto se fue un poco a la chuña, salen las universidades que tienen más edificios, las que tienen qué se yo qué criterios a estas alturas.

¿Cómo ve la incorporación de otras universidades privadas?
-Lo que hemos visto en algunos casos es que se abrió el sistema de gratuidad a universidades que dejan mucho que desear y que todo el movimiento estudiantil estuvo en contra de que se unieran. O sea, finalmente la Finis Terrae es una universidad de lucro y la Universidad Autónoma el año pasado fue la segunda universidad privada que tuvo mayores utilidades ($6.888 millones).

¿Y las estatales?
-Siempre hemos señalado que lo lógico sería que en Chile que las universidades del Estado sean gratuitas, pero que hubieran fuertes controles de calidad. Ahí vemos que hay universidades estatales que no tienen ninguna regulación. Aquí se ha formado una sede de la Universidad de Talca, en Santiago, que se hizo entre gallos y medianoche. La Universidad de Los Lagos que tiene tres veces más alumnos que nosotros, la de Valparaíso dos veces, la Arturo Prat con suerte exige PSU a los estudiantes y ofrece carreras que nosotros ofrecemos en cinco años en tres y medio o cuatro, etc. La verdad es que si alguien me pregunta dónde está la peor educación, ahí está, en universidades que son del estado pero que no las regula nadie. Y la mayor parte de los pobres cabros que van a ir a la gratuidad, van a ir a parar a eso,

Comparativamente, los aranceles de la UAHC son más bajos que gran parte de los de las universidades que entraron en la gratuidad.
-Justamente. El que seamos una de las universidades con aranceles más bajos y no tengamos gratuidad me parece muy injusto. Y aquí no nos defendió nadie. solo estereotipos, nadie quiere ser tachado de izquierdista. Si te fijas, no tenemos diputados que nos defendieran, ni gente del gobierno. Pero no van a acabar con la academia, para nada.

¿Conversó el tema con otros rectores?
-Sí, pero tampoco uno tiene que andar mendigando. En general los rectores dicen en privado que la academia no es parte de la crítica, que es una universidad diferente, pero en términos prácticos ocurrió lo que ocurrió. A mí lo que me parece muy mal es que el ministerio, donde ha habido gente que conoce la Academia absolutamente, gente que trabajó aquí, como la ministra; gente que en los tiempos malos éste fue el lugar donde vinieron a refugiarse, no hayan tenido una política un poquito más condescendiente. Eso me duele más. La misma Presidenta conoce perfectamente. Ahí hay una foto de ella entrando a la universidad. Sobre todo, porque hay tan pocas universidades progresistas, de izquierda. Nosotros nos quedamos solos cuando se cargaron al Arcis. Pero nosotros somos duros de matar.


¿Ve que peligra este proyecto ideológico?
-No creo, porque internamente esta universidad tiene una comunidad muy activa y eso es básico. A lo mejor no vamos a ser una universidad gratuita, pero buscaremos la fórmula.Vamos a darles becas a los cabros más pobres y por último arreglárnoslas entre nosotros. Creo que podemos ser una suerte de cooperativa de profesores y estudiantes, esta universidad está muy unida, la elección recién lo ha demostrado y así son las cosas.

 

A mí lo que me parece muy mal es que el ministerio, donde ha habido gente que conoce la Academia absolutamente, gente que trabajó aquí, como la ministra; gente que en los tiempos malos éste fue el lugar donde vinieron a refugiarse, no hayan tenido una política un poquito más condescendiente.

Finalizando la entrevista, Bengoa saca a relucir con orgullo las cifras de titulaciones que esperan para el año, así como documentos de acreditación internacional de sus carreras. Para cerrar, defiende el proyecto educativo de la UAHC:
-Esta universidad es de las pocas, si no la única, que tiene un Instituto de Humanidades que dicta cursos para todos los estudiantes en derechos humanos, medio ambiente, género, etnia, historia, política. Es decir, nosotros pensamos que a lo menos el estudiante que pase por estas aulas debe tener claridad de que no es bienvenido ser machista, que no es bienvenido ser racista, que no es bienvenido ser un ‘no estoy ni ahí con la política’. Esos son cursos totalmente transversales, que los dan profesores como Tomás Moulián, Jorge Pinto, Marco Kremerman, Raúl González, entre otros. Es decir, lo mejor de nuestra docencia para abrir la cabeza de nuestros jóvenes. No manipular, de ninguna manera. No estamos porque salgan militantes ni fanáticos, nada que ver, pero abrir la cabeza a los grandes temas. Dar cuenta de que la universidad no es una fábrica de salchichas.